Elecciones en Guatemala

Alejandro Giammattei y Sandra Torres, ¿alternativas o continuidad de la crisis en Guatemala?

Reuters

Este 11 de agosto los guatemaltecos eligen entre el centroderechista Alejandro Giammattei y la centroizquierdista Sandra Torres. Contendientes de vieja data, ambos señalados por la Justicia, ¿podrán dar un giro a la dura situación del país?

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Es el fin de una de las campañas más cuestionadas en la historia reciente de Guatemala, con dos candidatos que representan a la política tradicional y acusados por corrupción o por violencia y en medio una polémica por anulación de la candidatura de la única candidata que buscaba reanudar la lucha contra la impunidad en el país, Thelma Aldana, ahora son Alejandro Giammattei y Sandra Torres quienes se disputan la silla de la Presidencia.

Sandra Torres, candidata de la Unidad Nacional de Esperanza (UNE)
Sandra Torres, candidata de la Unidad Nacional de Esperanza (UNE), saluda durante un evento de campaña para la segunda vuelta presidencial a las afueras de Ciudad de Guatemala, Guatemala, el 9 de agosto de 2019. Luis Echeverria / Reuters

Torres, candidata de Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), se divorció del exmandatario Álvaro Colom para presentarse a la Presidencia en 2011 y aunque repitió la apuesta en 2015, no tuvo éxito en ninguna de las ocasiones. Su actual propuesta de gobierno apela al fortalecimiento de las políticas sociales, sin embargo, la bajo su sombra pesan acusaciones de financiamiento ilícito y señalamientos de totalitarismo.

Por otro lado, y como favorito en las encuestas, se presenta el candidato del centroderechista partido Vamos, Alejandro Giammattei, a quien algunos llaman “el eterno candidato” por ser la cuarta vez que se presenta a la dirección del Estado, esta vez, con la promesa de mantener a raya a los criminales. Pero su perfil tampoco está del todo limpio. Mientras fue director del Sistema Penitenciario (2015 y 2017), Giammattei recibió múltiples denuncias por una serie de asesinatos extrajudiciales cometidos bajo su jefatura.

El candidato Alejandro Giammattei del partido político Vamos celebra su cierre de campaña en Ciudad de Guatemala, Guatemala, el 4 de agosto de 2019.
El candidato Alejandro Giammattei del partido político Vamos celebra su cierre de campaña en Ciudad de Guatemala, Guatemala, el 4 de agosto de 2019. Luis Echeverría / Reuters

El elegido sucederá a Jimmy Morales, quien deja atrás un país profundamente desigual a nivel económico y social. Sus índices de pobreza acechan al 60 % de la población y un 50% de los menores de cinco años padecen de desnutrición crónica. Por si fuera poco, los sistemas de salud y educación tienen una cobertura insuficiente, especialmente crítica en zonas las rurales. Ante esta situación ¿son Torres y Giammattei una alternativa al statu quo?

Dos planes de Gobierno carentes de soluciones a la crisis guatemalteca

Según el reciente estudio publicado por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales -Icefi-, los planes de gobierno de los candidatos son insuficientes para dar respuesta al desarrollo del país.

Aunque tanto UNE como Vamos presentaron en sus campañas planes para enfrentar los principales retos de la nación en términos de pobreza, desnutrición, educación, trabajo e indústria, el Icefi determinó que ninguno de los dos partidos especificó las metas de estos proyectos, el costo fiscal ni las fuentes de financiamiento con los que pretenden llevarlos a cabo.

Migrantes guatemaltecos a las orillas del río Bravo en México, antes de intentar cruzar hacia EE. UU. Ciudad Juárez, México, el 11 de junio de 2019. Foto tomada el 11 de junio 2019
Migrantes guatemaltecos a las orillas del río Bravo en México, antes de intentar cruzar hacia EE. UU. Ciudad Juárez, México, el 11 de junio de 2019. Foto tomada el 11 de junio 2019 Jose Luis Gonzalez / Reuters

Esta falta de planeación podría ser nociva para el país, puesto Morales dejó también un Estado debilitado institucionalmente “en especial los ministerios de Salud, Educación, Desarrollo Social, Agricultura e Infraestructura”, señala el excanciller y analista político Edgar Gutiérrez.

Este debilitamiento se reflejó en la incapacidad institucional de ejecutar el gasto público, que acabó deteriorando la calidad de los servicios públicos e influyó también en el aumento del desempleo y una emigración histórica que en los últimos seis meses ha llevado unos 200.000 guatemaltecos a dejar el país rumbo a Estados Unidos.

Sandra Torres y Alejandro Giammattei, sin un camino claro para combatir la impunidad

Pero si hay un tema trascendental en el legado que afrontan los dos contendientes es el de la corrupción, para el que ni el uno ni el otro parecen tener una hoja de ruta.

Jimmy Morales desarticuló a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), alegando que la institución cometía actos ilegales y abusaba de su poder, lo que echó por la borda años de lucha en los que la institución logró procesar a más de 600 políticos, empresarios y militares.

Cientos de indígenas, campesinos y activistas se manifiestan en las calles de Ciudad de Guatemala exigiendo el fin de la corrupción y la persecución de los líderes políticos en el marco de una campaña de elecciones presidenciales, el 8 de mayo de 2019.
Cientos de indígenas, campesinos y activistas se manifiestan en las calles de Ciudad de Guatemala exigiendo el fin de la corrupción y la persecución de los líderes políticos en el marco de una campaña de elecciones presidenciales, el 8 de mayo de 2019. Johan Ordonez / AFP

Para el periodista Javier Estrada, del portal ‘Nomada’, la situación en la que queda el país es grave, puesto que ninguno de los aspirantes se ha mostrado comprometido a restaurar el trabajo que adelantaba la Comisión: “Eso significa que las instituciones que tienen que garantizar servicios públicos (salud, educación, carreteras, seguridad) no van a funcionar adecuadamente, no se van a combatir los problemas más profundos de desigualdad social y económica”.

Las urnas dirán este 11 de agosto cuál de los dos contendientes regirá el país los próximos cuatro años. Sin planes concretos para hacer frente a los desafíos que enfrenta la nación, y en medio de una crisis institucional sin árbitros para controlarla, faltará ver si el nuevo mandatario podrá cerrar finalmente las brechas de desigualdad y pobreza que azotan a la población, o si, por el contrario, el próximo será un mandato más en la historia de impunidad Guatemala.

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