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Guardias Revolucionarios: cómo una fuerza irregular terminó siendo la institución más influyente de Irán

Tropas de la Guardia Revolucionaria Iraní marchan durante el desfile militar anual que marca el aniversario de la guerra de Irán contra Irak (1980-88) en Teherán, el 22 de septiembre de 2014.
Tropas de la Guardia Revolucionaria Iraní marchan durante el desfile militar anual que marca el aniversario de la guerra de Irán contra Irak (1980-88) en Teherán, el 22 de septiembre de 2014. Behrpuz Mehri / AFP

Nacieron como una fuerza irregular paralela al Ejército iraní con el objetivo de proteger los valores de la Revolución Islámica en 1979. Cuatro décadas después se han convertido en un súper poder con influencia en todos sectores.

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El jueves 27 de junio, mismo día en el que Irán había anunciado que se retiraría del primero de los compromisos del Acuerdo Nuclear si Europa no cumplía la promesa de ayudarles a buscar salidas económicas que contrarrestaran el efecto de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, miles de personas se reunieron en la avenida Revolución, en Teherán, para acompañar los restos de los cuerpos de 150 mártires de la guerra contra Irak que, 30 años después, siguen siendo recuperados de los frentes de batalla.

“Muerte a América, muerte a Israel”, repetían aquellos que encontraron un lugar frente a la puerta de la Universidad de Teherán, donde el nuevo jefe de la Justicia iraní daba un discurso enfocado en la resistencia contra Estados Unidos, pero sobre todo en recordar a los asistentes los motivos que llevaron a aquellos mártires a la guerra. “Por Dios y por Velayat al Faqih –la figura que encarna el Líder Supremo en la que un alto jurista del Islam es designado como máxima autoridad estatal y religiosa-”, eran algunas de las razones esgrimidas por Ebrahim Raisi, identificado con el ala dura del régimen, que lideraba esta ceremonia organizada por los Guardias Revolucionarios, la fuerza militar más importante de Irán que tiene como misión defender la Revolución Islámica y cuya influencia se extiende a todos los sectores de la sociedad, incluida la economía.

Decenas de los guardias presentes, muchos pertenecientes a la división aeroespacial que días atrás habían derrumbado un dron estadounidense y que estuvo a punto de provocar una respuesta militar del presidente Donald Trump, se cercioraban de que los camiones donde se llevaban los cajones pudieran transitar sin provocar un contratiempo dentro de la multitud. Aquella ceremonia tenía implicaciones que iban mucho más allá que conmemorar a los caídos en la guerra.

Era también un mensaje de los Guardias Revolucionarios a los iraníes para recordar los sentimientos de aquellos años en los que Irán fue atacado por su enemigo –Irak-  que recibía ayuda de Estados Unidos y muchos otros países más. Para entonces los iraníes, que apenas tenían el apoyo de Siria y pocos gobiernos más, peleaban con las armas que habían quedado de la monarquía del Sha de Persia, derrocada en febrero de 1979. La desproporción en el aspecto militar lo compensaron con el número voluntarios que llenaron los frentes iraníes.

“Sí, ellos –los Guardias- quieren que la gente se acuerde de los sacrificios que se han hecho por la independencia del país y su soberanía”, confirmaba Mohammad Marandi quien fue miliciano durante la guerra con Irak. Este profesor de relaciones internacionales recuerda que solo varios años de comenzado el conflicto empezaron a aparecer en los frentes de batallas las armas de fabricación iraní. Y eran tan pesadas que pocos querían llevarlas.

Hoy el balance de fuerzas ha cambiado como querían recordar aquella mañana donde se desprendía un tufillo de orgullo por lo logrado por su programa de misiles de fabricación local. Pocos contemplaban la posibilidad de que pudieran derrumbar el dron más avanzado y costoso del Ejército estadounidense con un misil de fabricación local que no cuesta más de 30.000 dólares. Días antes del incidente, y cuando Irán era acusado del ataque a dos barcos petroleros en el estrecho de Ormuz, el comandante en jefe de los Guardias, el general Hossein Salemi, había asegurado que el desarrollo de misiles había empezado hace más de 12 años con el objetivo de poner fin a la presencia de los portaaviones estadounidenses en el Golfo Pérsico. También reconocía que en aquel momento aquella misión que se habían trazado parecía un sueño.

“Los estadounidenses subestimaron la fortaleza tecnológica iraní”, asegura Marandi que hace memoria para explicar la historia de los Guardias Revolucionarios, la organización militar más poderosa de Irán y tal vez de Medio Oriente. Y es que para entender de dónde surge esta fuerza de origen irregular que meses atrás fue declarada terrorista por Estados Unidos, hay que volver a los tiempos de la guerra contra Irak cuando consolidaron su poder.

