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Bolivia: Evo Morales avanza en la campaña y la oposición denuncia desigualdad electoral

El presidente boliviano, Evo Morales, habla a los miembros de la comunidad boliviana en Buenos Aires, Argentina, 17 de julio de 2019.
El presidente boliviano, Evo Morales, habla a los miembros de la comunidad boliviana en Buenos Aires, Argentina, 17 de julio de 2019. Agustin Marcarian / Reuters

El presidente de Bolivia, Evo Morales, realiza una intensa campaña para buscar un cuarto mandato, en medio de denuncias de la oposición de que se aprovecha de su condición de gobernante y usa recursos del Estado para buscar votos.

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Abrigado con un típico sombrero ruso que le obsequió su homólogo Vladimir Putin, el presidente boliviano, Evo Morales, condujo hace unos días un tractor en medio de una multitud de campesinos e indígenas aymaras a los que entregó un centenar de esas máquinas y títulos de propiedad de tierras en el altiplano.

Para simbolizar más el apoyo al mandatario, tres mujeres aymaras con distintos trajes típicos se subieron al tractor, rodearon a Morales y le acompañaron en un breve recorrido dentro del estadio del pueblo de Viacha, a 30 kilómetros de La Paz.

En su discurso, Morales dijo que los tractores no eran un regalo suyo sino el fruto de la "unidad política electoral" del pueblo, agregó que los movimientos sociales eran los nuevos "libertadores" del país y prometió que el cambio en Bolivia continuará "porque después de nacionalizar, ahora hemos empezado a industrializar”.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, asiste el 14 de julio a un acto de entrega de tractores para campesinos aymaras.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, asiste el 14 de julio a un acto de entrega de tractores para campesinos aymaras. Javier Aliaga / France 24

 
Los adversarios de Morales precisamente le critican que aproveche ese tipo de actos para promocionar su imagen durante la campaña.

Evo Morales, que va primero en las encuestas con vista a las elecciones del 20 de octubre, subrayó en Viacha que él construye su programa en debates con el pueblo y no con los candidatos de la "derecha", rechazando de esa forma el desafío a debatir que le hizo el también candidato y expresidente Carlos Mesa (2003-2005).

La última vez que Morales debatió en una campaña con otros candidatos fue en 2002.

Mesa, que va segundo en las encuestas, cuenta con el apoyo de conocidos izquierdistas que se alejaron del presidente Morales, entre los que está Loyola Guzmán, una defensora de los derechos humanos y miembro de la guerrilla de Ernesto Che Guevara que fracasó en Bolivia en 1967, y que esta semana se sumó a las filas del exmandatario.

Los medios no han publicado encuestas recientes por una restricción legal, pero en un sondeo de abril del diario ‘Página Siete’, Morales aparecía con un 34 % de apoyo y Mesa con un 28 %, mientras que el matutino ‘La Razón’ señalaba en mayo que el mandatario tenía un 38,1 % de respaldo y Mesa, un 27,1 %.

En la primera encuesta, los indecisos rondaban el 24 % y en la segunda, un 16,2 %.

Ortiz: Todo lo que vemos es campaña “proselitista camuflada”

El senador y también candidato Óscar Ortiz, que contaba con un apoyo de alrededor del 8 % en los sondeos, es uno de los opositores que ha acusado a Morales con mayor dureza de usar la Presidencia para favorecer su campaña partidaria.

"Aquí hay un presidente candidato que además está vetado por la Constitución, que utiliza todos los medios estatales, que además se promueve en los medios de comunicación bajo la figura de informar de la gestión, pero todo lo que vemos es una campaña propagandística, proselitista camuflada", dijo Ortiz en declaraciones a France 24.

Agregó que por norma electoral, los candidatos pueden emitir en los medios propaganda para pedir votos los últimos 27 días de la campaña, pero el Gobierno, según subrayó, cuenta con el presupuesto del Ministerio de Comunicación y otras entidades y empresas del Estado para promocionar “la imagen, la gestión y la figura del presidente Evo Morales".

 
Ortiz cree que la población boliviana finalmente rechazará la reelección del mandatario para un cuarto mandato por ir contra la Constitución, que permite explícitamente solo dos periodos consecutivos, aunque Morales cuenta con el aval de una sentencia del Tribunal Constitucional que estableció el derecho humano del mandatario de volver a postular.

Al contrario de Ortiz, el diputado oficialista Fránklin Flores sostuvo que la campaña del gobernante depende de los aportes de los militantes de su partido y aseguró que "el dinero del Estado es para invertir en el Estado", en alusión a las obras que entrega.

Dulón ve un Gobierno hegemónico y una oposición débil

Para el analista Jorge Dulón, el Gobierno de Morales tiene “una gran fuerza comunicacional” en la campaña usando los medios del Estado y los que son afines al Gobierno, pero también dispone de un alto presupuesto en todas las oficinas de comunicación públicas para enfrentar a una oposición con limitaciones económicas.

"Estamos con un Gobierno hegemónico, con mucho poder económico, en contrapartida de una oposición débil, de una oposición que viene desde la ciudadanía, una oposición que no tiene recursos y entonces es lógico que esto se refleje en la campaña", dijo Dulón a France 24.

Respecto a la negativa del gobernante a debatir, Dulón recordó que la teoría del marketing político aconseja que el candidato mejor situado en las encuestas no debe debatir con el segundo por la posibilidad de un traspié, pero él además considera que Morales no debate porque supuestamente no tiene una "capacidad técnica" para enfrentarse con argumentos.

A tres meses de la votación, Morales tiene como objetivo ganar en primera vuelta el 20 de octubre, mientras que la oposición, que está dividida, aspira a acortar las distancias para llevar al mandatario a una segunda vuelta.

Si Morales logra mayoría absoluta o tiene una ventaja de diez puntos porcentuales sobre el segundo, será proclamado vencedor de los comicios.

Pero de llegarse a una segunda vuelta, los estudios prospectivos, subrayó Dulón, establecen que el “ganador sería Carlos Mesa”, lo que supone un riesgo para Morales y explica la intensa campaña que realiza el oficialismo para no llegar a esa instancia.

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