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Pakistán responde con expulsión del embajador de India tras el retiro del estatus especial de Cachemira

Los manifestantes sostienen carteles y cantan eslóganes mientras marchan en solidaridad con el pueblo de Cachemira, durante una manifestación en Karachi, Pakistán, el 5 de agosto de 2019.
Los manifestantes sostienen carteles y cantan eslóganes mientras marchan en solidaridad con el pueblo de Cachemira, durante una manifestación en Karachi, Pakistán, el 5 de agosto de 2019. Akhtar Soomro / Reuters

Pakistán expulsó al embajador de India y suspendió acuerdos bilaterales luego que el Gobierno de la India quitara el estatus especial de la disputada región de Cachemira.

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La tensión por el Cachemira aumenta. Pakistán respondió a la decisión, sin precedentes, de India de levantar el estatus especial de la zona en disputa con la expulsión del embajador de ese país. El gobierno indio removió de su Constitución un artículo que prohibía a la región, de mayoría musulmana, hacer sus propias leyes.

Los dos países, que tienen armamento nuclear, ya han tenido antes enfrentamientos por la región del Cachemira. En febrero pasado se engancharon incluso en un choque de aeronaves aéreas.

La región permaneció bajo el control de India tras la escisión de Pakistán. Y desde entonces ha sido la causa de la tensa relación entre los dos países. Desde hace 30 años, India combate grupos insurgentes en la zona y su decisión se da, tras afirmar que el estatus especial no ha permitido el desarrollo y la integración total de esa región a la India.

En un comunicado, Islamabad dijo que no enviará embajador a la India y que expulsará al representante del país vecino. “Es evidente que nuestro embajador no estará en Delhi y el hombre que está acá deberá irse” dijo el primer ministro Shah Mahmood Qureshi en una entrevista telefónica.

Aumentan también las protestas

Tras la decisión del Gobierno indio de trasladar a 25 mil militares a la zona, las autoridades hicieron un llamado para que los turistas dejen la región. Medidas que se suman a la suspensión de los servicios telefónicos y de Internet en Cachemira, que alimentan el temor de un recrudecimiento de la violencia

En Srinagar, la principal ciudad, los comercios permanecen cerrados y las calles vacías. La movilidad de las personas es restringida y controlada en puestos de control de las fuerzas militares de la India.

El diario británico Huffington Post, citando a fuentes locales, dijo que por lo menos 13 personas fueron ingresadas a urgencias con lesiones en sus ojos. La Policía de la India ha respondido a las manifestaciones con bombas lacrimógenas y armas antimotines. También mencionan que grupos paramilitares han atacado a ciudadanos. Pero la información que sale desde el Cachermira es poca por las restricciones en los servicios de información.

Lo cierto es que India acusa a Pakistán de armar militantes islamistas en Cachemira. Islamabad rechaza las acusaciones y dice que solo da “apoyo moral” a los habitantes de la región en su lucha por la autodeterminación.

La acción del primer ministro indio Narendra Modi acaba con siete décadas de una política flexible en la convulsa región y todavía las consecuencias de la decisión están por verse. Además de Pakistán, China, que reclama otra franja del Cachemira, se sumó al rechazo de la política de Nueva Delhi.

Con Reuters

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