El origen de los Guardias Revolucionarios de Irán

El comandante retirado Mohammad Kanani Moghadam fue uno de los jóvenes que integró los Guardias Revolucionarios desde su creación, un año después de la victoria de la Revolución. Había hecho parte de la resistencia contra la monarquía del Sha Reza Pahlavi y, como muchos jóvenes opositores, tenía entrenamiento en guerra de guerrillas. “Inmediatamente después de la Revolución se formaron ‘komites’ que tenían como misión mantener la ley y el orden en el país “, cuenta. Fue al interior de los ‘komites’, que se extendieron a lo largo del país, que se empezaron a organizar las fuerzas revolucionarias que por orden del Ayatolá Jomeini pasarían a conformar los Guardias Revolucionarios o Sepah Pasdaran, su nombre en persa.

El imam Ruholah Jomeini, convertido en el Líder de la Revolución, no confiaba en el ejército regular al cual relacionaba con el Sha. Los Guardias Revolucionarios, una fuerza con gran vocación ideológica, recibieron la misión de proteger fronteras, pero también de detener las fuerzas contrarrevolucionarias y proteger la Revolución de todos sus enemigos, como sucedería durante estos años. Algunos de sus primeros integrantes hicieron parte de campaña para controlar el alzamiento de muchas minorías a lo largo del país, como kurdos o baluchis, y opositores que no aceptaban el destino que había tomado la Revolución iraní.

“Artesh es un ejército clásico que actúa con cierta disciplina. Sepah es una fuerza que puede hacer guerra de guerrillas, pero también ser complementaria del ejército regular”, explica Moghadam. A ellos se sumaron las milicias conocidas como Basijis, que desempeñaron un papel fundamental en la guerra con Irak, pero que con los años fueron tomando aún más protagonismo dentro de la sociedad por sus acciones para preservar la seguridad y los valores revolucionarios e islámicos. Su papel más visible fue durante las protestas masivas de 2009, cuando lideraron la represión contra un sector de la población que protestaba por el resultado de las elecciones y el camino que estaba tomando el país.

Uno de las funciones atribuidas a los Guardias desde su creación ha sido luchar contra lo que ellos llaman la “influencia extranjera en el país” y contra los movimientos que ellos consideren que se salen del camino correcto de la Revolución. El enfrentamiento de un sector de los Guardias con los reformistas, que defienden la idea de apertura del país y mayor libertad social, se ha hecho evidente en varios periodos de estas décadas.

Muchos de los integrantes de este movimiento fueron encarcelados después de las elecciones de 2009 y Mohammad Jatami, el primer presidente de esta corriente, elegido en 1997, hoy está silenciado.

La expansión de la influencia por fuera de Irán

El mandato de los Guardias, que rinden cuentas al Líder Supremo, va mucho más allá de las fronteras de Irán. “Para poder detener el enemigo mucho antes de que se acerque a nuestro territorio. El objetivo es evitar que se acerquen a Irán”, cuenta este hombre. En esta estrategia de defensa se encuentra su apoyo a los palestinos y todos aquellos que luchan contra el “régimen sionista”. Una de las primeras operaciones en el extranjero realizadas por Sepah, en especial por las fuerzas Qods que son las que operan por fuera de las fronteras, fue en Líbano donde dieron apoyo a la creación de la organización política y militar Hezbolá. Para entonces, el Líbano estaba bajo ocupación israelí. Pero también fue durante esos años que grupos de la resistencia llevaron misiones contra la presencia extranjera, especialmente estadounidense, en el Líbano.

La razón por la que Sepah tomó tanta fuerza es por necesidad. Es la política americana en la región que ha expandido su papel"

Mohammad Marandi, exmiliciano durante la guerra con Irak

En los años posteriores la presencia de Irán en otros conflictos no solo se da a través de las fuerzas Qods, lideradas por el general Qasem Soleimani cuya fama traspasa las fronteras de Irán, sino también a través de la creación y apoyo a decenas de organizaciones de origen miliciano en la región. A pesar de que se ha querido conectar a estas agrupaciones a través de un lazo religioso, el chiismo, su unión va más allá y está relacionado con la lucha contra lo que Irán llama el movimiento de la “resistencia” y la influencia estadounidense. Desde esa doctrina Irán justifica su participación en Siria en apoyo del régimen de Bashar al-Assad y muchas otras más.

“La razón por la que Sepah tomó tanta fuerza es por necesidad. Es la política americana en la región que ha expandido su papel”, explica el profesor Marandi. En su opinión, los guardias no eran tan importantes al comienzo de la Revolución, pero “cuando los americanos empezaron a avivar la guerra en Irak dando apoyo a Saddam Hussein, tuvieron que asumir papel más poderoso”, asegura. La guerra se terminaría en 1988 con un cese al fuego aceptado por el Ayatolá Jomeini.

El Ayatolá Ali Jomeini, el 22 de abril de 2019, muestra a Jomeini condecorando al recién nombrado mayor general Hossein Salami como jefe del Cuerpo de Guardias Revolucionarios durante una ceremonia oficial en Teherán.
El Ayatolá Ali Jomeini, el 22 de abril de 2019, muestra a Jomeini condecorando al recién nombrado mayor general Hossein Salami como jefe del Cuerpo de Guardias Revolucionarios durante una ceremonia oficial en Teherán. Khamenei-ir / AFP

La nueva etapa para los Guardias más allá de lo militar

Después de la guerra llegó la reconstrucción y con ello la nueva función que los Guardias tomaron dentro de casa. Para entonces Irán era un país bajo sanciones económicas –tendencia que se ha extendido por 40 años- y su experiencia en la guerra, donde desarrollaron gran conocimiento en algunas áreas, los llevó involucrarse en algunos sectores de la economía iraní, especialmente el desarrollo de infraestructura. “El Estado les pidió a las fuerzas iraníes, en particular a los Guardias, que llevaran a cabo proyectos que sabían que el sector privado, tanto iraní como el extranjero, no podían hacer. O no querían hacer por las sanciones”, explica Marandi.

