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ONU: Cambiar la dieta, clave para luchar contra el cambio climático

Un cultivo de maíz en Luján, a la afueras de Buenos Aires, Argentina. 8 de agosto de 2019
Un cultivo de maíz en Luján, a la afueras de Buenos Aires, Argentina. 8 de agosto de 2019 Agustin Marcarian / Reuters

Los expertos de la ONU dieron a conocer este jueves un documento guía para que los gobiernos implementen políticas eficaces contra el cambio climático. Uno de los ejes es evitar el despilfarro de comida y la disminución del consumo de carne.

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Los científicos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) estuvieron reunidos durante cinco días en Ginebra, Suiza. Este jueves, al término de la 50ª sesión, los expertos dieron a conocer en conferencia de prensa el informe final.

Es el segundo de los tres encargados al IPCC tras el Acuerdo de París de 2015. Estas conclusiones servirán de base para las negociaciones entre Estados firmantes de dicho acuerdo durante la COP 25, la cumbre sobre el cambio climático más importante del año, que tendrá lugar en Chile el próximo diciembre.

En el análisis de 1.200 páginas, el IPCC recomienda "una mejor gestión del suelo" en su uso forestal y agrícola. Por una parte, porque los bosques son imprescindibles en la lucha contra el calentamiento global ya que absorben un tercio de las emisiones de dióxido de carbono. Por otra, porque la sobreexplotación de los recursos pone en vilo la seguridad alimentaria y la vida humana.

Seguir el ejemplo de las poblaciones indígenas tradicionales

Los expertos de 52 países, por primera vez en su mayoría de países en vía de desarrollo, son enfáticos en señalar que "el crecimiento de la población mundial y el consumo de productos alimenticios de origen animal, de fibras, de madera y de energía por habitante ha llevado a una alta tasa de uso de los suelos y del agua dulce".

De hecho, el 70% de los suelos disponibles del planeta son utilizados en la actualidad para agricultura y silvicultura. A esto se suma que la actividad agrícola es responsable de un 70% del consumo de agua.

Una de las recomendaciones para paliar esto es retomar prácticas agrícolas, ganaderas y silvícolas de las poblaciones indígenas tradicionales, pues "su experiencia puede contribuir a los desafíos que presentan el cambio climático, la seguridad alimentaria, la conservación de la biodiversidad y el combate de la desertización".

Actualmente hay unos 500 millones de personas que ya están sufriendo las consecuencias de la desertificaión así como de la sequía, sobre todo en el sudeste asiático, Oriente Medio y en África subsahariana.

Reducir el despilfarro de comida

Otro punto central del análisis, es que se recomienda un cambio drástico del "sistema alimentario mundial" con la puesta en marcha de "políticas que reduzcan el despilfarro de comida e influyan en la elección de determinadas opciones alimentarias". Es decir, una reducción del consumo de carne así como una dieta sana que reduzca la población obesa o con sobrepeso que se acerca a los 2.000 millones de personas.

En el informe se estima el desperdicio de comida entre un 25 a 30 por ciento de todo lo que se produce en el planeta. Una mejor gestión podría reducir la presión sobre la deforestación para uso agrícola para así contribuir a la reducción de emisiones de CO2, principal gas de efecto invernadero. Todas estas medidas tendrían "un efecto beneficioso inmediato y a largo plazo".

Un cambio en el modo de vida para salvar el planeta

El Acuerdo de París tiene por objetivo mantener el calentamiento global por debajo de los 2 grados centígrados respecto a niveles preindustriales. Precisamente el alza de las temperaturas y las olas de calor, como la que vivió Europa este verano, amplifican la degradación de los suelos. Las inundaciones y la sequía tambipen contribuyen a este fenómeno. Todo esto pone aún más en riesgo "los medios de subsistencia, la biodiversidad, la salud humana y la de los ecosistemas así como la seguridad alimentaria".

El documento subraya que lo que está en juego es la vida misma, en especial la de poblaciones vulnerables. Y por primera vez, los expertos señalan la relación directa entre el cambio climático y la degradación del suelo global con la consecuente pérdida de biodiversidad y mayor aridez.

En conclusión el IPCC es firme en decir que es indispensable un cambio en el modo de vida, en la alimentación y en el transporte para poder salvaguardar el planeta y la vida humana.

Con EFE

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