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Cultura

El Museo-Hôtel Biron de París celebra un siglo de amor a Auguste Rodin

Hace cien años que el Museo Rodin de París venera al escultor francés más célebre. En 1909, el artista le ofreció al Estado todas sus obras, a cambio de convertir el Hôtel Biron en un museo con su nombre. Fue un 4 de agosto de 1919 que su deseo se hizo realidad, en una villa que no es su único templo.

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A principios del siglo XX, Auguste Rodin (1840-1917) era uno más del Hôtel Biron. Como otros de la cultura, residía y pensaba sus obras desde ahí, una villa en pleno corazón de París. Salvo por que Rodin no aspiraba a ser un artista entre artistas, sino convertir su sentido taller temporal en su propio templo eterno. Y lo logró.

Cien años han pasado desde que el padre de la escultura moderna hiciera de este Hôtel el Museo Rodin, uno de los museos más atractivos de la capital parisina. Hoy en sus jardines, sus obras ‘El Pensador’ y ‘La Puerta del Infierno’ dan paso al turista festejando su primer centenario en la casa. Si bien, la iniciativa de ser parte del museo no fue gratuita. Literalmente, Rodin lo dio todo para llegar hasta aquí.

Como el resto de artistas debía abandonar el palacete, ya que el Estado francés pretendía venderlo e instalar parte del Ministerio de la Instrucción Pública. Sin embargo, el escultor, ya famoso en esa época, le hizo en 1909 una sugerencia difícil de ignorar: “Entrego al Estado toda mi obra de yeso, mármol, bronce, piedra y dibujos, así como mi colección de antigüedades, que he sido feliz de reunir para el aprendizaje y la educación de los artistas y los trabajadores. A cambio, pido al Estado quedarse con el Hôtel Biron y convertirlo en el Museo Rodin, reservándome la posibilidad de vivir allí toda mi vida”.

Su carta, apoyada por el abogado Paul Escudier, funcionó, y en 1916, la Asamblea Nacional de Francia incorporó por ley aceptar sus obras como donaciones y hacer del Biron un museo con su nombre. La única falla de esta historia de hace un siglo es que François-Auguste-René Rodin, así era su nombre completo, nunca pudo ver en vida esta apertura. El gran autor de ‘El beso’ murió un 17 de noviembre de 1917, y no fue hasta el 4 de agosto de 1919 que el ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, Louis Lafferre, la dio por inaugurada.

Construido en el XVIII, hoy el Hôtel conserva toda la esencia de un escultor que quiso vivir aquí por siempre. Este a su vez le dejó unas figuras llenas de intensidad, pasión y desesperación, emociones como solo él sabía esculpirlas en piedra y bronce. No obstante, este vínculo de amor entre museo y autor no solo se dio en la calle Varenne de París, donde se produjo una restauración entre 2012-2015. Porque, y aquí la sorpresa para algunos, otra villa muy especial tiene el espíritu del artista.

Este terreno está en Meudon, cerca de la capital, y además de ser sede del museo y sitio de culto de su colección de antigüedades, es el lugar donde está enterrado Rodin. Otro ‘pensador’ contempla su tumba, en una mansión en la que el artista vivió los últimos 24 años de su vida. Es aquí, más que en el gran museo, donde puede descubrirse cómo vivió Rodin junto a su esposa, amigos y animales. La Villa de los Brillantes, responde a este nombre, es una extensión a esos cien años del gran Museo Rodin.

En esta crónica también hablamos de los avances de dos grandes películas del año, ‘The Irishman’ y ‘The Lighthouse’, además del 40 aniversario del mítico álbum ‘Highway to Hell’, del grupo de rock AC/DC.

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