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ARTE+FRANCE 24

Ruta BR-163 en Brasil: entre la debacle ambiental y el desarrollo económico

Construida en 1972 bajo la dictadura militar, la carretera BR-163 cruza Brasil de norte a sur. Una arteria que contribuye al desarrollo económico del país, pero que amenaza con destruir la selva tropical...
Construida en 1972 bajo la dictadura militar, la carretera BR-163 cruza Brasil de norte a sur. Una arteria que contribuye al desarrollo económico del país, pero que amenaza con destruir la selva tropical... ARTE

Por la también llamada Autopista de la Soja se mueven miles de millones de dólares anuales en productos y el Gobierno de Jair Bolsonaro pretende ampliarla para aprovechar su potencial a costa de serias advertencias ambientales.

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Para muchos, la ruta BR-163 -una de las más grandes de Brasil y que atraviesa el centro del país de sur a norte- es la vía hacia el progreso. Para otros, hacia el infierno. Esta carretera es fundamental para el transporte de productos de exportación, en especial del insumo estrella brasileño: la soja. Pero a la vez, su área de influencia es considerada un templo sagrado para la comunidad indígena.

Los planes del Gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro de ampliarla, construir un ferrocarril aledaño e incluso elevar un puente sobre el Amazonas, tienen contentos a unos, y a otros no tanto, y alimentan día a día un agudo debate que pone en una balanza al desarrollo económico y a la sostenibilidad ambiental. Hay quienes piensan que, a todas luces, el primer mandatario prefiere lo primero y al precio que sea.

"Todo lo que está sucediendo hoy tiene un impacto para todo el mundo, no solo en nosotros, a todas las personas les afectan las actividades de minería, la deforestación, las carreteras. El agua se contamina lentamente, los ríos y también los plantadores de soja y lo ganaderos filtran su veneno en fuentes y ríos. Desde nuestro punto de vista, nosotros que respetamos la selva, el Gobierno tiene que parar", dice el cacique Juárez Mundurukú, quien se ha convertido en uno de los defensores de la cotizada selva amazónica.

Héroe y villano: el alto precio de los planes de Jair Bolsonaro

Hace 40 años, el paisaje que rodea la carretera BR-163 era selva tropical. Hoy son campos infinitos sembrados de soja. Se estima que cada año se pierden 8.000 kilómetros cuadrados de bosque que se deforesta para cultivar este cereal y producir agrocombustibles.

El Gobierno de Brasil quiere ensanchar y alargar este corredor con recursos extranjeros y abrir nuevas zonas protegidas ganaderas y mineras para lograr un crecimiento económico progresivo. Y en la BR-163 Bolsonaro ve un gran potencial desaprovechado, que simboliza su fe en el progreso.

Así lo ve también Onivaldo Virgulín, que transporta soja desde hace 19 años y es uno de los 25.000 camioneros de la zona. "La BR-163 trae el pan a mi casa y a muchas familias. El problema al que nos estamos enfrentando es que los camiones contaminan mucho y la carretera no lo soporta, no se construyó para dar cabida a tantos camiones".

También conocida como la Autopista de la soja, esta vía es clave para las exportaciones hacia los puertos trasatlánticos del Amazonas, que superan los 30 millones de toneladas de cereal al año con destino a Europa, China o India.

Una deuda con un elevado costo político

Para nadie es un secreto que los grandes latifundistas fueron los principales financiadores de la campaña presidencial de Jair Bolsonaro. Tampoco lo es que, en consecuencia, el jefe de Estado asumiera una deuda que le traerá un alto costo político.

El plan gubernamental es triplicar los cultivos y construir, además de un puente sobre el Amazonas, una línea de ferrocarril paralela a la BR-163 llamada Ferrograo. Un sueño que comparte el gobernador de Itaituba, Valmir Clímaco, quien afirma que "el ferrocarril sería muy interesante. La carretera y todo lo que la rodea trae muchas mejoras, pero el ferrocarril sería más lucrativo".

Quien no lo comparte es el cacique Juárez Mundurukú: "el mundo debe saberlo: debemos conseguir que el Gobierno brasileño pare la devastación porque nuestro planeta tiene el vientre lleno de contaminación. Un día moriremos asfixiados por nuestra contaminación".

Avanzar en el desarrollo económico de la región, a costa de consecuencias irreversibles para el medio ambiente, o proteger los ecosistemas y buscar nuevas fuentes de progreso. La tarea no es fácil.

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