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La baja del turismo desde Estados Unidos a Cuba ya se siente con fuerza en la isla

"Hoy el turismo cubano debe reorientarse, reinventar objetivos turísticos", opina el dueño de un paladar.
"Hoy el turismo cubano debe reorientarse, reinventar objetivos turísticos", opina el dueño de un paladar. José Goitia / France 24

Aunque es probable que las medidas adoptadas por Donald Trump para obstaculizar el turismo hacia Cuba tengan efecto negativo para la isla, nadie sabe qué consecuencia tendrán sobre Venezuela, pretexto oficial de las sanciones.

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Cuba ya está pagando la factura de las medidas de Estados Unidos para frenar la creciente llegada de turistas estadounidenses a la isla.

Si el sector público vio hace unos días un leve aumento, los cada día más numerosos cuentapropistas (trabajo por cuenta propia), más de 600.000, se ven muy afectados.

Los administradores de un restaurante de Jaimanitas, en La Habana, frecuentado por clientes más bien “chic”, comentaban que en esta tercera semana de julio bajó increíblemente su clientela. Cuando se les preguntó por “los americanos”, respondieron que “aquí no venían (los estadounidenses) pero sí los cubanos con negocios fructíferos en La Habana vieja”.

Si tradicionalmente las visitas bajan en Cuba en esta temporada, este 2019 es particularmente duro para los profesionales del turismo y especialmente para los cuentapropistas del sector.

Ernesto Reigosa, de 45 años, acababa justo de reparar y pintar su Buick de los años 50 en previsión de la temporada venidera cuando cayeron las nuevas medidas de Donald Trump contra el turismo de los estadounidenses hacia Cuba. “Se me acabó el negocio”, se lamenta.

El flujo de turistas estadounidenses a Cuba se mantenía a la alta hasta la prohibición de Trump

El último año, cerca de 400.000 estadounidenses viajaron a Cuba con 17 compañías de cruceros. Y la tendencia se mantenía a la alta hasta la sorpresiva prohibición de Trump el 5 de junio.

Archivo: Estados Unidos suspende los cruceros y viajes culturales a Cuba

Ernesto sabía de la ley Helms-Burton y de su famoso Artículo 3, que amenazaba con más restricciones, pero desde 1998 ningún presidente estadounidense se había atrevido a aplicarla:  cada seis meses postergaban su firma. Hasta que llegó Trump.

Ernesto tendrá que pensar ahora otra vía para sostener a su familia. Ser taxista en descapotable clásico ya no sirve porque los clientes eran mayoritariamente estadounidenses, les encantaba, al bajar del crucero andar en el auto del modelo que les recordaba su infancia o su primer automóvil.

Muchos cuentapropistas están preocupados con perder su inversión ya sea en un hostal, un paladar (restaurante privado) o a veces en un negocio no legal como la venta de tabacos en la calle o la guía de turismo “por la izquierda” (sin estar declarados). “Nos  quedará a todos el inglés que aprendimos a toda velocidad pero nada de dólares”, dice uno de los isleños afectados que prefiere callar su nombre.

En la calle ha vuelto a oírse el nombre de Barack Obama, quien mostró que sí quería que los cubanos abrieran sus negocios, en particular con los visitantes estadounidenses. Muchos recuerdan su famosa cena en la paladar San Cristóbal de centro Habana. Su dueño, Carlos Cristóbal Márquez, rodeado de símbolos de marcas como Coca-Cola o Exxon y que se hizo famoso a raíz de la visita en marzo del 2016 de la familia presidencial norteamericana, le dijo a France 24 que “hoy el turismo cubano debe reorientarse, reinventar objetivos turísticos pero rendirse jamás”.

Algunos cubanos que viven del turismo se reinventan para adaptarse a un periodo difícil

Así mismo, Addis Pereira, de 50 años, inaugura por estos días un hostal en la calle Teniente Rey de La Habana vieja. Pereira dice estar lista para otro tipo de turismo, a falta de las hordas de turistas que bajaban de los inmensos cruceros. Ahora opta por un turismo “más tranquilo” y de “savoir vivre”, por lo que está organizando talleres de cocina con clientes europeos pero nos explica que también hay estadounidenses que se atreven y la visitan a pesar de los riesgos de sanciones a su vuelta a Miami o Nueva York. Addis los admira por su  valentía.

Edward Heal, de Pensilvania, interrogado cuando se dirigía hacia el hotel Ambos Mundos en La Habana, que en su día fue frecuentado por Ernest Hemingway, reconoció que vino a Cuba pasando por México “para no tener problemas” y que desaprueba las medidas de Trump por considerarlas “absurdas”. Heal dice que hay que apoyar al pueblo cubano con el turismo americano.

Varios presidentes, antes de Obama, ya habían indagado por el “people to people”, un concepto apoyado por los demócratas y admitido por Cuba que promulgaba el contacto, el intercambio, entre los dos pueblos y funcionaba sobre todo en la esfera cultural, artística o religiosa. Donald Trump consideró que este era un turismo disfrazado y le puso fin.

Nick, de 25 años, y proveniente de Ohio, decidió viajar a Cuba en un vuelo directo. En la playa de Santa María, al este de La Habana, expresó que está fascinado con los cubanos, que le parece increíble la vasta diferencia cultural, tan cerca de EE.UU. También reconoció que no entiende bien las razones políticas que motivaron las decisiones de Donald Trump.

Un diplomático en La Habana, encontrado en una recepción con motivo de la fiesta nacional de Francia, comentó que esta “es más el inicio de la campaña electoral en EE.UU. y en particular en Florida que otra cosa”.

El periódico ‘Granma’, el único diario en Cuba, tituló este miércoles 17 de julio: “Estados Unidos pretende regresar al mundo a sus peores tiempos".

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