Una legión de socorristas voluntarios protege a los manifestantes de Hong Kong

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Hong Kong (AFP)

Cuando empezaron en junio las protestas en Hong Kong, Jonathan, un manifestante, lanzó un llamado en Facebook en busca de personas con nociones de primeros auxilios. En un día se ofrecieron 4.000 voluntarios.

Son enfermeros, médicos o estudiantes de medicina, algunos no tienen más que un certificado de formación en primeros auxilios, pero entre todos forman un regimiento móvil que interviene para curar a los manifestantes que participan en la movilización prodemocracia que sacude a Hong Kong.

Uno de ellos es Joshua Cheung, un comercial de 25 años que recibió una formación en socorrismo. Se unió a los voluntarios el 12 de junio, tres días después de la gigantesca manifestación que abrió la movilización.

Los policías habían empleado gases lacrimógenons, pelotas de goma y bolsas llenas de balines de plomo contra los manifestantes.

A estas alturas ya es un veterano de esta "unidad médica", preparada para intervenir en cualquier escenario, en medio de una contestación cada vez más fraccionada.

El domingo por la noche atendió a un vecino del barrio de Wong Tai Sin, indispuesto por los gases lacrimógenos.

"¡Parpadee! ¡Continúe! ¡No se detenga!", le iba ordenando, al tiempo que lo rociaba con suero fisiológico.

- "Ayuda humanitaria" -

La megalópolis del sur de China lleva más de dos meses sumida en su mayor crisis política desde que Reino Unido la retrocediera a China en 1997.

Las manifestaciones cada vez derivan más en enfrentamientos violentos entre policías y radicales que, por su parte, lanzan piedras, ladrillos, botellas y todo lo que encuentran a su paso contra las fuerzas de seguridad.

Por eso es tan importante la ayuda de estos voluntarios.

"Lo que hacemos es ayuda humanitaria", asegura a la AFP Cheung, explicando que, por principio, pueden ayudar a "todos los heridos, ya sean manifestantes o policías".

Su "unidad" incluye a otros tres voluntarios. Todos visten un chaleco fluorescente con la palabra "enfermero" o "urgencias" escrita.

En su mochila, llevan gasas, vendas, tijeras, productos antisépticos y suero fisiológico.

"Vi a muchos heridos durante las manifestaciones, sobre todo por los gases lacrimógenos o el gas pimienta, que pueden hacer mucho daño", cuenta.

"Quiero poder ayudarlos para que puedan seguir expresando sus reclamos", agrega el voluntario, que también ha atendido a periodistas.

Jonathan, que organizó a esta legión de voluntarios a partir de las respuestas que recibió por Telegram, es un profesional de la salud. Como muchos manifestantes, no quiere que se publique su identidad, por miedo a que se abran diligencias contra él.

Cada semana, se reúne para discutir sobre la organización y decidir adónde enviar recursos médicos.

- "Hasta el final" -

El 30 de junio, cuando los manifestantes bloquearon varias calles en vísperas del 22 aniversario de la retrocesión de la excolonia británica, la situación se volvió caótica cuando la policía antidisturbios cargó contra los ciudadanos.

"Había decenas de heridos. Era horrible", cuenta Jonathan.

"Algunos estaban heridos, otros se desmayaban, otros sangraban por la cabeza... algunos estaban histéricos, pero no había más que uno o dos socorristas para ayudarles", explica.

"Después de que les proporcionáramos los primeros auxilios, llegaron las ambulancias. No pude evitar echarme a llorar", aseveró.

Pese al riesgo que entraña su misión, este ejército de voluntarios hace gala de determinación, pese a que algunas jornadas excedan las 13 horas.

"Nos quedaremos hasta el final, hasta que se vayan los manifestantes", asegura Joshua.