Elecciones primarias

Argentina se presenta a las primarias dividida por el kirchnerismo y el macrismo

Un grupo de ciudadanos durante un evento de campaña del candidato presidencial Alberto Fernández antes de las elecciones primarias en Rosario, Argentina, el 7 de agosto de 2019.
Un grupo de ciudadanos durante un evento de campaña del candidato presidencial Alberto Fernández antes de las elecciones primarias en Rosario, Argentina, el 7 de agosto de 2019. Agustín Marcarian / Reuters

De cara al desarrollo de las elecciones primarias, el kirchnerismo y el macrismo dividen al país en medio de una marea política agitada por la crisis económica.

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En Argentina las opiniones políticas de los cerca de 34 millones de votantes habilitados para las elecciones primarias parecen aguas que avanzan divididas por una enorme montaña llamada crisis.

Mientras que el kirchnerismo y el macrismo fluyen en cada orilla persiguiendo el poder, en las calles, la realidad asfixia a los ciudadanos que solo buscan un candidato que le devuelva la estabilidad a la nación.

Ante la clausura de las campañas de los precandidatos a presidente, vicepresidente, diputados y senadores, la jornada de las técnicamente denominadas Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO)marca el inicio del proceso que terminaría el 27 de octubre.

Se trata de unos comicios en los que, aunque no serán estipulados cargos políticos, se determinarán cuáles serán los frentes que podrán contender en el sufragio final, meta para la cual les será necesario contar con al menos un 1,5% de respaldo en las urnas este 11 de agosto.

La obligatoriedad de las PASO y la veda como mecanismo de regulación

Las directrices entregadas por la Dirección Nacional Electoral, la cual pertenece al Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda, dan cuenta de la obligatoriedad de la participación de todos los argentinos mayores de edad estén o no afiliados a un frente político, lineamiento que en esta oportunidad se une a un llamado a los jóvenes entre 16 y 18 años para que hagan parte de la elección.

Solo aquellos que se hayan inscrito antes del plazo límite, el 30 de abril, podrán consultar en línea el colegio electoral al que fueron designados para votar, derecho que podrá ser ejercido incluso por quienes se encuentren bajo la medida de prisión preventiva.

El horario de las PASO es claro. Los puntos de votación abrirán las puertas a las 8:00 de la mañana y darán por terminada la jornada a las 18:00. Dado el caso de que a algún ciudadano no le sea posible cumplir con la cita, deberá justificar la inasistencia ante la Secretaría Electoral en los siguientes 60 días.

Únicamente los jóvenes de entre 16 y 18 años que hayan decido no votar quedarán exentos de ser incluidos en el Registro Nacional de Infractores, el resto deberá responder ante los organismos evaluadores.

Con el fin de que baje la marea de encuentros de promoción de las candidaturas y de que los electores puedan tomar una decisión lejos del estruendoso sonido de las campañas, inició este viernes la veda que prohíbe la realización de actos promocionales y la venta de bebidas alcohólicas hasta el fin del domingo.

La clara disputa entre Mauricio Macri y Alberto Fernández

Puestas las fichas sobre la mesa, todo parece indicar que la disputa por el mando será entre el candidato presidente Mauricio Macri y el peronista de centroizquierda Alberto Fernández, cuya fórmula vicepresidencial es Cristina Fernández de Kirchner, pese a que son en total 10 los postulados.

En el caso de que ninguno de los dos, o Macri o Fernández, consiguiera en octubre el respaldo suficiente para garantizar su estancia en la Casa Rosada, ambos tendrían que ir a una segunda ronda que sería celebrada el 24 de noviembre.

Justamente hace cuatro años, en 2015, se cumplió una segunda vuelta o ronda de balotaje que contó con un índice de participación del 80,77%. Para evitar tener que pasar a ese escenario, alguno de los dos tendría que superar el 45% de votos a favor, nivel con el que se consagraría como presidente.

Pero más allá de las cifras esta es una batalla abierta entre ideologías dispares. Por un lado, el macrismo y su impulso releccionista que se niega a sucumbir a la caída financiera. Y, por el otro, el kirchnerismo, que promulga la necesidad de recobrar la estabilidad que asegura haber generado durante los 12 años anteriores a la llegada de Macri. Los primeros buscan quedarse, los segundos intentan volver, ambos en medio de las agitadas banderas con las que mantienen dividido al país.

Con EFE y Reuters

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