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EE. UU. abandona el histórico tratado INF y aviva los temores de una nueva carrera armamentista

Los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin son representados en una carroza de carnaval mientras desgarran el Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio, INF, mientras la UE arde bajo sus pies, durante el desfile de la calle del carnaval Rose Monday en Duesseldorf, Alemania, el 4 de marzo de 2019.
Los presidentes Donald Trump y Vladimir Putin son representados en una carroza de carnaval mientras desgarran el Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio, INF, mientras la UE arde bajo sus pies, durante el desfile de la calle del carnaval Rose Monday en Duesseldorf, Alemania, el 4 de marzo de 2019. Marcel Kusch / DPA / AFP

Este 2 de agosto, Washington formalizó su salida del tratado de armas nucleares que firmó con Moscú durante la guerra fría e invitó a China a formar un nuevo pacto. Esta decisión aviva el temor a una nueva carrera armamentista.

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Estados Unidos y Rusia se culpan mutuamente de la muerte del Tratado de eliminación de misiles de corto y medio alcance (INF) que firmaron en 1987. Washington oficializó su retiro argumentando que Moscú se negó a destruir un misil de crucero que violaba el acuerdo, mientras el Kremlin dijo que también se salía porque la Casa Blanca abandonó primero el pacto para continuar desarrollando misiles en solitario.

"Estados Unidos no seguirá siendo parte de un tratado que es violado deliberadamente por Rusia ", dijo el secretario de Estado Mike Pompeo a través de un comunicado publicado esta mañana. A lo que Moscú contestó que "por iniciativa del lado estadounidense, el tratado entre la Unión Soviética y Estados Unidos sobre la eliminación de sus misiles de alcance intermedio y corto queda terminado".

La OTAN, sin rodeos, responsabilizó a Rusia del fracaso del histórico acuerdo que firmaron los dos hombres más poderosos del mundo en ese momento: el líder ruso Meekhayel Gorvachev y el mandatario estadounidense, Ronald Reagan, cuando la cortina de hierro mantenía en alto las tensiones internacionales. Esta organización respaldó así la decisión de Washington, que no tardó en invitar a China a sumarse a sus ambiciones de alcanzar un nuevo pacto.

Foto de archivo del presidente de Estados Unidos Ronald Reagan a la derecha y el presidente soviético Mikhail Gorbachov, a la izquierda, firmando el tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF) en la Casa Blanca, el 8 de diciembre de 1987, en EE. UU.
Foto de archivo del presidente de Estados Unidos Ronald Reagan a la derecha y el presidente soviético Mikhail Gorbachov, a la izquierda, firmando el tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF) en la Casa Blanca, el 8 de diciembre de 1987, en EE. UU. foto de archivo / Reuters

Según ‘The New York Times’, de fondo la intención del presidente Donald Trump sería contrarrestar el arsenal de misiles que Beijing ha ido desarrollando en los últimos años, a quien ve, según el diario estadounidense, como un rival mucho más “formidable” a largo plazo que Rusia.

Este nuevo escenario aviva los temores de que el mundo pueda estar al borde de una nueva carrera armamentista, sin que las proyecciones nucleares de Trump y el mandatario ruso, Vladimir Putin, sean atajadas.

pero.. ¿qué hay detrás del fallido tratado nuclear del que ninguno de los dos acepta responsabilidad?

El acuerdo tenía el objetivo de reducir el arsenal nuclear de las dos potencias mundiales. Por ello, les prohibió estacionar en Europa misiles balísticos y de crucero con alcances de entre 500 y 1.500 kilómetros. En particular el misil nuclear SS-20, que para entonces Moscú había apuntado hacia algunas capitales occidentales.

Hace seis meses Washington dijo que se retiraría si Moscú no se adhería a lo acordado. Y según la versión de funcionarios estadounidenses que habrían hablado bajo anonimato, el Gobierno ruso desplegó varios misiles de crucero incluso en Rusia occidental, "con la capacidad de atacar objetivos europeos críticos".

El Kremlin negó la acusación y en su defensa, dijo que el alcance de ese misil estaba fuera de lo establecido en el tratado. Además, rechazó una demanda estadounidense que le exigía destruir el nuevo misil, el Novator 9M729, más conocido como SSC-8. Y agregó que su decisión de renunciar al pacto socavaba la seguridad global.

Estados Unidos, de momento, planea probar una nueva clase de misiles al finalizar este verano y Rusia decidió poner otra alternativa sobre la mesa. "Hemos propuesto a Washington y otros países de la OTAN que evalúen la posibilidad de declarar el mismo tipo de moratoria en el despliegue de misiles de corto y medio alcance que los nuestros", dijo el viceministro de Relaciones Exteriores, Sergei Ryabkov. Es decir, le pidió un tiempo de espera a la Casa Blanca para que no enviara armamento a Europa.

Pero el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, desestimó la solicitud, diciendo que "no era una oferta creíble", pues aseguró que Moscú ya había desplegado misiles ilegales. "No hay nuevos misiles estadounidenses, ni nuevos misiles de la OTAN en Europa, pero hay cada vez más nuevos misiles rusos”.

“No queremos una nueva carrera armamentista”

Putin dice que su país no quiere entrar en este escenario y prometió no desplegar misiles menos que Estados Unidos lo haga primero. La OTAN, sin embargo, dijo que había acordado un paquete defensivo de medidas para disuadir a Moscú.

Un componente del sistema de misiles de crucero SSC-8 / 9M729 se exhibe durante una sesión informativa de noticias, organizada por Rusia y el Ministerio de Defensa y Asuntos Exteriores, cerca de Moscú, Rusia, el 23 de enero de 2019.
Un componente del sistema de misiles de crucero SSC-8 / 9M729 se exhibe durante una sesión informativa de noticias, organizada por Rusia y el Ministerio de Defensa y Asuntos Exteriores, cerca de Moscú, Rusia, el 23 de enero de 2019. Maxim Shemetov / Reuters

Dijo que su respuesta se mediría y solo involucraría armas convencionales, pero el secretario reiteró que "no queremos una nueva carrera armamentista".

Los funcionarios europeos han expresado su preocupación de que Europa pueda volver a convertirse en un lugar para la acumulación de misiles de mediano alcance de Moscú y Washington, en un momento en que las tensiones geopolíticas se multiplican y recuerdan en primer lugar por qué durante el marco de la guerra fría, los dos presidentes más importantes del mundo allanaron el camino para reducir el desarrollo de más arsenal nuclear.

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Con EFE y Reuters

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