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Reporteros

Hikikomori, los japoneses que decidieron encerrarse en sus casas

Muchos japoneses decidieron perder todo contacto con la sociedad para vivir el resto de sus días encerrados en sus casas o habitaciones. El fenómeno fue identificado en la década del 90 y ha sido motivo de preocupación para las autoridades del archipiélago que puso en marcha el primer estudio nacional sobre el tema. En esta edición de Reporteros conoceremos cómo viven estos nuevos ermitaños y qué planes han diseñado para reintegrarlos a la sociedad.

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En japonés el término hikikomori significa "atrincherarse". Para las autoridades, un hikikomori es una persona que permanece encerrada en el espacio de su casa durante más de seis meses, sin ir a la escuela o al trabajo. Datos del Gobierno refieren que el número de estas personas ha disminuido entre 2010 y 2015 (de 696.000 a 541.000) pero en los últimos años la cifra se ha vuelto a agrandar significativamente.

Por esta razón, Japón puso en marcha su primer estudio nacional sobre los hikikomori. Un plan que requirió de 200.000 euros del presupuesto nacional del año 2018 para llevarlo a cabo y el cual estuvo dirigido a los hikikomori de edad promedio (40 y 59 años). Ya en años anteriores llevaron a cabo planes similares dirigidos a jóvenes entre los 15 y los 39 años.

¿Por qué se produce este fenómeno?

Los hikikomoris buscan una forma de cortar cualquier lazo con la sociedad debido a que no pueden integrarse a ella. Este grupo de personas no logran encontrar su lugar en la escuela o en el mundo laboral, que es muy competitivo en Japón. No obstante, hay quienes se aíslan por elección propia o tras haber sufrido algún trauma.

"Es como si olvidara todo. Lo único que sé es que mi cuerpo es pesado, digamos que le temo al mundo, basta con una llamada telefónica o un correo para preocuparme", dijo Yususuke, un joven de 32 años que sufrió de abusos por parte de un profesor y compañeros de clase.

Por lo general, quienes deciden asumir este estilo de vida son personas jubiladas pero en los últimos años el fenómeno se ha extendido a los jóvenes. Los avances de la tecnología y los domicilios le permiten a estos ermitaños vivir cada vez más solos y ello ha llevado la aparición de otro fenómeno como el de los "kodokushi" o muertos solitarios. Es decir, personas que mueren solas en sus casas o apartamentos de manera natural o accidental.

Los jóvenes pueden cambiar de decisión más fácilmente. Es el caso de Alice Tanaka quien permaneció encerrada en su casa durante cinco años.

Hoy en Japón se llevan adelante diversos programas para reintegrarlos a la sociedad, especialmente por la preocupación de su rápido envejecimiento.

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