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Francia vibra también al ritmo del flamenco en Mont-de-Marsan

Erika Olavarría / France 24

Es parte de la cultura española, pero en el sur de Francia, que acogió a miles de migrantes andaluces, los artistas flamencos se sienten en casa. Cada julio la localidad organiza un festival en su honor.

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Francia vive un verano de canícula, ese fenómeno de temperaturas que sobrepasan los 30 grados pero sobre todo que varían poco entre el día y la noche. Pero en la localidad de Mont-de-Marsan, en el suroeste cerca de Burdeos, este verano las temperaturas parecen haber subido aún más durante los cinco días en los que tuvo lugar el Festival de Flamenco que organiza esta ciudad hace 31 años, el más importante de Europa fuera de la península ibérica.

La población, normalmente de 30.000 habitantes, pareció duplicarse. Las calles se llenaron de bailaores, cantaores y guitarristas venidos de Jerez, Granada, Sevilla o Cádiz, y la música parecía sonar sin cesar en cada esquina.

La renombrada bailaora de granada Eva Yerbabuena abrió la fiesta con su espectáculo de danza 'De Carne y Hueso' que en voz de la bailarina, que acumula más de 40 años de experiencia, es un título puesto de manera inconsciente. "En un momento en tu vida debes darte cuenta de que eres de carne y hueso. Los artistas durante una hora y media nos sentimos con una fuerza sobrenatural. Así que este espectáculo nos hace reflexionar de que más allá de esa energía sobrenatural, somos de carne y hueso", explica Eva.

Durante el espectáculo está en escena La Yerbabuena, pero también cuatro jóvenes bailarines, "grandes como artistas y como personas, que cada día me entienden más y saben qué me gusta más y menos", explica la granadina. Y también tres cantaores, un percusionista y su marido, el guitarrista Paco Jarana.

La Yerbabuena sabe lo que Mont-de-Marsan representa para los cultivadores del género que en esta parte de Francia juegan de locales: "no es fácil que exista un festival que haga un esfuerzo semejante en la enseñanza del flamenco, en mantener la esencia. Hoy hay mucha juventud que tiende a dejarse llevar por las tendencias y la modernidad por miedo a no tener trabajo. No sé si la gente que viene al teatro es consciente del esfuerzo que hace Mont-de-Marsan, dando clases, conferencias, teniendo a la gente una semana aquí, etc. Eso es maravilloso".

En Mont-de-Marsan, el flamenco también va sobre ruedas

Durante los días que dura el festival, el español es la lengua más hablada en el pueblo. Hay tablaos o escenarios improvisados en las calles y zapatear hasta altas horas de la madrugada está permitido. En una esquina en el bar Le Havanita, un guitarrista comienza a tocar, alguien le sigue en el canto y de repente las palmas acompañan la música y de la nada aparece un cajón. La fiesta está asegurada.

La calle es también uno de los escenarios: allí se exhiben las obras alternativas, pues Mont-de-Marsan tiene también un off y una programación callejera. Este año se la encargaron a 'A motor teatro' un escenario ambulante montado sobre una suerte de motoneta de tres ruedas. Sus creadores son dos guitarristas y un escultor que ya poseen un teatro en el barrio de Triana de Sevilla, pero que se enfrentaban a la demanda de pueblos y ciudades donde el arte no llega.

Y lo estrenaron en Francia: "Somos de Sevilla tenemos un teatro pequeñito dentro del mercado de Triana, eran dos antiguas carnicerías que las juntamos, es muy pequeñito. Llevamos siete años y la gente nos pedía que lleváramos nuestros espectáculos a otros lugares. Y para respetar nuestra identidad llevamos también un espacio pequeñito como este".

En su estreno en tierras francesas, el teatro móvil fue capaz de acoger un cantaor, un cajón, un guitarrista y una bailaora, a quien se le enredó a ratos entre el vestido con el micrófono del cajón dado lo pequeño de la tarima.

Una fotografía de Michel Dieuzaide fue el afiche de esta edición 2019 del destacado Festival de flamenco francés, el más importante fuera de la península ibérica.
Una fotografía de Michel Dieuzaide fue el afiche de esta edición 2019 del destacado Festival de flamenco francés, el más importante fuera de la península ibérica.

La fotografía "es una sola, no importa el tema, y es algo muy simple, la escritura a través de la luz para transmitir una emoción"

Otra de las presencias importantes en el festival por estos días fue el fotógrafo Michel Dieuzaide, hijo de Jean Dieuzaide, conocido retratista de Charles de Gaulle, el estadista y presidente francés y héroe de la liberación.

A fines de los 80, el festival de fotografía de Arles hizo un encargo a Michel: fotografiar el flamenco. Casi 30 años después, invitado por 'Arte flamenco', desempolvó negativos y montó una exposición que regresa a la vida a grandes de la danza o de la música flamenca como Camarón de la Isla, Enrique Morente o Paco de Lucía. "En una época esta exposición dio la vuelta a Europa, pero hace mucho que no las sacaba", reconoció a France 24 Dieuzaide, que explicó que la fotografía "es una sola, no importa el tema, y es algo muy simple, la escritura a través de la luz para transmitir una emoción".

El jefe de comunicación del departamento de Landes eligió una de las fotos de la colección para confeccionar el afiche de la edición 2019 del Festival. En la instantánea se ve a una niña que ensaya en una peña de cara a un muro donde cuelgan las fotografías de célebres cantaores y bailaores. Al segundo día de Festival, la bailarina Mercedes Ruiz, que presentó en Mont-de-Marsan su espectáculo 'Tauromagia', se reconoció en la foto. "Esa niña soy yo", dijo conmovida en un encuentro con la prensa al que también asistía Dieuzaide.

Perplejo, el artista explicó que la foto databa de 1988: "En esa época yo iba reuniéndome con los directores de las peñas. Yo estaba esperando al director de esta. Mientras estaba sentado en el sofá una niña salió de la sala, me dijo 'hola' y me dio la espalda pues no quería bailar frente mío. Ella se ubicó delante de las fotos y se puso a contar sus pasos. En ese momento yo hice la foto"”, explicó emocionado Dieuzaide frente a Ruiz.

La bailarina pudo solamente confirmar que esa tarde ella "ensayaba una alegría". Para romper el hielo, la directora del festival, Sandrine Rabassa, reconoció estar frente a una situación "excepcional. No se trata del azar, solo de encuentros, eso es bueno para la magia, para el 'duende' flamenco", concluyó.

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