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Reporteros

Sudán del Sur, esperanzas de paz después de la guerra

En 2013 se inició en Sudán del Sur una guerra civil que provocó la huida de al menos cuatro millones de personas. Sin embargo, muchos sursudaneses han centrado sus esperanzas en el acuerdo de paz firmado en 2018 entre los bandos rivales. A pesar de ello, aún se espera por la conformación de un Gobierno de transición en el país y la ONU, encargada de la seguridad, muestra preocupación por la hambruna que podría afectar a la nación en los próximos meses.

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Cinco años duró la guerra civil en Sudán del Sur, un conflicto que abrió profundas heridas en la población. Sin embargo, la firma de un acuerdo de paz en 2018 ha cambiado el panorama y, con ello, poco a poco las personas regresan a las ciudades que fueron devastadas para reconstruirlas.

Transcurridos algunos meses desde el pacto, la violencia en el país no ha disminuido del todo. Por ello, las fuerzas de la Organización de Naciones Unidas (ONU) permanecen en el lugar como garantes del proceso de paz. Estas desarrollan patrullajes constantes para proteger especialmente a las mujeres, la población más vulnerable durante el conflicto.

En la actualidad, ha sido difícil que las partes lideradas por el presidente Salva Kiir y el líder rebelde, Riek Machar, se pongan de acuerdo para la conformación de un Gobierno de transición. A pesar de ello, cumplen sus promesas y se reúnen constantemente para negociar las condiciones de aplicación de los acuerdos.

En Bentiu, los pobladores empiezan el proceso de reconstrucción de la ciudad, en el cual las mujeres han tenido una participación importante. A pesar de no formar parte de las negociaciones, han logrado organizarse para el desarrollo de pequeños emprendimientos que permiten la generación de recursos. Esperan en el futuro poder aportar mayores sumas de dinero y así contribuir para que muchas mujeres puedan generar ingresos.

En los últimos meses, unas 10.000 personas han abandonado el campamento de refugiados que se encuentra en el lugar bajo la protección de las Naciones Unidas. Al menos 100.000 sursudaneses permanecen en el sitio por temor a nuevos hechos de violencia.

Aunado a esos problemas, la ONU muestra preocupación por la crisis alimenticia que pudiese afectar a la nación en los próximos meses. La guerra arrasó siembras y acabó con el ganado, dejando a la población sin provisiones.

La esperanza sigue siendo elevada para estos habitantes a pesar de no contar con un panorama claro sobre su futuro. Muchos esperan que algo suceda pronto, el hecho de ver a los rivales rezando juntos así se lo hace saber.

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