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Argentina: lo que sigue tras las elecciones primarias que ganó Alberto Fernández

Los periódicos reportan la victoria de Alberto Fernández un día después de las elecciones primarias, en Buenos Aires, Argentina , el 12 de agosto de 2019.
Los periódicos reportan la victoria de Alberto Fernández un día después de las elecciones primarias, en Buenos Aires, Argentina , el 12 de agosto de 2019. Agustin Marcarian / Reuters

La aplastante victoria de Fernández sorprendió tanto al entorno del candidato como al del presidente Macri, al país y a los mercados. Comienzan ahora los dos largos meses hasta las generales de octubre, un camino no exento de riesgos.

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Una victoria de la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández, del Frente de Todos, no estaba fuera de los cálculos de nadie antes del domingo 11, cuando se realizaron las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias) de cara a las elecciones generales del 27 de octubre próximo.

Lo que no esperaban en el Gobierno de Mauricio Macri, de su alianza Juntos por el Cambio, lo que no habían previsto las casas encuestadoras y que no habían imaginado ni en el Frente de Todos fue un aplastante triunfo de 15 puntos porcentuales en la elección nacional (47,65% vs. 32,08%), con victorias en dos de los cuatro principales distritos del país y en casi todas las provincias.

Tampoco los 17 puntos de diferencia que su candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires (que representa más de un 30% de los votos y habitantes de Argentina), Axel Kicillof, le sacó a la candidata más fuerte de Juntos por el Cambio, una de las políticas con mejor imagen del país, y actual gobernadora, María Eugenia Vidal (49,34% vs. 32,56%).

La única victoria de Juntos por el Cambio fue la del actual jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, quien de todos modos no hizo una buena elección.

Macri llegó prometiendo reducir la pobreza y controlar la inflación pero no cumplió

Aunque son todos resultados de las primarias, es bastante improbable que los números se modifiquen de forma tal que cambien los resultados o que, por ejemplo, Fernández y Macri deban a ir a una segunda vuelta. Todo indica que con este piso marcado por las PASO Fernández ganaría en primera vuelta.

Durante la campaña el oficialismo insistía en la necesidad de no volver al pasado, un pasado que desde su perspectiva estaba teñido por malos manejos de la economía y los fondos públicos, en algunos casos ilegales, que llevaron a un incremento del déficit fiscal, la caída de la inversión en infraestructura energética y un cierre a los mercados del mundo.

Desde el Frente de Todos acusaban al Gobierno de haber generado caos en la economía, con una inflación que no llegó nunca a controlarse, recesión y aumento del desempleo y de la pobreza.

Finalmente, los votantes quedaron más convencidos por los argumentos opositores.

En algún punto, una dinámica básica de la democracia: Macri llegó prometiendo reducir la pobreza y controlar la inflación y no cumplió ninguna de las dos cosas.

Ante esos resultados, los electores, entonces, decidieron no repetir su voto de confianza.

Alberto Fernández gana de forma contundente en las primarias argentinas

Macri aseguró que van a revertir los resultados

Macri acusó el golpe en las urnas. "Yo no hago responsable a nadie más que a nosotros del resultado electoral que hemos tenido, acá hay un voto bronca, de venir de una economía muy dura en estos últimos tres años", dijo.

Pero el presidente aseguró que van a revertir los resultados y llegar a una segunda vuelta, que están establecidos los cimientos para crecer y que van a intentar convencer a los votantes.

"La elección en octubre va a ser una buena oportunidad para demostrar que el cambio continúa", dijo en conferencia de prensa este lunes 12 de agosto.

La intención del Gobierno es repetir lo que ocurrió en 2015, cuando su fórmula perdió en las PASO, quedó segunda en la primera vuelta y ganó en la segunda.

Pero los márgenes eran más chicos y Macri se presentaba como una novedad frente a más de una década de gobiernos kirchneristas.

Fernández fuerte, aún sin ser presidente; Macri débil, todavía en el poder

Tras las PASO Alberto Fernández quedó fortalecido, pero todavía no es presidente. Y Mauricio Macri quedó debilitado pero todavía no deja el poder: aún le quedan cuatro meses de gobierno, hasta diciembre.

Esa es la coyuntura en la que queda el país y que no está exenta de riesgos.

De hecho, menos de 24 horas tras conocerse el aplastante resultado a favor del candidato del Frente de Todos, la moneda local sufrió una gran devaluación frente al dólar, que aumentó cerca del 35% a más de 55 pesos.

Para intentar contener la subida, el Banco Central aumentó al 74% anual la tasa de un título de deuda que ofrece a los bancos a través de Letras de Liquidez (Leliq) para absorber pesos y que se lee como referencia de todo el sistema financiero local.

Los mercados también hicieron sentir su malestar ante el resultado en el valor de acciones de empresas argentinas y de los bonos emitidos por el país.

