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Hong Kong nuevamente bloqueado por masivas manifestaciones

Los manifestantes contra el proyecto de ley de extradición marchan hacia West Kowloon, la estación de tren a gran velocidad que conecta con China. 7 de julio de 2019.
Los manifestantes contra el proyecto de ley de extradición marchan hacia West Kowloon, la estación de tren a gran velocidad que conecta con China. 7 de julio de 2019. Tyrone Siu / Reuters

Las camisas negras, símbolo que los hongkoneses en las marchas contra las políticas de la jefe de Gobierno Carie Lam, volvieron a las calles bloqueando la estación de tren de alta velocidad que conecta con China continental.

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La eliminación del polémico proyecto de ley de extradición y la renuncia de la jefa de Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, continúan siendo la razón por la que los ciudadanos retomaron las manifestaciones.

Como había sido anunciado por la oposición días antes, este siete de julio los hongkoneses se pusieron nuevamente las camisas negras, símbolo de las marchas, para demostrar su descontento al no obtener lo que ya por más de un mes han pedido a Lam.

A través de redes sociales los manifestantes convocaron a la marcha que con mensajes escritos como “No a la extradición a China” o “Renuncia Carrie Lam”, los miles de asistentes recorrieron la ciudad, esta vez tomando por objetivo los distritos tradicionalmente visitados por los turistas chinos. Uno de esos lugares fue Tsim Sha Tsui, en el distrito Kowloon, conocido por sus tiendas y restaurantes de lujo. El sitio, muy visitado por ciudadanos chinos, dio la oportunidad perfecta para que los honkoneses se tomaran el tiempo de explicarle a los turistas por qué están tan descontentos con el proyecto impulsado por Carrie Lam.

Varios ciudadanos de Hong Kong expresaron su deseo de que sean justamente los ciudadanos chinos los que transmitan el mensaje, una vez de vuelta en Beijing u otras ciudades. De hecho, los manifestantes fueron escuchados cantando el himno chino y hablando en mandarín en lugar de cantonés, el idioma que se habla en Hong Kong. La parada final de la protesta fue la estación West Kowloon, de donde salen los trenes a gran velocidad que unen a Hong Kong con China continental. 

Los manifestantes contra el proyecto de ley contra la extradición marchan a West Kowloon la estación del tren a gran velocidad que conecta con China. 7 de julio de 2019.
Los manifestantes contra el proyecto de ley contra la extradición marchan a West Kowloon la estación del tren a gran velocidad que conecta con China. 7 de julio de 2019. Tyrone Siu / Reuters

De acuerdo con las autoridades locales un dispositivo de cerca de 1.500 policías fue desplegado en diferentes puntos para controlar la marcha y prevenir que se repitan incidentes como en marchas anteriores en las que decenas han sido detenidos y al menos 3 personas han muerto. Los manifestantes calcularon en 230.000 los participantes mientras que las autoridades sólo reconocieron 56.000.

Dentro de la estación fueron instaladas barreras de seguridad de plástico, además solo los pasajeros que ya contaban con el tiquete de viaje son quienes pueden ingresar, ya que la venta de nuevos tiquetes ha sido suspendida temporalmente. Las autoridades ubicados objetos contundentes a las afueras de la estación para obstaculizar el ingreso de manifestantes y así evitar posibles destrozos.

Antes de que se presentara esta última manifestación, los hongkoneses el primero de julio realizaron una protesta en la que se tomaron a la fuerza el Consejo Legislativo, mismo día en el que se celebraba el vigésimo segundo aniversario del traspaso de la soberanía de Hong Kong a China por el Reino Unido.

El proyecto de ley que sumió a Hong Kong en una crisis política

La serie de manifestaciones empezaron a principios de junio, pero fue exactamente el 9 de junio cuando la excolonia británica vivió una de las más fuertes protestas de los últimos 10 años. Los ciudadanos indignados quisieron demostrar el rechazo ante el proyecto de ley de extradición, que abre camino a que cualquier sospechoso pueda ser juzgado por otras jurisdicciones como es China continental.

Los residentes dicen tener miedo de ser procesados por el sistema juicio chino ya que este se caracteriza por tener jueces controlados por el Partido Comunista de china que gobierna ese país desde hace 70 años.Además, se niegan aceptar que China intervenga o que tenga autoridad directa para decidir sobre los hongkoneses.

El 15 de junio, la jefa de Gobierno, Carrie Lam, emitió una orden de suspender temporalmente el polémico proyecto, decisión que despertó más ira dentro de los protestantes quienes piden es que la ley sea eliminada en su totalidad.

Días después del anuncio Lam pidió disculpas públicas a todo el pueblo hongkonés por no dimitir a su cargo "La gente ha expresado de manera pacífica lo que quiere y lo he escuchado alto y claro. Les he escuchado muy atentamente y me han hecho ver que tengo mucho que hacer, especialmente escuchar más", puntualizó Lam.

Lam recordó que su mandato termina en 2020 aprovechando para pedirles a los hongkoneses que le den "otra oportunidad" para que pueda reconstruir la confianza en su Gobierno.

Con Reuters y EFE

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