Desde entonces Sepah dejó de ser una fuerza netamente militar. Más allá de su industria de defensa, que incluye una división ciberespacial y una poderosa división de inteligencia, también está involucrado en múltiples sectores de la economía a través de dos grandes instituciones, entre ellas Khatam ol-Anbia. “No tienen un competidor potencial, nadie en el sector privado puede competir con ellos”, explica el periodista y analista iraní Ramin Mostagim quien añade que las sanciones impuestas por Estados Unidos los han ayudado a ser aún mucho más fuertes.

Ningún inversor privado está en capacidad de invertir dinero a largo plazo en el país bajo las circunstancias actuales. Solo ellos pueden hacerlo, sostiene Mostaqhim. Pero su influencia traspasa los muros de la institución. Un gran número de exguardias, incluidos altos cargos, han pasado a ser empresarios, lo que hace que el poder se extienda también a los subcontratistas de estos proyectos. Algunas cifras aseguran que controlan un tercio de la economía del país. Y no solo en construcción, sus ramas se extienden a transporte, petróleo, alimentos y muchos más.

Esto incluso ha llegado a causar diferencias entre el Gobierno del actual presidente Hassan Rohani que en las últimas elecciones presidenciales habría sugerido que su participación en la economía iba en contra de la competencia y hacía daño al sector privado. Esto provocó la respuesta de la cúpula de los Guardias que llamó a los ataques “injustos” y aseguró que guardaban silencio para preservar la unidad del país. Si bien Rohani ha vuelto a acercarse a ellos en los últimos años –al menos frente a la galería-, aquellas palabras todavía son recordadas en el escenario local.

“No creo que eso lo dijera Rohani, pero las elecciones todos dicen lo que quieran y muestra el grado de libertad que existe en el país. Y el hecho de que el presidente Rohani fuera elegido muestra que los Guardias no deciden quién es presidente, en el caso de que asumamos que fue crítico con ellos”, argumenta el profesor Marandi que insiste en que la participación de los Guardias en la economía es por necesidad. “Si el día de mañana Estados Unidos se comporta como un país normal, el rol de los Guardias decaerá”, añade.

Defensa de la República Islámica

Pero más allá del papel que puedan jugar en el futuro económico de Irán, especialmente ahora cuando las nuevas sanciones económicas impuestas por Estados Unidos vuelven a poner al país en una situación extremadamente difícil, la realidad es que esta institución y aquellos que han hecho parte de ella tienen un gran poder en la estructura de la República Islámica. El día en que Washington los declaró como terroristas, todos los integrantes del Parlamento iraní se vistieron con el uniforme verde oliva de los Guardias en una muestra de unidad frente a la institución y apoyo al papel que lideran en la defensa de la República Islámica.

Una foto de la agencia de noticias del Parlamento iraní muestra a los parlamentarios iraníes vistiendo los trajes de la Guardia Revolucionaria durante una sesión parlamentaria en la Asamblea Consultiva Islámica en Teherán el 9 de abril de 2019.
Una foto de la agencia de noticias del Parlamento iraní muestra a los parlamentarios iraníes vistiendo los trajes de la Guardia Revolucionaria durante una sesión parlamentaria en la Asamblea Consultiva Islámica en Teherán el 9 de abril de 2019. HO / Islamic Consultative Assembly News Agency / AFP

“Hace años sentimos que Sepah necesitaba tener presencia en todos los campos. Mucha gente que dejó Sepah fue a enseñar a las universidades, como yo. Muchos fueron a negocios militares y otros proyectos de desarrollo. Sepah creó fuerzas que podían volverse los administradores de este país”, cuenta el excomandante Moghadam quien dejó su uniforme hace 20 años. Muchos de ellos también pasaron a la política.

Esta expansión en todos los sectores del Estado se hizo evidente durante el gobierno del expresidente Mahmoud Ahmadineyad, donde no solo expandieron su poder en el sector económico, sino que exintegrantes de esta organización también ocuparon varios ministerios y otros altos cargos.

“Si lo que quieren es mantener el statu quo de esta manera, es decir preservar los pilares de la República Islámica, preservar la institución del Líder Supremo, tienen que preocuparse que en cualquier elección, nadie que potencialmente esté en contra de este statu quo emerja como poder”, explica Mostaghim quien pronostica que bajo las circunstancias actuales del país, en el que se considera que está bajo una “guerra económica” por parte de Estados unidos, será muy difícil que en las próximas elecciones salga elegido alguien que al menos no tenga su beneplácito. “Sin duda las sanciones han jugado a su favor”, concluye.

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