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164 activistas ambientales fueron asesinados en 2018: Global Witness

Una mujer con sus hijos pasa el 22 de febrero de 2019 cerca de un mural que representa a la medioambientalista hondureña asesinado Berta Cáceres, en el municipio de Cantarranas, cerca de Tegucigalpa, donde se han pintado casas en su honor antes del tercer aniversario de su muerte el 2 de marzo.
Una mujer con sus hijos pasa el 22 de febrero de 2019 cerca de un mural que representa a la medioambientalista hondureña asesinado Berta Cáceres, en el municipio de Cantarranas, cerca de Tegucigalpa, donde se han pintado casas en su honor antes del tercer aniversario de su muerte el 2 de marzo. Orlando Sierra / AFP

El país que más muertes registra en el mundo es Filipinas con 30, pero Latinoamérica continúa con los datos más preocupantes a nivel continental, ya que más de la mitad de los fallecimientos se registraron ahí.

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Un nuevo informe de la organización Global Witness revela que el número total de defensores ambientales asesinados a nivel mundial en 2018 fue de 164. Aunque se registraron 37 muertes menos que en 2017, la organización advierte que los datos continúan siendo muy preocupantes y que el número de extorsiones, arrestos e incautaciones de tierras aumentó.

Según el informe Brasil ha dejado de ser el país a nivel mundial con más asesinatos en detrimento de Filipinas que ha alcanzado los 30. Sin embargo, la situación es muy preocupante a nivel global para Latinoamérica, al registrar más de la mitad de las muertes. Colombia se aúpa al primer puesto de la región con 24 muertes y un notable aumento de las mismas.

Aunque el Estado donde más han crecido este tipo de incidente es Guatemala debido al auge de los proyectos hidroeléctricos que necesitan grandes espacios de tierra y, sobre todo, de la agroindustria. El aumento de estos asesinatos en el país centroamericano ha sido de 5 a 16, lo que supone un 500% más que en 2017.

La encargada de campaña de la organización ha querido destacar que “los sistemas judiciales de estos países estén siendo utilizados para calificar a los activistas como terroristas, espías o delincuentes peligrosos. Ambas tácticas envían un mensaje claro a otros activistas: los riesgos de defender sus derechos son punitivos para ellos, sus familias y sus comunidades”.

El informe de Global Witness pudo vincular a las fuerzas de seguridad del Estado con 40 de los asesinatos registrados en 2018. Además, otras 40 muertes fueron confirmadas como resultado de operaciones de sicarios, bandas criminales y terratenientes.

Desde la ONG han querido señalar que la criminalización que se hace de ellos por parte de líderes de países desarrollados como Estados Unido, Reino Unido o Brasil les está “perjudicando severamente” porque las organizaciones criminales se sienten más seguras y protegidas a la hora de arrebatar tierras para su beneficio.

Montones de madera durante la "Operación Ola Verde" realizada por agentes del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables, o Ibama, para combatir la tala ilegal en Apui, en la región sur del estado de Amazonas en 2017.
Montones de madera durante la "Operación Ola Verde" realizada por agentes del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables, o Ibama, para combatir la tala ilegal en Apui, en la región sur del estado de Amazonas en 2017. Bruno Kelly / Reuters

La minería es el sector más mortífero

Aunque sectores como el maderero, hidrográfico o el agroalimentario son los que corren más riesgo para los activistas, el minero se ha convertido en el más peligroso para los defensores del medio ambiente. 43 personas que protestaban contra actividades mineras fueron asesinadas en 2018 en los diferentes países reflejados en el informe.

La actividad de este sector ha aumentado exponencialmente en los países en vías de desarrollo que poseen una gran riqueza mineral que es muy codiciada en sectores como el tecnológico o el de la industria de los teléfonos móviles, que necesitan ciertos minerales para su funcionamiento.

Con EFE y Reuters

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