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Ellas hoy

Mujeres víctimas de ataques con ácido piden el fin de la impunidad

En Irán, al igual que en otras partes del mundo, muchas mujeres son víctimas de la violencia al ser atacadas con ácido. Al año, unas 60 mujeres son afectadas por esta situación. Es el caso de Marzieh Ibrahimi, quien por años ocultó su dolor hasta que decidió romper con el silencio e impulsó que las legisladoras cambiaran la sanción para este tipo de actos. En esta edición de Ellas Hoy analizamos qué hacer para evitar que sigan ocurriendo este tipo de agresiones y cómo afrontarlas.

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Marzieh Ibrahimi es una mujer iraní que fue atacada con un agente químico en el rostro. Su caso y su perseverancia permitió que en el Parlamento de ese país se estableciera una ley que castiga, hasta con 25 años de cárcel, a quienes cometan este tipo de delitos.

Pero Irán no es la única nación que presenta este tipo de agresiones en contra de las mujeres. Durante los últimos años este fenómeno ha ido en crecimiento en América Latina y de acuerdo con la visión de algunos expertos, estas agresiones están orientadas a borrar la identidad de la mujer.

"Lamentablemente estamos viviendo en una sociedad misógina, una sociedad que ve a la mujer como un objeto y es allí donde debemos trabajar, eso es lo que queremos erradicar", dijo Gina Potes, presidenta de la fundación Reconstruyendo Rostros durante una conversación con France 24.

Este tipo de agresiones han sido complejas de tratar por diversos motivos. Uno de ellos está relacionado con las pocas denuncias que se realizan, la impunidad en la que quedan los delitos y, en muchos casos, la cercanía de las víctimas con sus victimarios.

"En un 90% de los caso las mujeres saben quién es su agresor, han llevado pruebas y ello se queda en un 'lo sentimos' o en una carpeta encima de un escritorio (…) Cuando decido levantar mi voz y conocer los casos de otras mujeres víctimas me doy cuenta que no solo es el tema de la Justicia, sino también de la salud (los casos eran visto como estéticos), conflictos laborales y que las familias de las víctimas se quedaban segregadas por la situación", agregó Potes.

La experta destaca que una de las labores a desarrollar para disminuir y evitar los casos es no centrarse solamente en la atención a las víctimas, sino establecer programas de prevención dentro de las sociedades con el objetivo de cambiar algunos conceptos.

"La prevención es lo más importante, empezar con los niños, con los jóvenes y que las mujeres entiendan que pueden trabajar en ellas mismas y determinar hasta dónde pueden permitir que esta violencia esté presente", sostiene.

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