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Venezuela, entre conversaciones con la oposición y lucha verbal con EE. UU.

El líder de la oposición venezolana, Juan Guaidó, reconocido por decenas de países como el gobernante interino legítimo del país, a Stalin González, segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y un cartel con una imagen de Edgar Zambrano, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, quien se encuentra detenido, mientras asisten a una sesión de la Asamblea Nacional de Venezuela en una plaza pública en Caracas, Venezuela, el 23 de julio de 2019.
El líder de la oposición venezolana, Juan Guaidó, reconocido por decenas de países como el gobernante interino legítimo del país, a Stalin González, segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y un cartel con una imagen de Edgar Zambrano, primer vicepresidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, quien se encuentra detenido, mientras asisten a una sesión de la Asamblea Nacional de Venezuela en una plaza pública en Caracas, Venezuela, el 23 de julio de 2019. Carlos García Rawlins / Reuters

Mientras se reanudan las negociaciones entre el Gobierno y la oposición en Barbados, Nicolás Maduro rechazó las declaraciones de Donald Trump acerca de una posible puesta en “cuarentena” de Venezuela. En las calles del país, reina el desencanto.

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El presidente estadounidense, Donald Trump, no descartó “bloquear” a Venezuela, sin dar más detalles. Una amenaza que se tiene que tomar en serio, aseguraron desde la Casa Blanca este viernes 2 de agosto, donde argumentan que a Nicolás Maduro le queda dos semanas para dejar el poder voluntariamente. En caso contrario, Washington empezará a ejercer una presión “insuperable” sobre la nación caribeña y su Gobierno.

“A Venezuela no la bloquea nadie”, respondió el interesado, quien llamó a sus compatriotas a prepararse para “una batalla (…) en unión cívico-militar”. En paralelo, anunció que su país denunció ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas “la amenaza ilegal y criminal de Donald Trump de un bloqueo naval y una cuarentena” del territorio.

Una pelea verbal que ocurrió un día después de que Caracas acusara, por segunda vez, a Estados Unidos de violar su espacio aéreo con aparatos militares, con el propósito de crear un “incidente”. En junio, el Comando Sur del ejército sur estadounidense había denunciado a su vez un “acercamiento peligroso” de un caza venezolano a un avión de la U.S. Air Force.

Tensiones militares y peleas verbales

Este nuevo pulso llega en un contexto de esfuerzos continuos de la administración Trump para aislar al Ejecutivo venezolano, mediante unas sanciones denunciadas desde hace varios años por el equipo de Maduro como un “bloqueo”. El mismo Nicolás Maduro ya forma parte de las personas directamente sancionadas, al igual que más de 100 funcionarios venezolanos.

Por su parte, el vicepresidente económico del país, Tarek El Aissami, fue incluido entre los fugitivos más buscados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), que lo acusa de narcotráfico.

Desde el pasado 23 de enero, Caracas rompió sus relaciones diplomáticas con EE. UU. a raíz del reconocimiento de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. Fue el inicio de una epopeya liderada por Washington y decenas de cancillerías aliadas para impulsar un cambio de mando en el país. Una estrategia que no presentó resultado alguno, sino un agudizamiento de la crisis y de la violencia política.

El Gobierno y la oposición retomaron el diálogo ante el fracaso del enfrentamiento

Mientras que la estrategia radical se quedó estancada, los oficiales y la oposición venezolana retomaron un diálogo que se había quedado mudo desde numerosos meses. “Las partes han reiterado su disposición a avanzar en la búsqueda de una solución constitucional y acordada, centrada en el bienestar del pueblo venezolano”, resaltó este viernes un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega, país que realiza la mediación entre las partes.

En la isla de Barbados, se sentaron esporádicamente a conversar los bandos adversos. El reto es llegar a un acuerdo político sobre una posible transición, contemplada a través de elecciones generales.

Nicolás Maduro “agradece” a los miembros de la oposición que participan en esta conversación y reiteró querer implementar una mesa de diálogo permanente “que sea capaz de pasar meses o años y de lograr acuerdos sólidos por la paz del país”. Una visión a largo plazo que no concuerda necesariamente con lo que plantean Juan Guaidó y sus aliados.

Hasta el momento, no se filtraron los eventuales puntos acordados y, de hecho, nada deja vislumbrar la conclusión de un acuerdo.

“Sólo les importan sus intereses políticos. Lo que ambos quieren es el poder. Así que nada cambia y la gente sigue sufriendo”, enfatizaba el mes pasado Vanessa (residente en la capital) en las calles de Caracas, consultada al respecto por RFI.

“Cuando están en juego intereses rusos, estadounidenses, chinos o cubanos, no veo cómo una discusión en Noruega o Barbados resolverá nuestros problemas”, lamentó por su parte Carlos (residente en la capital), “pero bueno, no hay otras opciones sobre la mesa en este momento”, reconoció, en una coyuntura de repetidos fracasos de Guaidó de imponer una solución por la fuerza, cuya consecuencia ha sido el desbaratamiento de su respaldo.

Con AP y EFE

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