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Paneles solares para el desarrollo en dos comunidades marginadas de Colombia

Imagen de uno de los paneles solares entregados a dos comunidades de la región del Putumayo, en Colombia.
Imagen de uno de los paneles solares entregados a dos comunidades de la región del Putumayo, en Colombia. France 24

Dos poblados de Putumayo recibieron artefactos para aprovechar la fuente solar y contar con energía por primera vez. Estas medidas forman parte de los intentos del Estado para desarrollar zonas afectadas por el conflicto armado.

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Encender la luz en cualquier habitación de la casa es un acto cotidiano. Sin embargo, en dos comunidades de la región de Putumayo, en el suroeste de Colombia, esa posibilidad no existía hasta hace unos meses.

Decenas de familias de dos poblaciones marginadas del país se beneficiaron con la entrega de paneles solares que, ante la imposibilidad de contar con electricidad corriente, les permitieron acceder a la energía por primera vez.

La iniciativa, llevada adelante por la estatal Agencia de Renovación del Territorio (ART), forma parte de la implementación de una de las aristas de los acuerdos de paz, firmados hace casi 3 años, en el marco de los llamados Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), mediante los cuales el Estado lleva adelante mejoras a pedido de las comunidades.

El objetivo final de estas medidas es favorecer el desarrollo de zonas empobrecidas que fueron afectadas por el conflicto armado en Colombia para evitar que se conviertan en un posible foco de resurgimiento de la violencia.

Las zonas favorecidas por la llegada de los paneles solares -que se conocen en Colombia como "veredas"- fueron Llano Verde, en el municipio de Valle del Guamuez, y Villa de Leyva, en el municipio de Orito. Sus habitantes se debaten entre el agradecimiento por la ayuda y el reclamo de un mayor desarrollo para suplir años de ausencia del Estado.

"Antes no había nada. Ahora estamos bien porque al menos tenemos la lucecita", aseguró Emperatriz Rosero Delgado, habitante de Llano Verde, quien remarcó que "en el campo se sabe que todo hace falta" aunque enfatizó en la necesidad de desarrollar las carreteras para favorecer el transporte de productos agrícolas.

Por su parte, María Maybi Muñoz, presidenta de la vereda Llano Verde, celebró la instalación de los paneles solares, aunque aclaró que "tampoco el beneficio ha sido relevante, no se puede decir que cubra nuestras necesidades", a la vez que reforzó que "tenemos varias necesidades" como caminos seguros, vivienda digna y acceso al agua potable.

La energía generada por los paneles solares le permite a estas familias abastecer bombillos en las noches, cargar las baterías de los teléfonos celulares y mirar unas pocas horas de televisión.

El Gobierno asegura que el Estado no llegaba a zonas marginadas por culpa del conflicto

Entre los habitantes de estas zonas alejadas del Putumayo, la presencia del Estado ha sido prácticamente nula a lo largo de los años. O bien ha estado asociada a un significado negativo por las redadas policiales o las inspecciones militares.

Para María Maybi Muñoz, los proyectos del Estado colombiano no llegaban en el pasado por el "miedo" a la presencia de grupos armados, aunque también sostuvo que "nunca se arriesgaron a venir".

Para Ana Milena Moncayo, gestora de la ART en el municipio de Valle del Guamuez, "pudimos llegar a las zonas más apartadas gracias al acuerdo de paz". "Anteriormente ninguna institución del Estado podía ingresar porque había presencia de grupos", subrayó.

La falta de desarrollo e incumplimientos del Gobierno amenazan la frágil paz en zonas marginadas

La llegada de programas del Estado colombiano ha traído leves mejoras a zonas históricamente postergadas, pero aún están lejos de cubrir las necesidades básicas de estas comunidades.

Los reclamos de los vecinos de estos poblados incluyen el acceso a la red de energía eléctrica, la construcción de sistemas de cloacas y agua potable y, sobre todo, el mejoramiento de las vías de acceso, las cuales, según los habitantes, impulsarían la pequeña producción agrícola.

Jaime Alirio Gongoto Díaz, residente de la vereda Villa de Leyva, advirtió que campesinos de la zona que se habían acogido al programa de sustitución de cultivos ilícitos no han recibido en tiempo y forma las asistencias económicas del Estado y, por esa razón, "están volviendo a cultivar coca".

Para este comerciante, que regenta la única tienda de abarrotes de la comunidad, "el Putumayo es muy pobre" y la situación solo mejorará si se favorece "el comercio y la industria".

Pero en este panorama, sin condiciones básicas de desarrollo, los vecinos denuncian que disidencias de las FARC están reagrupándose y formando nuevos grupos. "Ahora hay un grupo de unas decenas de personas que se hacen llamar Movimiento Independentista Revolucionario de Colombia (MIRC)", confesó Gongoto Díaz.

Para este habitante de avanzada edad, en la zona "el conflicto no se ha acabado, la violencia sigue y más brava todavía".

En estas comunidades, el mejoramiento de las condiciones de vida y el incremento de la presencia del Estado son algunos de los grandes desafíos que las autoridades deberán afrontar para garantizar una paz que hoy se asoma frágil.

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