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A pesar de las advertencias de Beijing, las calles de Hong Kong vuelven a llenarse de manifestantes

Manifestantes de la carta antidiextradición marchan para exigir democracia y reformas políticas, en Hong Kong, China el 18 de agosto de 2019.
Manifestantes de la carta antidiextradición marchan para exigir democracia y reformas políticas, en Hong Kong, China el 18 de agosto de 2019. Aly Song / Reuters

Miles de personas se manifestaron en el parque Victoria en Hong Kong, insisten en sus demandas democráticas a pesar de las amenazas de la China continental.

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Un mar de activistas pro-democráticos inundó las principales calles de Hong Kong en un intento por demostrar que todavía cuentan con respaldo de la opinión pública. Los manifestantes llegaron al corazón de la ciudad a pesar de una tormenta torrencial, la orden de la Policía de no hacerlo y las advertencias de Beijing.

Semanas de manifestaciones han sumido en crisis el centro financiero. Una ciudad que alguna vez fue famosa por su estabilidad, ahora vive escenas de choques entre manifestantes enmascarados y policías.

Los organizadores, del Frente de Derechos Humanos y Civiles, dicen que la acción llevó a más de un millón de personas a las calles y fue vista como el regreso a las manifestaciones pacíficas y sin líder del comienzo.

“Ha sido un día largo y estamos cansados, pero ver tanta gente en las calles a pesar de la lluvia, gente marchando, eso le da fuerza a cualquiera” dijo Danny Tam, un diseñador gráfico de 28 años.

La Policía dice que el número de manifestantes fue menor y los cifra en 128.000 personas. La crisis política sin precedentes estalló tras la discusión de un proyecto de ley impulsado por el Gobierno que permitía la extradición a China continental, un hecho que los activistas interpretan como un retroceso democrático. Las manifestaciones se convirtieron en algo más grande y las demandas se hicieron más ambiciosas.

La represión policial también ha ido creciendo, lo que ha generado temor entre la población. “La Policía está haciendo cosas que son totalmente inaceptables” dijo Yim un manifestante. “Ellos no están protegiéndonos, están hiriendo a los ciudadanos".

El partido comunista que dirige la China ha ido subiendo el tono contra los manifestantes, dicen que actúan con violencia y con acciones “tipo terrorista”. A pesar de la persistencia, el movimiento no ha logrado mayores concesiones del Gobierno.

El espiral de violencia que llegó a su punto más alto la semana pasada cuando paralizaron el aeropuerto de la ciudad, ha empañado la intención pacifista de las protestas.

Una crisis sin precedentes

Tras un acuerdo firmado con Reino Unido, China le permitió a Hong Kong mantener algunas libertades tras su retorno en 1997. Pero muchos de los ciudadanos sienten que han ido perdiendo esas libertades, especialmente desde que el presidente Xi Jinping llegó al poder.

Por su parte el Gobierno local, más allá de suspender la ley de extradición no ha mostrado interés en cumplir otras demandas o incluso en evitar la represión policial. Beijing ha puesto presión sobre los empresarios de Hong Kong, en un intento por condenar las protestas.
 

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