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Pedro Sánchez fracasa en segunda votación para ser presidente del Gobierno español

Pedro Sánchez durante el último día del debate de investidura en el Parlamento en Madrid, España, el 25 de julio de 2019.
Pedro Sánchez durante el último día del debate de investidura en el Parlamento en Madrid, España, el 25 de julio de 2019. Sergio Pérez / Reuters

El líder socialista Pedro Sánchez fracasó en el intento por ganar la segunda votación en el Congreso que haría posible su investidura como presidente del Gobierno español. En septiembre

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Sánchez fracasó pero tendrá una última oportunidad. El líder socialista falló en el intento por salir victorioso de la segunda votación ante el Congreso en la que buscaba sumar los respaldos suficientes para lograr la investidura como presidente del Gobierno español.

Su derrota se produjo ante la abstención de la formación de izquierda Unidas Podemos, una acción decisiva para la definición del resultado: solo 124 votos a favor frente a 155 en contra y 67 abstenciones.

En su cuenta de Twitter, el Congreso español indicó que en la sesión de investidura el Pleno no le dio su confianza a Sánchez a consecuencia de lo cual se activa un plazo de dos meses para tramitar nuevas propuestas, los cuales son contabilizados desde la primera votación, y que en caso de que no se logre una investidura, serán convocadas nuevas elecciones.

Quienes apoyaron a Sánchez en la votación fueron los diputados del Grupo Socialista y del PRC, según lo precisado por el Congreso en su comunicado oficial, mientras que los representantes de Ciudadanos, Vox, Popular, Junts per Catalunya, Navarra Suma y Coalición Canaria le expresaron su abierto rechazo.

El corto debate que se cumplió después de la sesión estuvo marcado por los duros reproches lanzados entre Pablo Iglesias, el líder de Podemos, y varios dirigentes socialistas, los cuales se señalaron unos a otros por el fracaso de las negociaciones que tenían como meta establecer un llamado "Gobierno de coalición".

Justamente antes de la votación, Iglesias aseguró que era "muy difícil negociar un Gobierno de coalición contra reloj", luego de lo cual afirmó que lo único que le pedían a Sánchez eran competencias, no escaños. Competencias, según Iglesias, para garantizar la educación gratuita, para que las familias en condición de dependencia reciban ayudas, para subir el salario mínimo y para que haya una ley de eutanasia.

Sobre el acuerdo, Sánchez declaró que no había sido posible y que lamentaba la que consideraba como toda una oportunidad histórica para darle forma a un Ejecutivo de izquierda. Dijo que, aunque deseaba integrar una coalición con Unidas Podemos, no sería "a cualquier precio", ante lo que cuestionó la presunta ambición de Iglesias de entrar en el Gobierno español solamente para "controlarlo".

El pronunciamiento de Sánchez fue reiterado por Adriana Lastra, la portavoz parlamentaria del Partido Socialista, quien detalló que tenían el deseo de "negociar de buena fe", pero que no aceptarían "chantajes".

Al aceptar su fracaso, Sánchez insistió en que para asumir la Presidencia no renunciaría a sus principios y que ya había afrontado victoriosamente desafíos y crisis mucho peores que la actual.

En seguimiento a lo estipulado en el artículo 99.4 de la Constitución de España, si al transcurrir los dos meses dados para el siguiente proceso ningún candidato consigue la confianza necesaria, el Congreso deberá someter a la firma del Rey el Decreto de disolución de ambas Cámaras y dar paso a unos nuevos comicios.

Con EFE, Reuters y medios locales

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