"Brasil no votó por una familia, votó por una persona", dice exministro de Bolsonaro

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Sao Paulo (AFP)

"Brasil no votó por una familia, votó por una persona", afirma el general retirado Carlos Alberto dos Santos Cruz, uno de los hombres de confianza de Jair Bolsonaro hasta su caída tras ser criticado por el ala más extrema del círculo presidencial, integrada por uno de los hijos del mandatario.

Los ataques de Carlos Bolsonaro y Olavo de Carvalho, el gurú ideológico del "bolsonarismo", derivaron en junio en la destitución de este prestigioso militar de 67 años de la Secretaría de Gobierno, donde dirigía áreas estratégicas como la comunicación y el programa de inversiones.

El exministro, que no habla con el presidente desde entonces, advierte en entrevista telefónica con AFP sobre el impacto negativo de las "interferencias" de "extremistas" y sostiene que los tres hijos de Bolsonaro en la política -el senador Flávio, el diputado Eduardo y el concejal Carlos- fueron elegidos como legisladores, no como parte de una corte presidencial.

Santos Cruz, que lideró las misiones de la ONU en Haití y Congo, llama a "acabar con esa idea de confrontación" en Brasil y asegura que el éxito del gobierno se medirá por sus resultados en materia de lucha contra la corrupción y cuestiones de "salud, educación, vivienda y empleo".

P - ¿Cuál es el proyecto de país de Bolsonaro?

R - La propuesta del presidente Bolsonaro fue reducir la corrupción (...) y cambiar la postura ideológica construida por un discurso socialista de manera demagógica. Pero está la realización práctica de eso (...). Hay que hacer un trabajo muy equilibrado. La sociedad brasileña en su mayoría no es ideológica, quiere resultados.

P - ¿Y el trabajo está siendo equilibrado?

R - En la práctica hay mucha interferencia, que necesita ser administrada por el gobierno. Por ejemplo, en la parte ideológica a veces hay extremistas que acaban entorpeciendo en vez de ayudar.

P - ¿Cree que esa interferencia tiene un peso fuerte en el entorno presidencial?

R - La interferencia sobre la autoridad siempre es de un grupo próximo. Es más difícil administrar a quien está más próximo.

P - El presidente ha enfrentado sospechas de corrupción contra uno de sus hijos, el senador Flávio Bolsonaro, reaccionando de forma beligerante. ¿Este tipo de reacciones comprometen el combate a la corrupción?

R - La población quiere una lucha real y coherente contra la corrupción (...). Ahora bien, el presidente tiene su personalidad y tiene hijos en niveles parlamentarios diferentes. Hay entonces cuatro personas de la misma familia, pero Brasil eligió a cada uno para una función diferente. Brasil no votó por una familia, votó por una persona. (...) La justicia tiene que decidir absolutamente dentro de la ley, para evitar el desencanto de la población.

P - Brasil está dividido. ¿El gobierno debería trabajar para apaciguar la confrontación?

R - Antes incluso de [los expresidentes de izquierda Luiz Inácio] Lula [da Silva] y Dilma [Rousseff], hubo una connotación socialista, demagógica, comunista, con ideas que no forman parte de la sociedad brasileña. Se creó esta polarización: empresarios contra empleados, negros contra blancos, ricos contra pobres. Eso no puede reforzarse. Hay que acabar con esa idea de confrontación. En un proceso electoral se aceptan conflictos más fuertes, pero terminada la campaña, ese tipo de confrontación es peligrosa, nociva y no ayuda a la sociedad.

P - Pero el presidente parece incluso con más ánimo de confrontación que antes.

R - Por respeto al presidente, evito hacer comentarios sobre su postura. Pero como ciudadano, creo que el presidente debe estar evaluando que a la sociedad brasileña, que es pacífica, no le interesa profundizar las divisiones.

P - El gabinete de Bolsonaro tiene gran presencia de militares [ocho de 22 carteras]. ¿Hay características militares en el gobierno?

R - Elegir militares para funciones genera una buena reacción en la población, que confía mucho en las Fuerzas Armadas. (...) Estos militares transmiten credibilidad, pero no hay una postura militar (...) La formación militar es siempre decir la verdad a la autoridad, a pesar de que no sea agradable.

P - ¿Qué país el presidente debe entregar en 2022?

P - Debe percibirse que se han creado estructuras que impiden la corrupción (...) Un país donde la sociedad sea tolerante, donde haya desarrollo, lo que significa principalmente reducir las desigualdades sociales y crear empleos. Brasil quiere salud, educación, trabajo, vivienda y acceso a la justicia y respeto. (...) El gobierno tiene que pensar siempre en los más desfavorecidos.