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El primer ministro canadiense Justin Trudeau admite haber cometido fallas éticas, pero no se arrepiente

El primer ministro de Canadá Justin Trudeau espera para dirigirse a la prensa ante el reporte del comisionado de ética en Niagara-on-the-Lake, Ontario, Canada, el 14 de agosto de 2019.
El primer ministro de Canadá Justin Trudeau espera para dirigirse a la prensa ante el reporte del comisionado de ética en Niagara-on-the-Lake, Ontario, Canada, el 14 de agosto de 2019. Andrej Ivanov / Reuters

Un comisionado de ética concluyó que el primer ministro intentó incidir en la decisión de la fiscalía para evitar un juicio en contra de una constructora salpicada por un escándalo de sobornos.

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“Acepto plenamente este reporte… acepto plena responsabilidad. La carga acaba con el primer ministro”, reconoció Justin Trudeau en una rueda de prensa en la tarde del miércoles 14 de agosto. El mandatario se refería al informe recién publicado de Mario Dion, comisionado independiente de ética, en el cual se afirma que el primer ministro y sus subordinados intentaron persuadir a un grupo de fiscales federales para favorecer a la compañía SNC-Lavalin Group en un posible juicio de corrupción.

Según Dion, los intentos de Trudeau de influenciar a la entonces fiscal general y ministra de justicia Jody Wilson-Raybould fueron contrarios al principio constitucional de independencia. “El primer ministro, directamente y a través de altos funcionarios, usó varios medios para ejercer influencia sobre la señora Wilson-Raybould”, escribió el comisionado de ética y añadió que “la autoridad del primer ministro y su oficina fue usada para evitar, socavar y en últimas intentar desacreditar la decisión de investigaciones públicas así como la autoridad de la señora Wilson-Raybould”.

El caso SNC-Lavalin y los votantes de Justin Trudeau

El escándalo salió a la luz en febrero, cuando Wilson-Raybould, luego de haber sido transferida de la cartera de Justicia a la de Veteranos, renunció a su cargo. Detrás de ella se retiró la ministra del Tesoro Jane Philpott, alegando que había perdido confianza en el gobierno. Las investigaciones por la interferencia del primer ministro Trudeau iniciaron en la misma época.

La compañía SNC-Lavalin, una de las constructoras más grandes del país, estaba involucrada en un caso de corrupción. Se la acusaba de sobornar funcionarios en Libia. Entre las acusaciones había alegatos de que antiguos trabajadores de la compañía habían pagado sobornos para obtener contratos durante el gobierno de Muamar Gadafi, quien cayó en 2011.

Wilson-Raybould afirma que fue retirada de su cargo como fiscal general y ministra de Justicia en enero porque no cedió a las presiones para llegar a un acuerdo con la compañía.
La gigante de la ingeniería podría haber pagado una multa como parte del pacto. Esa salida habría evitado un procedimiento judicial que habría vetado a SNC-Lavalin de recibir cualquier contrato del gobierno por una década.

“No puedo pedir disculpas por defender los trabajos canadienses”: Justin Trudeau

La compañía cuenta con cerca de 9.000 empleados en Canadá y cerca de 50.000 en todo el mundo. Muchos de ellos ubicados en Quebec, un importante bastión político para Trudeau. Este miércoles, en una conferencia de prensa en Niagara-on-the-Lake, Ontario, el primer ministro expuso sus razones: “lo que hicimos en el último año no estuvo bien. Pero al mismo tiempo no puedo pedir disculpas por defender los trabajos canadienses”.
El informe del comisionado de ética llega en un momento crítico de la imagen del joven premier, en caída desde el inicio del escándalo. Las nuevas acusaciones podrían minar sus intenciones de reelegirse en octubre.

Con Reuters y AP

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