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Clasificar, reciclar, reparar, registrar: el contenido de la ley francesa contra el despilfarro

Vidrio en un recipiente en Godewaersvelde, en el norte, el 30 de enero de 2013.
Vidrio en un recipiente en Godewaersvelde, en el norte, el 30 de enero de 2013. Philippe Huguen / AFP

Francia presentó su proyecto de ley contra el despilfarro y a favor de una economía circular, medida que debería permitir la reducción de los desechos y mejorar el reciclaje.

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Prohibir el uso único del plástico a partir del 2020, reciclar el 100% del plástico en 2025 y expandir el principio de pago por contaminación: la ley en contra del despilfarro y a favor de la economía circular "será un verdadero cambio ecológico", presumió el 7 de julio la secretaria de Estado Brune Poirson, durante la Transición Ecológica, en el diario 'Le Journal du Dimanche'.

El texto, esperado por las empresas, las administraciones locales y las asociaciones de consumidores y defensores del medioambiente, será examinado por el Parlamento, en medio de un contexto de crecientes expectativas por parte del público.

"Tal vez sea exagerado decir que se trata de un cambio mayor pero hay medidas interesantes, sobre todo en cuanto a la información para el consumidor, la reparación de los aparatos o la movilización del sector de Construcción (BTP)", estima Thibault Turchet de la ONG Zero Waste France, contactado por France 24.

La posibilidad de reparación de los equipos electrónicos se evaluará sobre 10. Al igual que los mecánicos hoy en día, los reparadores podrán ofrecer piezas de recambio de segunda mano. Y al igual que los almacenes físicos, los distribuidores en línea deberán aceptar la devolución de productos usados para vender cualquier producto nuevo.

El texto prohíbe la destrucción de productos no-alimenticios nuevos (que cuesta 650 millones de euros al año en Francia) pero no precisa si deberán ser reutilizados o reciclados.

Para reforzar el principio de pago por contaminación, un "bonus-malus" incitará a incorporar materiales reciclados en los productos. En realidad, es una modificación para aumentar las eco-contribuciones que constituyen hasta un 20% del precio de los productos.

Además, el texto obligará a que los nuevos sectores se encarguen del tratamiento de sus desechos, hasta el momento financiado por el sector administrativo. Juguetes, artículos de deporte, de bricolaje, cigarrillos (30 mil millones de colillas arrojadas al año en Francia, entre las cuales una buena parte está en la naturaleza) y las toallitas húmedas serán el objetivo a partir de 2024.

"Es una lástima que el Gobierno no tenga intenciones de optar por el vidrio"

Los materiales de construcción también hacen parte del plan, pues generan el "70% de los deshechos en Francia" (frente al 13% de los desechos caseros), según Brune Poirson. "Los basureros al aire libre le cuestan 340 millones de euros al año a los contribuyentes. Anualmente, lo que se desecha en alfombras equivale a un trayecto de Lille a Marsella", precisó.

Otra medida clave del texto es el restablecimiento de la consigna para las botellas de plástico. Francia se propuso alcanzar el objetivo fijado por una directiva europea: recolectar el 90% de botellas plásticas en 2025 frente al 57% que ser recoge actualmente.

No se conoce aún ningún detalle: ¿la consigna se limita al plástico? ¿Qué pasará con las latas o el vidrio? Un comité que dirige las condiciones de regreso de la consigna deberá estudiarla varias veces para mejorar la recuperación de materiales con fines de reciclaje o reutilización. Pero los distintos actores de la cadena ya dejan entrever diferencias.

"Me gustaría que el Estado se involucre para que se respeten los intereses de las administraciones locales, de las empresas de reciclaje. Las empresas asumirán al menos el 80% de los costos de la infraestructura y el costo de poner en marcha la consigna”, le contestó Brune Poirson a quienes temen que las administraciones locales, hoy en día encargadas de recoger los empaques, pierdan una fuente de ingresos (la venta de materiales con más valor) y se vean enfrentadas a lugares de procesamiento demasiado grandes.

"En cuanto a la consigna, es una lástima que no se hable de regresar al vidrio y de reutilizar", se lamenta Thibault Turchet. "El Gobierno no demuestra tener intenciones de optar por el vidrio, seguimos pensando en el plástico desechable", agrega.

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Batalla de lobby en el Parlamento entre empresas y oenegés a la vista

"Es un buen proyecto, pero requiere vigilancia y complementos para cambiar las cifras", resalta por su lado el diputado Matthieu Orphelin (exLREM). Este antiguo miembro de la Agencia Francesa del Medioambiente y del Manejo de la Energía (Ademe) exige en particular "un objetivo para reducir la producción de desechos, particularmente de plástico".

La Unión Federal de Consumidores (UFC)-Que Choisir reúne propuestas "positivas" pero espera que el índice de reparación se anuncie correctamente. "Crear nuevas filiales de REP (de reciclaje), está muy bien, el problema es que también es necesario actuar sobre los resultados insuficientes de las filiales que ya existen", añade Mathieu Escot, responsable de los estudios en la UFC.

Todas estas propuestas presentadas el miércoles en el Consejo de ministros ahora deben encontrar sus propias modalidades de aplicación entre los decretos y los futuros reglamentos. Pero antes, se anuncia una batalla de lobby en el Parlamento entre las empresas y las ONG.

"La intención del gobierno es buena. Hay margen para enriquecer el texto y ajustar detalles", considera Thibault Turchet. "Pero ya estamos viendo que el Medef  (Movimiento de Empresas de Francia) y la CPME (Confederación de pequeñas y medianas empresas) están en primera fila para desarmarlo, habrá que estar atentos", alerta.

Con AFP y Reuters

Este artículo fue adaptado de su original en francés

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