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El peronismo sigue más que presente en la política argentina

Un manifestante anti-Macri con una camiseta que representa al presidente Juan Domingo Perón el 4 de abril de 2019.
Un manifestante anti-Macri con una camiseta que representa al presidente Juan Domingo Perón el 4 de abril de 2019. Emiliano Lasalvia / AFP

A unas cuantas semanas de las presidenciales en Argentina, el peronismo regresa con fuerza. Tres candidatos de corrientes políticas muy diferentes reivindican el legado del mítico presidente Juan Domingo Perón.

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La sombra de Juan Domingo Perón sigue planeando sobre el panorama político argentino. 45 años después de la muerte del jefe de Estado elegido en tres ocasiones para encabezar el país, su influencia sigue dominando la escena política: en la actualidad, tres candidatos a las presidenciales de orígenes muy diferentes reivindican el peronismo.

Y la estrategia funciona. El domingo 11 de agosto, la dupla peronista de la oposición, Alberto Fernández y su compañera de fórmula Cristina Kirchner, llegaron a encabezar ampliamente las elecciones primarias en vista de las presidenciales de octubre, superando al presidente saliente Mauricio Macri. El antiguo ministro de economía Roberto Lavagna y su compañero de fórmula, Juan Manuel Urtubey, quienes representaban la tendencia centrista del peronismo, alcanzaron el tercer lugar con el 8,7% de los votos.

Pero la estrategia tampoco hace milagros. El presidente Mauricio Macri, quien se había aliado con un compañero de fórmula peronista Miguel Angel Pichetto –poniendo fin al principio que lo condujo hasta ese momento a mantenerse al margen de los peronistas de su Gobierno– no escapó al anunciado naufragio electoral. El ardid de Macri buscando aprovecharse del peronismo solo le aportó el 32,66% de los votos.

El peronismo, una doctrina resiliente

¿Cómo explicar el regreso de esta doctrina al centro de la escena? Puede ser en parte por la polarización del país en torno a dos actores clave: el jefe de Estado, el liberal Mauricio Macri, y la ex presidenta Cristina Kirchner que lo precedió, una peronista de centro-izquierda.

El peronismo tiene algo práctico para todos los partidos: aunque se opongan en la escena política pueden encontrar terreno común. Para entenderlo es necesario regresar a los orígenes del movimiento. Nunca fue unitario, nos recuerda el historiador Gustavo Nicolás Contreras de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Sus tres principios de base –soberanía política, independencia económica y justicia social– fueron lo suficientemente unificadores como para que clases sociales como el mundo obrero, la burguesía industrial o el ejército se identificaran con ellos. "Perón podía virar de la izquierda a la derecha sin perder de vista su objetivo político que consistía en alcanzar, retener o recuperar el poder", explica el analista político Rosendo Fraga.

Retrato de juventud de Juan Domingo Perón y Eva Duarte
Retrato de juventud de Juan Domingo Perón y Eva Duarte AFP

El peronismo también demostró su capacidad de resiliencia: sobrevivió a la muerte de su fundador (1974), a la dictadura y a las derrotas electorales. Tampoco implosionó, a pesar de la cohabitación en su seno de corrientes opuestas, como las de extrema izquierda y extrema derecha, que tuvieron como consecuencia el enfrentamiento armado en los años 1970. "El peronismo es una oportunidad política, es el movimiento que cuenta con el (mayor) peso político, puede permitir el acceso a las responsabilidades y favorecer intereses propios", explica Gustavo Nicolás Contreras.

La resistencia del movimiento "reside en su capacidad para comprender, digerir y representar la complejidad, la ambigüedad y la contradicción de la sociedad argentina", resume Rosendo Fraga.

Fue así como durante los años 1990 el gobierno peronista de Carlos Menem llevó a cabo una política liberal, acompañada de privatizaciones. Según Rosendo Fraga, el presidente de la época supo interpretar los cambios esperados por la sociedad tras las derrotas de las empresas públicas y la hiperinflación bajo el radical Raúl Alfonsin.

El movimiento hizo exactamente lo contrario a principios del siglo XXI. "Las personas querían más Estado (…). Fue en ese momento cuando Néstor Kirchner interpretó este cambio y viró hacia la centro-derecha, aplicando un modelo intervencionista y adoptando un giro populista", concluye el analista político.

El mito de Evita Perón resuena en Argentina

Presidente de Argentina en tres ocasiones (1946-1952; 1952-1955 y 1973-1974), Perón fue para unos el creador de un populismo nefasto para el país y para otros –más numerosos– el padre de todas las conquistas sociales, el hombre que supo devolverle la dignidad a los trabajadores.

La imagen de Evita, Eva Perón, su pareja–que se encuentra con Juan Domingo en 1944–, también participó en la construcción del mito del peronismo, aportándole un toque de glamour.

Cubierta de joyas y vestida por Dior, María Eva Duarte –hasta ese momento una actriz famosa de las radionovelas– solo conoció algunos años de vida política como primera dama –antes de fallecer en 1952–, durante los cuales jugó un rol activo por obtener el derecho de voto para las mujeres y llevó a cabo una amplia acción social gracias a su fundación.

Con AFP

Este artículo fue adaptado de su original en francés.

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