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El Tour de Francia entra en su semana decisiva con final abierto

El francés Julian Alaphilippe, portador del 'maillot' amarillo como líder del Tour de Francia, lidera el pelotón durante la etapa 15 entre Limoux y Foix Prat d'Albis, el 21 de julio de 2019.
El francés Julian Alaphilippe, portador del 'maillot' amarillo como líder del Tour de Francia, lidera el pelotón durante la etapa 15 entre Limoux y Foix Prat d'Albis, el 21 de julio de 2019. Christian Hartmann / Reuters

Este martes 23 de julio retomará la prueba en los Alpes. Con tres exigentes etapas de alta montaña por delante, el francés Julian Alaphilippe buscará resistir mientras que cinco favoritos aprietan en la lucha por el título.

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Sólo cinco días de competencia separan a los competidores del Tour de Francia del paseo triunfa en los Campos Elíseos. Con 15 de las 21 etapas ya transcurridas, el final está cerca. Sin embargo, para los aspirantes al ‘maillot’ amarillo, la meta asoma lejana.

Dos semanas después de la salida en París, no existe un favorito claro a conquistar el Tour de Francia 2019, lo que la convierte en una de las competencias más abiertas y emocionantes de las últimas décadas.

Para los locales, el escenario imprevisible también alimenta las ilusiones de volver a ver a un francés como ganador en la llegada a París. Desde que Bernard Hinault consiguió el título en 1985, pocas veces los galos han visto a uno de los suyos cerca de la gloria.

En 1989, Laurent Fignon perdió el ‘maillot’ amarillo en la última etapa y quedó ocho segundos por detrás del estadounidense Greg LeMond. Desde entonces, salvo por algunos momentos de esperanza con Thomas Voeckler, los franceses han visto caer sus ilusiones una y otra vez.

Pero ver a Julian Alaphilippe como líder en el inicio de la recta final de la competencia ha revitalizado al público local. El ciclista del Deceunick-Quick Step sorprendió en las dos primeras semanas, con subidas cortas y fuertes, aguante en los Pirineos, victoria sobre el galés Geraint Thomas en la general y un segundo puesto en la subida al Tourmalet.

Sin embargo, la etapa 15 del domingo 21 de julio lo mostró cediendo tiempo por primera vez y alimentó la hipótesis de una posible caída en la alta montaña de los Alpes.

Consciente de las dificultades que atraviesa pero convencido de dar pelea hasta el final, Alaphilippe admitió este lunes 22 de julio que su liderazgo “pende de un hilo”, aunque prometió “dar el máximo”.

Pero otro francés alimentó la ilusión local al cabo de las primeras dos semanas. Thibaut Pinot, tercero en la edición 2014, alcanzó un pico de rendimiento en las últimas dos etapas de los Pirineos, ganando en el Tourmalet y siendo segundo en Prat D'Albis.

El ciclista del Groupama-FDJ recuperó en esos dos días el tiempo que perdió hace una semana luego de quedar en el grupo retrasado tras un “abanico” que lo encontró distraído.

Erigido como favorito en las casas de apuestas, Pinot deberá sacudirse la fama de no ser un buen competidor de última semana. Él lo toma con calma: “Estoy en el juego, pero estoy despreocupado y mantengo los pies en el suelo. El impulso puede cambiar en cada etapa”.

Ineos asume el favoritismo con el campeón Thomas y la ilusión de Bernal

Sin la gran figura Chris Froome, al equipo Ineos (ex Sky) le costó tomar el control absoluto de la competencia, como lo hizo en seis de las últimas siete ediciones del Tour. Sin embargo, la escuadra británica no reniega de su condición de favorita y apuesta a que la presencia de dos corredores en la lucha por el título (el galés Geraint Thomas, campeón defensor, y el colombiano Egan Bernal) se convierta en una fortaleza. Una conducción clara será clave para evitar que se produzca una competencia interna.

Pese a haber mostrado signos de debilidad en los Pirineos, Thomas no pierde la calma y confía en su regularidad frente a los buenos pasajes de otros competidores. “Alaphilippe aún tiene una buena ventaja y ahora tiene algunos días para recuperar. Y, obviamente, Pinot está escalando muy bien, pero lo principal de las grandes vueltas es ser consistente y fuerte en todo momento y saber cómo lidiar con un mal día”, subrayó.

Bernal, que con su juventud explosiva ha alimentado las expectativas sobre un posible triunfo, ratificó su condición de gregario del líder de Ineos, Geraint Thomas. “Es mucha responsabilidad llevar la presión de todo un Tour. Cuando me dan la oportunidad es bueno, pero cae el peso sobre las espaldas de uno y tienes que responder. El primer líder del equipo sigue siendo Geraint y vamos con todo para él”, remarcó.

El director del equipo Ineos, Nicolas Portal, también defendió la importancia de contar con dos miembros de la escuadra en los primeros lugares y subrayó que “sabemos que ganaremos (el Tour) en equipo”, a la vez que consideró que “a nosotros solo nos sirve acabar de amarillo en París”.

Las sorpresas de Buchmann y Kruijswijk y las decepciones latinoamericanas

Detrás de Alaphilippe, cinco corredores están separados por solo 39 segundos. En ese lote, además de Thomas, Pinot y Bernal aparecen dos nombres inesperados: el neerlandés Steven Kruijswijk y el alemán Emanuel Buchmann.

Kruijswijk, del Jumbo-Visma, marcha tercero, pero él evitó crear falsas expectativas y aseguró que buscará no perder tiempo en la última semana más que aspirar al título. En la misma línea, Buchmann, sexto en la general, sostuvo que su objetivo es terminar en el podio, aunque no descartó atacar “si se presenta la oportunidad”.

Mientras tanto, los colombianos Nairo Quintana (Movistar) y Rigoberto Urán (Education First), que partían como esperanzas latinoamericanas, han tenido un andar difícil y perdieron demasiado tiempo como para ilusionarse, justo cuando empieza el tramo, a priori, más favorable para los ciclistas de ese país.

Quintana ahora está abocado a trabajar para el líder del equipo Movistar, Mikel Landa, quien aún se ilusiona con, al menos, llegar al podio, pese a estar a poco más de tres minutos del tercer lugar.

Lo que resta: tres exigentes etapas de alta montaña antes del paseo triunfal en París

Este martes 23 de julio se reanudará la competencia con la etapa 16, eminentemente llana, ideal para velocistas. Y la 17, de trazado accidentado que puede darle una oportunidad a los aventureros.

Pero el tramo decisivo se disputará entre el jueves 25 y el sábado 27 con las tres etapas de alta montaña en los Alpes. La décimooctava, de 208 kilómetros, tendrá tres puertos de montaña (uno de primera categoría y dos especiales) antes de una bajada final de 18 kilómetros.

Luego, llegarán las dos jornadas con final en alto. La etapa 19, de 126 kilómetros, con cinco puertos, incluido el último Montée de Tignes, de primera categoría. Y la 20, de 130 kilómetros, con tres puertos: el Comet de Roselend (primera categoría), la Cota de Longefoy (segunda categoría) y el demoledor ascenso a Val Thorens, de 33,4 kilómetros al 5,5%, a 2.365 metros de altura.

Quien resista a semejante esfuerzo tendrá su premio: la foto con el ‘maillot’ amarillo en Val Thorens y el paseo ganador por los Campos Elíseos en París el domingo 28 de junio, cuando uno de los varios aspirantes al título anotará su nombre entre las leyendas.

Con Reuters y EFE

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