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Medio Ambiente

Cambio de dieta por el planeta: en el plato está parte del problema, pero también de la solución

Según el último informe del Panel Intergubernamental de expertos en Cambio Climático de la ONU, un cambio en la manera en la que comemos y cultivamos nuestros alimentos es parte de la solución al calentamiento global y la erosión de las tierras. Cientos de jóvenes europeos se reunieron en Suiza para ver cómo abordar el cambio climático y la inacción de los gobiernos. Un indonesio recorrerá 700 km marcha atrás para denunciar la deforestación en su país.

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El grupo de expertos sobre cambio climático de la Organización de las Naciones Unidas, presentó el 8 de agosto el informe especial titulado 'El cambio climático y la tierra', que fue aprobado unánimemente por los gobiernos mundiales en Ginebra. Por primera vez fue elaborado por una mayoría de autores de países en vías de desarrollo.

El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que es el órgano internacional encargado de evaluar el estado de los conocimientos científicos relativos al cambio climático, sus impactos y sus futuros riesgos potenciales, así como las posibles opciones de respuesta, concluyó que a pesar de que una mejor gestión de las tierras puede contribuir a mitigar el cambio climático, es necesario reducir las emisiones en todos los demás sectores productivos e industriales del planeta, entre los que se encuentran la energía o el transporte.

Una recomendación de la que los científicos llevan hablando durante años para poder mantener el calentamiento global por debajo de los 2°C, con respecto a niveles preindustriales.

Los procesos naturales de humedales, plantas y árboles -a través de la fotosíntesis- absorben una tercera parte de las emisiones de CO2 causadas por la quema de combustibles fósiles. Sin embargo, alrededor del 23% de las emisiones de efecto invernadero causadas por el humano provienen del uso de los suelos para la agricultura, la ganadería y la explotación de los bosques.

Valérie Asson-Delmotte, vicepresidenta del Grupo I del IPCC, asegura que "la manera en la que producimos comida y cómo nos alimentamos, está contribuyendo a la destrucción de los ecosistemas y a la disminución de la biodiversidad. Cuando los suelos se degradan, se reduce también su capacidad de absorber el dióxido de carbono y empeora el cambio climático. Y el cambio climático, a su vez, agrava la degradación de la tierra".

Un círculo vicioso que podría ser interrumpido si cambiamos la manera en la que producimos y pasamos a técnicas agroganaderas más sostenibles como por ejemplo el silvopastoreo, una técnica que introduce árboles en las zonas de pasto y que, además de mejorar la dieta de los animales, y frenar la erosión del terreno, contrarresta el efecto de los gases de efecto invernadero.

Según Diego Navarrete, especialista en carbono de la organización The Nature Conservancy, los mecanismos más beneficiosos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera son los asociados a las soluciones naturales del clima: conservar y restaurar bosques y humedales y evitar la destrucción de zonas boscosas, que son grandes sumideros de carbono (atrapan grandes cantidades de CO2 en el suelo, las hojas, etc.).

Comer menos carne y menos productos lácteos es otra manera de reducir el impacto ambiental que cada uno tiene en el planeta. Otras formas son reducir el consumo de agua, de electricidad, no cambiar de electrodomésticos (grandes o pequeños) hasta que realmente sea necesario o ser más consciente a la hora de comprar ropa. Para Navarrete, estos pequeños cambios personales tienen que ir acompañados de políticas públicas e iniciativas privadas que sean complementarias y que respalden al ciudadano.

Los jóvenes piden que los políticos escuchen lo que dice la ciencia

Cientos de jóvenes europeos se dieron cita en Lausana, Suiza, para la primera cumbre climática organizada por el movimiento 'Fridays for Future', la iniciativa impulsada por la activista sueca Greta Thunberg. Tras cinco días de intercambio de ideas, resaltaron tres demandas: La primera, asegurar la Justicia y la equidad climática con los países en vías de desarrollo; la segunda, que se mantenga el aumento de temperaturas por debajo de 1,5°C; y finalmente, que los gobiernos hagan caso y tomen en cuenta las recomendaciones de los científicos.

Estos jóvenes pretenden organizar la huelga "más grande del mundo" en Nueva York durante la celebración de la Cumbre sobre Cambio Climática de la ONU en septiembre.

700 km marcha atrás para denunciar el retroceso del cuidado ambiental en Indonesia

Un activista indonesio está recorriendo los 700 km que separan su ciudad natal de la capital, Yakarta, para poder reunirse con el presidente Joko Widodo y denunciar la grave situación de deforestación que vive el archipiélago. Pero lo está haciendo de una manera muy particular: caminando hacia atrás con la ayuda de un espejo retrovisor.

Indonesia, que alberga el mayor bosque tropical de Asia, sufre una de las tasas de deforestación más altas del mundo: desde la década de los 90 ha perdido la mitad de la superficie de bosque nativo debido a la tala indiscriminada, los incendios o la degradación de los suelos.

Medi Bastoni, de 43 años, pretende alcanzar la capital antes del 17 de agosto, cuando se celebra la independencia del país de los neerlandeses.

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