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En Francia, más de 700 multas en un año por "comentarios o comportamientos sexistas"

Manifestación contra la violencia de género y sexual, en Marsella, el 29 de octubre de 2017.
Manifestación contra la violencia de género y sexual, en Marsella, el 29 de octubre de 2017. Franck Pennant / AFP

Aprobada hace un año, la ley contra el acoso callejero ha dado lugar a más de 700 multas. Una cifra que no refleja ni mucho menos el alcance del fenómeno, según las asociaciones feministas.

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Esta fue una de las disposiciones de la Ley Schiappa sobre Violencia Sexual y de Género. La ley contra el acoso de género en la calle y en el transporte, que entró en vigor el 3 de agosto de 2018, penaliza los "comentarios o comportamientos sexuales o sexistas" cuando son "degradantes, humillantes, intimidatorios, hostiles u ofensivos". El texto impone al agresor una multa de 90 euros o incluso 1.500 euros en caso de circunstancias agravantes (en particular cuando la víctima es menor de 15 años).

En un año, la policía de toda Francia ha emitido 713 multas por "insulto sexista", la mayoría de ellas en flagrante delito, según la oficina de la secretaria de Estado para la Igualdad de Género, Marlène Schiappa. Un "avance" que tiene notables limitantes, denuncian las asociaciones feministas.

Activistas creen que el impacto real de la ley es marginal

Para las asociaciones, que llevan años advirtiendo sobre el alcance del fenómeno y sus consecuencias para las víctimas, esta ley supuso un paso adelante simbólico. Pero algunos activistas creen que su impacto real es marginal y piden una verdadera política de "prevención".

"La cifra de verbalizaciones no debería convertirse en la cifra oficial utilizada para cuantificar el fenómeno", mucho más extendida de lo que sugieren las 713 multas registradas, dice la activista Anaïs Bourdet.

Amenazas de violación, ataques verbales, comentarios degradantes y abusivos: desde hace 7 años, su sitio web participativo 'Pay your shnek' ha recogido unos 15.000 testimonios de mujeres víctimas.

Amargada al ver que el acoso y la agresión verbal "siguen siendo tan frecuentes", y que ya no son capaces de "digerir toda esta violencia", anunció en junio que detenía su blog.

"Debemos mirar el origen del problema, con énfasis en la prevención"

Para Anaïs Bourdet, la ley Schiappa forma parte de la "comunicación" del Gobierno, en particular porque la necesidad de establecer los hechos en un delito flagrante lo hace poco práctico.

"Incluso si los acosadores no son muy inteligentes no actuarán frente a un oficial de policía", explica.

Sobre todo, "debemos mirar el origen del problema, con énfasis en la prevención, para cambiar las actitudes desde el jardín de infancia en adelante. De lo contrario, es un vendaje en una herida abierta".

Esta observación es compartida por la asociación "Stop street harassment", creada en 2014, mucho antes de ampliamente conocida '#MeToo'.

Las 700 multas impuestas el año pasado demuestran que "la impunidad no es total y eso es bueno", señala Julie Peigné, activista de la asociación. Pero esta cifra está "lejos de la realidad porque las mujeres que son acosadas son acosadas todos los días".

Además, las mujeres que presentan denuncias a menudo no son bien recibidas por la Policía, dijo. "Les preguntan si habían estado bebiendo o cómo estaban vestidas, o les dicen que está bien, que estarán bien".

Una app ofrece una alerta geolocalizada para mujeres acosadas

Otro fenómeno contra el cual la ley no puede hacer nada: muchas víctimas lamentan que nadie haya intervenido para defenderlas cuando fueron atacadas o denigradas en público.

Para llenar este vacío, otros activistas han desarrollado una aplicación para smartphone llamada 'HandsAway' (literalmente, "manos fuera"). Lanzada en octubre de 2016  y que cuenta con 40.000 usuarios registrados.

Tan pronto como una mujer es molestada, puede activar una alerta geolocalizada. Los usuarios de las inmediaciones son alertados de la presencia de un acosador, y la persona que activó la alerta recibe mensajes de apoyo de otros usuarios -que también pueden ser hombres- que pueden remitirlos a un centro de recepción o a una comisaría de Policía.

"Las alertas también pueden ser activadas por los hombres cuando son testigos de acoso", dice Lucile Dupuy de HandsAway. En tal situación, "muchos hombres están indefensos y no saben cómo reaccionar".

Con AFP

Este artículo fue adaptado de su original en francés.

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