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Cumbre del G7: el "efecto Trump" y las tensiones que ponen en riesgo la declaración final

El logotipo del G7 se ve en la sala de prensa antes de la conferencia de prensa del Ministro del Interior francés, Christophe Castaner, sobre las medidas de seguridad antes del G7 en Biarritz, Francia, el 20 Agosto de 2019.
El logotipo del G7 se ve en la sala de prensa antes de la conferencia de prensa del Ministro del Interior francés, Christophe Castaner, sobre las medidas de seguridad antes del G7 en Biarritz, Francia, el 20 Agosto de 2019. Caroline Blumberg / EFE

La unidad del G7 se pondrá a prueba en la próxima cumbre, con Donald Trump y sus opiniones frente al multilateralismo, el cambio climático e Irán. Con los siete poco sintonizados en los grandes temas, ¿habrá lugar para una declaración final?

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Francia será la anfitriona de la próxima cumbre del G7, una reunión que contará con algunas novedades respecto a las anteriores reuniones. Este encuentro, que se realizará del 24 al 26 de agosto en la ciudad costera de Biarritz, contará con la presencia de un Donald Trump fortalecido y más anclado a sus posiciones proteccionistas, en sintonía con la búsqueda de su reelección como presidente de Estados Unidos en 2020. Pero también con el debut del nuevo primer ministro británico Boris Johnson, a quienes algunos medios denominan, el "Trump británico".

Estos dos elementos son fundamentales para entender cómo podrían organizarse las fuerzas de cara a esta cumbre que reúne a los líderes de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Alemania, Italia, Japón y Francia alrededor de los temas que más preocupan en el escenario global, como la guerra comercial entre Washington y Beijing, el calentamiento global, las tensiones internacionales entre EE. UU. e Irán y la defensa del libre comercio en un momento en que los volátiles mercados financieros, nerviosos ante el fantasma de una nueva recesión, están pidiendo acciones políticas contundentes.

Pero la posibilidad de que estos asuntos terminen en consensos registrados en una declaración final es muy baja. Un funcionario del gobierno japonés confirmó este 20 de agosto a la emisora pública japonesa 'NHK' que hasta el momento no hay planes de emitir un comunicado conjunto después de la reunión.

La policía francesa y española se encuentra en un puesto de control de seguridad en el puente Saint-Jacques entre Hendaya e Irún en la frontera franco-española, el 19 de agosto de 2019.
La policía francesa y española se encuentra en un puesto de control de seguridad en el puente Saint-Jacques entre Hendaya e Irún en la frontera franco-española, el 19 de agosto de 2019. Iorz Gaizka / AFP

"Es crucial para todos crear un entendimiento común a través de un debate exhaustivo. Pero es difícil enviar mensajes al resto del mundo cuando no se va a emitir un comunicado", dijo el alto cargo. Las brechas que se asoman entre las naciones en materia de multilateralismo, por ejemplo, impiden que se allane un terreno fértil para ello.

En este complejo panorama, el papel de la delegación francesa es fundamental. Su tarea será manejar a Trump mejor esta vez e intentar suavizar las posturas de Boris Johnson, el nuevo del grupo, que comparte con el mandatario estadounidense el escepticismo frente a la cooperación económica con la Unión Europea y la apatía por el cambio climático. Dos puntos clave en la agenda.

La guerra comercial y el multilateralismo: la piedra en el zapato del G7

La disputa comercial con China ha provocado una desaceleración en la economía mundial, cuyos mercados temen ineludiblemente que reaparezca una recesión. Pero Trump ha manifestado en varias ocasiones su preferencia por los pactos comerciales bilaterales en lugar de acuerdos multilaterales y a pesar de que ha estado en conversaciones con el gigante asiático, no parece querer retroceder en su postura proteccionista y menos cuando tiene todo un electorado detrás pidiéndole que mantenga esta postura de cara a las elecciones presidenciales.