Vista general de la Bolsa de Buenos Aires este lunes 12 de agosto, en Buenos Aires (Argentina). La Bolsa se desplomó un 37,93 % tras la derrota de Macri.
Vista general de la Bolsa de Buenos Aires este lunes 12 de agosto, en Buenos Aires (Argentina). La Bolsa se desplomó un 37,93 % tras la derrota de Macri. Juan Ignacio Roncoroni / EFE

Esto puede convertirse en una tendencia que se extienda a lo largo del tiempo o pueden ser reacciones de primera hora que luego se morigeren, por intervención del gobierno, por ajuste de los mercados, o por acciones y declaraciones de Fernández y su entorno.

Macri: "Esto es solamente una muestra de lo que va a pasar"

En la conferencia de prensa del lunes, Macri atribuyó la reacción de los mercados al temor de un nuevo gobierno kirchnerista: "Esto es solamente una muestra de lo que va a pasar" si en octubre gana la fórmula Fernández-Fernández advirtió.

"La alternativa kirchnerista no tiene credibilidad en el mundo, para que la gente venga a invertir en el país", agregó. Les pidió a sus contendientes que hagan autocrítica e intenten construir esa credibilidad. "Ellos ya gobernaron, entonces tienen que demostrar que van a hacer algo distinto".

Mientras tanto, dijo que su gobierno trabajará para que eso no impacte o impacte lo menos posible en la población, aunque dijo que no piensa en un cambio de gabinete: "Soy una persona que cree mucho en el valor del equipo y no tiendo a hacer cambios por cuestiones simbólicas".

"Creemos firmemente en la voluntad de pago y en respetar los compromisos de la deuda externa"

En diálogo con la emisora, 'Radio 10', por su parte, Fernández dijo que la responsabilidad de lo que ocurre con la economía y la reacción de los mercados, debe recaer sobre Macri, que es quien está en el Gobierno. "El esfuerzo que tiene que hacer el presidente es ordenar el desorden que ha creado antes de terminar su mandato", señaló.

Y a los mercados, les dijo, también en diálogo con 'Radio 10': "Objetivamente los que siempre hemos sacado las papas del fuego fuimos nosotros, los que siempre pagamos la deuda fuimos nosotros y los que siempre salimos del default fuimos nosotros".

En ese sentido, Matías Kulfas, economista de confianza de Alberto Fernández dijo en la emisora local 'Radio Con Vos' que: "Creemos firmemente en la voluntad de pago y en respetar los compromisos de la deuda externa". Es un claro mensaje para calmar a los mercados.

Sobre el Fondo Monetario Internacional, que en 2018 le otorgó al país el mayor programa de asistencia financiera de la historia del organismo, con unos US$57.000 millones, Kulfas dijo en esa entrevista que procurarán modificar el acuerdo "porque pensamos que por este camino no se están logrando los objetivos" de estabilización y crecimiento.

En otro mensaje para los inversores y ahorristas, el economista aseguró que un gobierno de Fernández no llegaría con la idea de imponer un cepo cambiario (como existió durante el gobierno de su candidata vicepresidenta, la expresidenta Cristina Fernández).

Alberto Fernández: "Que los argentinos recuperen la felicidad que han perdido"

"A partir de hoy se terminó el concepto de venganza, de grieta y de cualquier cosa que nos divida", dijo Fernández tras conocerse los resultados el domingo por la noche, apelando a una idea de unidad que cierre ese abismo que se instaló en la política y la sociedad locales entre kirchneristas y macristas.

No está claro que los votantes de uno y otro lado lo entiendan así, de todos modos. Entre los de Macri estaba presente la frustración y el miedo a que se repitan políticas como el cepo cambiario o las tensas relaciones con el empresariado y el campo. Desde los de Fernández, aunque escucharon a su candidato, también sonaron ecos de revancha.

El peronista Alberto Fernández celebra los resultados de las elecciones primarias, en Buenos Aires (Argentina).
El peronista Alberto Fernández celebra los resultados de las elecciones primarias, en Buenos Aires (Argentina). Enrique Garcia Medina / EFE

En la misma noche del domingo, Fernández dijo que el objetivo de su gobierno, en caso de ganar en octubre, será "que los argentinos recuperen la felicidad que han perdido". Es curioso: Macri había prometido una "revolución de la alegría" en su gobierno.

En este marco peculiar de relaciones de fuerzas para lo que suelen ser las elecciones tras un primer mandato presidencial (Macri, el presidente en funciones, el débil; Fernández, el opositor, el fuerte), continuará ahora la campaña de cara a las elecciones generales de octubre.

El Frente de Todos intentará mantener o ampliar la diferencia, mientras Juntos por el Cambio apuesta a revertirlas.

Mientras tanto, habrá que ver en qué condiciones llega el país a esos comicios, después de un primer día turbulento.

Gane quien gane, ¿se encontrará Argentina con esa elusiva felicidad, esa elusiva alegría?

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