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Cinco cosas a saber sobre el controversial Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA)

Activistas anti-CETA exhiben un globo de caballo de Troya frente al Parlamento Europeo en Estrasburgo el 15 de febrero de 2017.
Activistas anti-CETA exhiben un globo de caballo de Troya frente al Parlamento Europeo en Estrasburgo el 15 de febrero de 2017. Frederick Florin / AFP

La ratificación del CETA, el tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Canadá, dio lugar a fuertes debates entre los diputados franceses. Guía para entenderlo.

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La batalla alrededor del CETA terminó este 23 de julio, cuando los parlamentarios franceses ratificaron el acuerdo de libre comercio entre Canadá y la Unión Europea, un texto que abrió un intenso debate entre los ecologistas y quienes defienden el libre mercado.

“En un mundo incierto […], los profundos y antiguos vínculos que unían a Europa y Canadá son particularmente valiosos”, declaró de el ministro de Asuntos extranjeros Jean-Yves Le Drian el pasado 17 de julio. En medio de una nutrida Asamblea, defendió un “acuerdo importante” frente a un clima mundial “preocupante”, enalteciendo el balance “positivo” de su aplicación provisional desde hace casi dos años.

Un entusiasmo que Donald Tusk, el presidente del Consejo europeo, también comparte. Este último estima que Ottawa es ahora el “socio transatlántico más cercano” de los 28 países del bloque europeo. “Podemos contar el uno con el otro en cualquier situación”, destacó el dirigente europeo el miércoles en la noche.

¿Pero cuáles son los retos de un acuerdo como este? A continuación, cinco cosas que es necesario saber para entenderlo:

1: ¿Qué es el CETA?: El “Acuerdo Económico y Comercial Global (AECG) –CETA por sus siglas en inglés– entró, en parte, en vigor de manera provisional hace casi dos años. Fue aprobado por el Parlamento europeo en febrero de 2017. Pero ha estado negociándose desde hace más de siete años.

Para ser definitivamente reconocido, este documento debe ser validado por las 38 asambleas nacionales y regionales de Europa. 13 Estados, entre los cuales se encuentran España y el Reino Unido, también lo ratificaron.

De manera concreta, el CETA, que involucra en total a 510 millones de europeos y a 35 millones de canadienses, suprime los aranceles para el 98% de los productos intercambiados entre ambas zonas, amplía algunos servicios a otros sectores de la competencia y refuerza la cooperación en materia de reglamentaciones.

También le reconoce a Canadá 143 productos de denominación de origen protegida (DOP) entre los cuales hay 42 productos franceses (los quesos roquefort y saint-nectaire, las ciruelas pasas de Agen…). De manera inversa, el acuerdo incrementa el acceso de la agricultura canadiense al mercado europeo.

2. ¿Qué impacto tiene?: El CETA ya ha tenido un efecto “muy positivo” en Francia con el alza de las exportaciones hacia Canadá “en un 6.6% entre 2017 y 2018”, según el secretario de Estado Jean-Baptiste Lemoyne. En 2018, particularmente las exportaciones de productos lácteos aumentaron un 19%.

Pero las importaciones canadienses en Francia disminuyeron en un 6% en el mismo periodo. Esta caída, según Canadá, se debió al retroceso de las compras de colza y de minerales de hierro por razones coyunturales. Por su parte, el excedente comercial francés con el país norteamericano pasó de 50 a 450 millones de euros entre 2017 y 2018.

3. El sector ganadero, cuestionado: Según cifras canadienses, el país solo exportó 1.000 toneladas de carne de res, es decir apenas el 2% de la cuota acordada en el CETA, pues este sector aún no está listo para atender las exigencias europeas y en particular la prohibición de carne tratada con hormonas de crecimiento.

“Son cuotas ínfimas”, aseguró Jean-Baptiste Lemoyne, buscando tranquilizar a los agricultores franceses. “El sector alimenticio canadiense no está lo suficientemente equipado para cumplir con las normas europeas”, afirmó Lemoyne. De 70.000 granjas, solo 36 crían su ganado según las normas europeas.

Ver que en los platos se sirve carne canadiense alimentada con harinas animales y recordar la enfermedad de las vacas locas también hace parte de las preocupaciones de los ganaderos franceses.

Para el Ministerio de Agricultura, este temor “no tiene fundamento”: “Cuando hablamos de harina animal, nos referimos a las harinas de rumiantes, que fueron las responsables de la enfermedad de las vacas locas”, estima el ministerio, destacando que esos productos están prohibidos en Canadá. La Unión Europea también los prohibió pero no se quedó solamente ahí, a diferencia de Canadá: extendió la prohibición a lo que se conoce como proteínas animales transformadas, que también son harinas animales, pero provenientes de aves de corral y puercos.

4. Confusión con Mercosur: La ratificación del CETA por parte de Francia ocurre en plena controversia sobre el cierre, a finales de junio, de otro acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países de Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay). Este tratado fue denunciado por los agricultores, quienes se reunieron el pasado martes en toda Francia para manifestar su descontento, al igual que los grupos de oposición parlamentarios. La mayor parte del partido La República En Marca (LREM) y del Movimiento Demócrata (MoDem) en la Asamblea exigen que se evite una “confusión” entre ambos acuerdos.

5. Veto climático: El diputado y vocero Jacques Maire (LREM) reveló ante la prensa un documento en el cual Canadá se compromete a cumplir un principio de “veto climático”. Esta disposición debe permitirle a la Unión Europea y al país norteamericano contar con un margen de maniobra cuando una empresa privada viole específicamente una de las normas ambientales en nombre de la aplicación de este acuerdo.

Pero algunos denuncian una versión suavizada del veto, como la Fundación Nicolas Hulot (FNH) la cual considera que “no es un verdadero veto climático”, por lo menos no como lo desea el exministro de la Transición ecológica. “Nada puede frenar el proceso” de objeción de una empresa, según Samuel Leré, representante de la FNH. Además de esto, el veto no tiene “ninguna existencia legal”, resaltó Jean-Paul Lecoq del Partido Comunista Francés (PCF).

Este artículo fue adaptado de su original en francés.

 

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