El republicano se hizo elegir con la promesa del "America First" y su métrica principal para esta reunión será desechar todo acuerdo que no haga que Estados Unidos gane. Trump ya tiene antecedentes: el año pasado, unas horas después de que los líderes del G7 aparentemente habían lograron un consenso sobre comercio internacional, se negó a respaldar una declaración conjunta. Los seis socios tendrán serias dificultades para obtener flexibilidad de parte del mandatario en estos dos temas puntualmente. Pero por los desafíos que representan Rusia y China, los líderes, dicen algunos expertos, deberán mantener a Trump a su lado. Además, el republicano cuenta con un nuevo aliado en la sala: Boris Johnson.

Fotos de archivo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump y el entonces secretario de Asuntos Exteriores británico, hoy primer ministro británico, Boris Johnson, en la sede de la ONU en Nueva York, EE. UU, el 18 de septiembre de 2018.
Fotos de archivo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump y el entonces secretario de Asuntos Exteriores británico, hoy primer ministro británico, Boris Johnson, en la sede de la ONU en Nueva York, EE. UU, el 18 de septiembre de 2018. Kevin Lamarque / Reuters

El nuevo primer ministro británico está buscando con apuro estrechar alianzas con el presidente estadounidense mientras intenta capotear un caótico Brexit que podría producirse sin un acuerdo. Trump conoce las necesidades de Johnson y ha abierto la posibilidad de cerrar un acuerdo bilateral para intentar hacer que Reino Unido le cierre el camino a Huawei en el mercado 5G.

La reunión de ambos líderes capturará la atención en la cumbre. Pero el presidente francés, Emmanuel Macron, ha ido entendiendo que mantener cercanía con Trump no significa ser amigo suyo. Sin embargo, Macron quiere que el G7 discuta la desigualdad global y, principalmente un tema él promueve, el cambio climático.

La lucha contra el calentamiento global, el deseo de Macron que podría frustrar Trump

Para Francia y una buena parte de los integrantes del G7 es un factor importante que favorece la inequidad mundial. Pero en los cálculos del mandatario la ecuación del cambio climático simplemente no cabe. Ya lo demostró en 2015 cuando retiró a su país del Acuerdo climático de París que exigía a los países firmantes reducir sus emisiones de carbono.

"Fue bueno para los demás. No fue para nosotros", dijo el líder estadounidense a una multitud en una nueva fábrica petroquímica la semana pasada.

Foto de archivo tomada por el fotógrafo del gobierno alemán Jesco Denzel que muestra al presidente estadounidense Donald Trump (R) hablando con la canciller alemana Angela Merkel (C) y otros líderes del G7 durante la Cumbre del G7 en Canadá en 2018.
Foto de archivo tomada por el fotógrafo del gobierno alemán Jesco Denzel que muestra al presidente estadounidense Donald Trump (R) hablando con la canciller alemana Angela Merkel (C) y otros líderes del G7 durante la Cumbre del G7 en Canadá en 2018. Jesco Denzel, Bundesregierung / AFP

Estados Unidos es, después de China, el principal emisor de dióxido de carbono, que ha explotado el fracking y en los planes de Trump no está revertir esa curva. Sus votantes no son los más devotos luchadores del medio ambiente, no son los progresistas electores de California que lideran esfuerzos en este tema, son en promedio, hombres blancos de los estados rurales, la clase trabajadora cuya prioridad es el empleo, tema que Trump pretende asegurarles.

Y en Francia, su audiencia probablemente no cambiará. Con Irán tampoco ha querido dar el primer paso. Este fin de semana, tras enterarse de que Gibraltar había liberado al petrolero iraní Grace 1, que permaneció retenido en aguas británicas durante seis semanas, dijo que "Irán tiene un tremendo potencial. Y podemos hacer algo muy rápido, pero no saben cómo comenzar porque son personas muy orgullosas. Pero su país se está derrumbando. Su economía es un desastre. Tienen que hacer algo. Así que veamos qué sucede", aseguró.

En el ajedrez internacional, con una Alemania que enfrenta problemas económicos, Canadá y Reino Unido manejando serios problemas domésticos, Francia intentado establecer un liderazgo fuerte en Europa y la crisis política que ha atrapado a Italia, la Unión Europea necesita a Trump y Japón no quiera quedar por fuera. Pero de no lograr grandes consensos, sería la primera vez que una cumbre del G7 termina sin un comunicado desde que comenzaron las reuniones en 1975.

Con EFE, Reuters y AFP

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