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Paraguay: el presidente anula el acuerdo energético con Brasil y evita juicio político

El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, durante su discurso tras el escándalo de un pacto energético entre su país y Brasil, en el Palacio de Gobierno, l 1 de agosto de 2019
El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, durante su discurso tras el escándalo de un pacto energético entre su país y Brasil, en el Palacio de Gobierno, l 1 de agosto de 2019 REUTERS/Jorge Adorno

El mandatario paraguayo, Mario Abdo Benítez, anunció la cancelación del acuerdo energético, detonante de una crisis política en la que dimitió el canciller y que amenazaba con un juicio político parlamentario para su destitución.

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El presidente de Paraguay, que llegó al poder en agosto de 2018, se aleja por ahora de una posible destitución, en la primera gran crisis de su Gobierno.

El jueves primero de agosto, en un discurso junto con su esposa y desde el palacio presidencial, Mario Abdo Benítez dijo que cancela el acuerdo con Brasil de compra de energía de la inmensa represa Itaipú, compartida por los dos países sobre el río Paraná, una de las mayores del mundo.

"Pido disculpas si me equivoqué", dijo Abdo Benítez frente a unos 5.000 seguidores que se reunieron frente al palacio de Gobierno en el centro de Asunción, la capital.

“Quiero agradecer a los diputados que dialogaron pacificando, para buscar una salida que no quiere este proceso democrático, que necesita ser fortalecido en Paraguay”, agregó el mandatario.

Mario Abdo Benítez advierte sobre nuevas destituciones

Durante su intervención, el presidente Abdo Benítez se mostró ajeno a las presuntas irregularidades del acuerdo, que fue firmado con Brasil en una reunión en la cancillería paraguaya el pasado 24 de mayo, y prometió mano dura contra la corrupción, incluyendo nuevas destituciones.

El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, y la primera dama, Silvana López Moreira, el 1 de agosto de 2019, a su llegada al Palacio de López,donde se encontraban cientos de simpatizantes que le ofrecieron su respaldo en la primera gran crisis de su gobierno.
El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, y la primera dama, Silvana López Moreira, el 1 de agosto de 2019, a su llegada al Palacio de López,donde se encontraban cientos de simpatizantes que le ofrecieron su respaldo en la primera gran crisis de su gobierno. EFE/ Noelia F. Aceituno

“He ordenado que aquellos que participaron en un proceso sin mala voluntad o juicio de valor sean también destituidos y si hay otros que han sido negligentes en su trabajo también van a ser destituidos”, aseguró el mandatario paraguayo.

“Desde el presidente de la República, el vicepresidente y sea quien sea que tenga que rendir cuentas por sus inconductas, van a rendir cuentas y yo no voy a apañar a ni un solo paraguayo”, dijo Benítez.

El ejecutivo intentó calmar la crisis al aceptar cuatro renuncias exigidas por la oposición: las del ahora excanciller, Luis Alberto Castiglioni, el embajador de Paraguay en Brasil, Hugo Saguier, el director del lado paraguayo de Itaipú, José Alberto Alderete, y Alcides Jiménez, presidente de la Administración Nacional de Energía (ANDE).

Pero esas dimisiones no frenaron las peticiones, tanto de la oposición como de miembros del partido gobernante, de un juicio político contra el jefe de estado y su vicepresidente.

¿Cuáles fueron las denuncias sobre el acuerdo energético?

Esta crisis de Gobierno se desató la semana pasada con la renuncia de Pedro Ferreira, entonces titular de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, ANDE, que se negó a firmar el acuerdo, hasta entonces secreto.

Paraguay y Brasil son socios en Itaipú, la mayor central del mundo en generación de energía, y este escándalo se da en un momento clave, cuando ambos países esperan negociar el futuro de la central, de cara al vencimiento, en 2023, de un anexo clave de su tratado inicial.

Ferreira denunció que, en una renegociación firmada a espaldas del Congreso y la ciudadanía, Asunción aceptó consecuencias desventajosas para su país, debido a un incremento en la compra de magawatios que hasta entonces se adquirían a menor precio.

Técnicos de la ANDE aseguraron que ello supondría un sobrecosto de unos 250 millones de dólares por año de la energía que contrata la empresa estatal paraguaya, del 2019 al 2022.

Además, implicaría un aumento para la población en las tarifas del servicio de energía eléctrica, en un país con un elevado nivel de pobreza.

Cuando Itaipú produce más energía de la acordada, esa es revendida a las dos naciones. La oposición afirma que el pacto también determinaba que Paraguay pasaría a recibir menos cantidad de esa energía excedente. De un 50 por ciento a un 13 por ciento.

Los oponentes al acuerdo energético lo calificaron como una entrega a Brasil de la soberanía energética de Paraguay.

Se trata de un tema muy presente entre la ciudadanía paraguaya, cuya percepción es que Brasil obtiene mayores beneficios de la presa.

En medio de la cancelación del acuerdo energético, la facción Honor Colorado, del gobernante partido Colorado, señaló que desiste de pedir un juicio político.

La oposición señaló que ello diluye las posibilidades de promover una eventual destitución del mandatario.

El presidente asegura que ahora el pacto energético será renegociado entre los dos países.

Con Reuters y EFE

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