Gobierno de Brasil

Brasil: Bolsonaro acusa a funcionarios de dar datos falsos sobre la deforestación de la Amazonía

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, asisten a una conferencia de prensa en el Palacio de Planalto en Brasilia, Brasil, el 1 de agosto de 2019.
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, asisten a una conferencia de prensa en el Palacio de Planalto en Brasilia, Brasil, el 1 de agosto de 2019. Adriano Machado / Reuters

Según el presidente, la información vendría “de alguien” del órgano que mide el Amazonas y tendría como fin “perjudicar” a su Gobierno. Una acusación que se suma al giro de “derechas” que le ha dado a la Comisión de Muertos y Desaparecidos Políticos.

Anuncios

El presidente Jair Bolsonaro ha iniciado agosto con más frentes que alegrías. Desde Brasilia, amplió uno más sobre el pulmón de nuestro planeta. Y es que, según el mandatario, funcionarios públicos habrían divulgado datos falsos sobre la deforestación de la Amazonía, cuya pérdida habría aumentado un 88,4% respecto a junio del año anterior.

“Una noticia de esas provoca un daño muy grande para Brasil. No podemos ser irresponsables con la información que damos. No quiero prejuzgar a nadie, pero es muy extraño. Tenemos que adoptar una posición drástica porque el daño de esos datos fue enorme”, expresó el presidente, apoyado por otros miembros de su gabinete, que rechazaron esta supuesta versión oficial.

Una vista aérea muestra la tierra deforestada durante la "Operación Ola Verde" realizada por agentes del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables, o Ibama, para combatir la tala ilegal en Apui, en la región sur del estado de Amazonas.
Una vista aérea muestra la tierra deforestada durante la "Operación Ola Verde" realizada por agentes del Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables, o Ibama, para combatir la tala ilegal en Apui, en la región sur del estado de Amazonas. Bruno Kelly / Reuters

Bolsonaro no aclaró si hubo un aumento de la deforestación, pero sí, pese al amago, dejó en evidencia que los datos podrían haber salido “de alguien dentro del INPE”, con el objetivo de “perjudicar” al país y a su Gobierno: “No quiero especular sobre posibles vinculaciones, pero es extraño que haya ocurrido justo en el momento en que la economía de Brasil da señales claras de mejoría. La persona que pasó esa información dudosa tiene que ser responsabilizada, porque en Brasil ya no hay espacio para hacer política defendiendo intereses partidarios”.

La persona a la que se refiere, la que habría difundido la información, la invocó él mismo en su discurso. Para Bolsonaro, si un científico de alto rango, en concreto el jefe del Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE) que mide la deforestación, hubiera traicionado su confianza, sería despedido.

La comunidad internacional, la presión más visible del Gobierno de Bolsonaro

La versión dada en Brasilia está lejos de ese 88,4% del INPE. También del 212% que The Economist cita del informe, según el cual la devastación de la mayor selva tropical del mundo habría llegado a ese nivel en julio. Así lo defendió Ricardo Salles, ministro de Medio Ambiente, quien dijo que los datos contienen errores de medición porque incluyen zonas que habían sido devastadas meses antes, además de zonas que fueron contadas dos veces por una superposición de imágenes.

Salles ha propuesto adoptar un nuevo sistema en el Amazonas para “monitorear en tiempo real” cada árbol que se pierde. Si bien, este frente va más allá de una medición o de grupos políticos con intereses. Bolsonaro insistió en la idea de que estos datos se difunden, justo cuando su economía mejora y dispone de una gran producción de alimentos, pero a quien tiene en el ring no es tanto al Partido de los Trabajadores de Lula da Silva o Dilma Rousseff, sino a la comunidad internacional y a las organizaciones ecologistas, que critican su falta de política ambiental y conciencia sobre la protección del Amazonas.

El Ministro de Medio Ambiente de Brasil, Ricardo Salles, habla durante una conferencia de prensa en el Palacio de Planalto en Brasilia, Brasil, el 1 de agosto de 2019.
El Ministro de Medio Ambiente de Brasil, Ricardo Salles, habla durante una conferencia de prensa en el Palacio de Planalto en Brasilia, Brasil, el 1 de agosto de 2019. Adriano Machado / Reuters

Para el presidente, se trata de desinformación en su contra, porque de ser cierta esta deforestación, no habría nada en la selva. Para gobiernos como el Francia es condición sine qua non que se preocupe por el cambio climático, hasta el punto de condicionar eso a la aprobación del acuerdo de libre comercio, suscrito por el Mercosur y la Unión Europea.

“No queremos ocultar ni dejar de divulgar absolutamente nada, pero, en mi opinión, no hubo la responsabilidad necesaria al divulgar datos que causaron un estrago enorme fuera del país. Hay una guerra económica en juego. Hay países que tienen una economía parecida a la nuestra. Y esa guerra existe. Son billones lo que está en juego y vamos a sufrir todo tipo de ataque porque nuestro potencial para producir alimentos es enorme”, aseveró el presidente brasileño.

Bolsonaro gira a la derecha su mandato

En este frente ambiental, este primero de agosto ha recibido otro golpe. La Corte Suprema ha decidido suspender, por inconstitucional, todos los efectos del decreto con el que Jair Bolsonaro transfería las decisiones sobre la demarcación de reservas indígenas al Ministerio de Agricultura. Una decisión respaldada por los once miembros del pleno del Supremo Tribunal Federal, que devuelve el poder a la estatal Fundación Nacional del Indio.

En ese pulso, su acción más destacada ha sido virar a la derecha su mandato, cambiando a cuatro de los siete miembros que conforman la Comisión de Muertos y Desaparecidos Políticos, durante la dictadura militar de 1964-1985. Su justificación fue precisamente que el Gobierno “ahora es de derechas”: “El motivo es que cambió el presidente, ahora es Jair Bolsonaro, de derechas. Punto final. Cuando ellos (en alusión a los Gobiernos del progresista Partido de los Trabajadores, colocaban a terroristas, nadie decía nada”.

Dos de los que investigarán ahora las muertes y las desapariciones en Brasil son afiliados de la formación de Bolsonaro, el Partido Social Liberal, mientras que las otras dos plazas fueron en manos de un coronel de la reserva del Ejército y un funcionario del Ministerio de Defensa.

Es la línea ideológica del presidente del país, un excapitán que hoy no solo ha desmentido los datos de la deforestación en la Amazonía, sino que también pone en duda la gestión de la Comisión de la Verdad, que en 2012 instauró Rousseff. Los frentes se multiplican por el actual presidente de Brasil.

Con Reuters y EFE

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24