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Serie cárceles

Argentina: la apicultura como proyecto educativo y laboral en una cárcel patagónica (1/5)

Los internos del penal de Cipolletti sostienen que se "olvidan" de que están en el penal cuando se dedican a la apicultura. Por su parte, el personal carcelario ve en el taller una influencia positiva en el ambiente del recinto.
Los internos del penal de Cipolletti sostienen que se "olvidan" de que están en el penal cuando se dedican a la apicultura. Por su parte, el personal carcelario ve en el taller una influencia positiva en el ambiente del recinto. Natalio Cosoy / France 24

En el penal número 5 de Cipolletti, en la Patagonia argentina, se lleva adelante un proyecto de apicultura como parte de las actividades educativas para los internos, que lo ven como posible salida laboral cuando recobren la libertad.

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Justo al lado del alambrado perimetral, en un extremo del enorme espacio al aire libre que rodea a los pabellones de esta cárcel de la provincia de Río Negro, tres cajitas de madera, tres colmenas, son el aula de un puñado de internos que todas las semanas participa del taller de apicultura.

Uno de los alumnos es Sergio Emilio Pont, de 54 años. "Estar frente a la colmena, con todo el ruido de abejas a tu alrededor es algo impagable; lo tenés que vivir para saberlo", dice a France 24 en Español. "Es como que fueras uno más de ellas, se te paran; algunas te pican, pero es parte del oficio, ¿no? Es muy gratificante".

La iniciativa comenzó en 2018, cuando la profesora Luciana Pavón se lo propuso al entonces responsable del colegio interno de la cárcel, Adrián Ciancio, quien llevó adelante todas las gestiones para que se pudiera desarrollar la actividad.

"Todo el tiempo la vida de las abejas permite generar simbolismos"

Para Pavón fue también un camino de aprendizaje. "El grupo de alumnos superó mis expectativas, porque incluso se produjo un ida y vuelta", le dice a France 24 en Español. Ellos también aportaron sus propios conocimientos.

En el caso de Pont, por ejemplo, la carpintería: junto con otros internos desarrolló un sistema novedoso para armar los cuadros de las colmenas, sobre los que las abejas arman su vivienda de hexágonos.

Pabón ve en las abejas, en las colmenas, también un punto de referencia para reflexionar sobre las relaciones humanas.

"Todo el tiempo la vida de las abejas permite generar simbolismos; no es solamente que nosotros aprendemos lo técnico, con la apicultura trabajamos un montón de otras cuestiones que tienen que ver con lo social", dice. "Indefectiblemente decimos 'esto pasa en la vida también: ¿qué pasa con el zángano, qué pasa con la abeja reina, qué nos pasa como sociedad?'".

Por su parte, el personal del penal ve en el taller una influencia positiva. "El respeto, el trato hacia las personas, es un cambio que ellos hacen", dice a France 24 en Español Daniel Alberto Valenzuela, responsable del área de educación del penal.

Natalio Cosoy / France 24

"Cuando estás trabajando con las abejas y estás ocupándote de algún material apícola es como que te olvidás que estás acá"

Por lo general, quienes están alojados aquí pasan sus días en el encierro, en los pabellones, las celdas, o en algún espacio un poco menos restrictivo destinado a presos con buen comportamiento, como Pont.

Las salidas a las zonas abiertas del penal o a los cursos y talleres son una buena oportunidad para cambiar la rutina y romper con la monotonía.

"A mí me pasa que me abstrae, como que te saca del tiempo y el espacio", dice a France 24 en Español Walter Clavijo, otro de los alumnos.

"Esto es una cárcel, ¿no? Y de repente, cuando estás trabajando con las abejas y estás ocupándote de algún material apícola es como que te olvidás que estás acá; te lleva a otro lugar, es otra experiencia".

La miel ganó un primer premio en el Concurso de Mieles de Fiesta Nacional de la Apicultura

Pero no se trata solo de llenar el tiempo, hacer buena letra, mejorar el comportamiento.

La profesora y los alumnos están pensando en empezar a comercializar la miel.

El producto es muy bueno: con la primera cosecha, que fue de apenas diez kilos, obtuvieron en marzo de 2019 el primer premio en mieles oscuras del Concurso de Mieles de Fiesta Nacional de la Apicultura.

Natalio Cosoy / France 24

"El néctar de la flora autóctona de aquí", explica Pavón, "hace que sea una miel con una calidad suprema y fue catalogada como la mejor miel presentada de todas las muestras del país y algunas de países limítrofes".

Para los alumnos todo este aprendizaje y desarrollo puede representar una salida laboral una vez que hayan cumplido su condena.

Es la idea de Pont, quien debe recuperar la libertad en 2024: "Con otro compañero estamos armando un par de colmenas para ya cuando se nos termine nuestra condena poder empezar a trabajar afuera".

También piensan prestar servicios de armados de cuadros y de reparación.

Así que todas las semanas, cuando hay clase, regresan al rincón de la cárcel, al lado del alambrado, a trabajar con las cajitas, entrar en el mundo de las abejas y seguir aprendiendo la técnica de la apicultura.

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