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Los huérfanos de Mosul, las víctimas olvidadas de la guerra contra Isis

Decenas de miles de niños quedaron huérfanos a consecuencia de la guerra, pero en todo Mosul solo funciona un orfanato con capacidad para 50 niños.

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Durante los 4 años del llamado "Califato Islámico", más de 12.000 niños perdieron a sus padres en Mosul, Irak, y alrededor de 20.000 en toda la provincia de Nínive, según datos del Comité de Mujeres del Consejo Provincial de Nínive.

En todo Mosul solo hay un orfanato gubernamental que acoge a varias docenas de huérfanos víctimas de la guerra y también hijos de yihadistas que fueron abandonados por sus madres.

En tiempos del autodenominado Estado Islámico, el orfanato para niños de Mosul Dar Al Baraaem fue usado como madrasa coránica y se llamó "La Luz del Califato". Allí estudiaban el Corán y aprendían los preceptos de Islam menores que después serían entrenados en las armas para luchar por el Estado Islámico.

Dar Al Baraaem reabrió sus puertas en abril de 2017. Sin ayudas del Gobierno, Mazen Hasan Abo, el subdirector del centro, y su equipo de mujeres voluntarias, se pusieron a desescombrar el edificio de varias plantas y a coser cortinas y colchas para los dormitorios de los huérfanos y en unos meses volvió a lucir como antes.

Abdu, de 12 años, es uno de los casos más alentadores del orfanato. Abdu es parapléjico de nacimiento y perdió a sus dos padres en un bombardeo aéreo en la ciudad vieja de Mosul. Al niño lo encontraron abandonado y traumatizado después de varios días del incidente. Lo único que decía Abdu era: "avión, boom, boom, papá y mamá". Ahora sonríe e interactúa con los otros huérfanos que lo quieren mucho.

Miles de niños quedaron huérfanos en la Ciudad Vieja

La Ciudad Vieja, en el oeste de Mosul, fue la zona más golpeada por los ataques aéreos y los combates. La desolación se palpa en cada esquina. Miles de niños quedaron huérfanos aquí, en la Ciudad Vieja, y necesitan ayuda.

"Si no pueden crecer en un ambiente sano, lejos de la calle, corren el peligro de ser reclutados por terroristas o por grupos extremistas",  denuncia  Ahmad  Qaradaghi, director de la ONG Acces Aid Foundation (AAF), que lleva un programa educativo para los huérfanos en la Ciudad Vieja.

La solidaridad familiar crece en tiempo de guerra y en muchos casos los huérfanos son recogidos por parientes de las familias numerosas, como es el caso de Haura y sus cuatro hermanas. Alia, su abuela se encarga de estas niñas desde que murieron los padres de ellas en un bombardeo aéreo en la zona de Mosul, Al Jadida, que acabó con la vida de más de 300 civiles en marzo de 2017.

La mayoría no han tenido tanta suerte y vagan desamparados por las calles de Mosul. Se ha convertido en una imagen habitual ver a los huérfanos de la guerra limpiando los cristales de los coches en las atestadas avenidas del centro de la ciudad para poder ganarse unas monedas.

Ahmad y sus compañeros de orfanato, Haura y sus hermanas, han encontrado refugio pero los escasos recursos económicos para la reconstrucción de las ciudades liberadas del norte de Irak relegan a la mayoría de los huérfanos de la guerra al olvido.

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