Saltar al contenido principal

El acuerdo comercial entre la UE y Canadá que incomoda al Gobierno de Macron

Una vaca lechera de la granja Saint-Valérien-de-Milton, al sureste de Montreal (Quebec), Canadá.
Una vaca lechera de la granja Saint-Valérien-de-Milton, al sureste de Montreal (Quebec), Canadá. Christinne Muschi / Reuters

En Francia, un mes después de la adopción del Ceta, el acuerdo sigue polarizando. Varias oficinas del partido político La República en Marcha han sido deterioradas en represalia mientras que los agricultores y los ambientalistas mantienen la presión.

Anuncios

Mientras el presidente francés Emmanuel Macron trata de abrir una nueva página de su mandato después de la crisis de los 'Chalecos amarillos', un tema sigue abierto: el Acuerdo Económico y Comercial Global entre la Unión Europea y Canadá (Ceta).

Aprobado el 23 de julio por la Asamblea Nacional, el tratado, que prevé la eliminación de los derechos de aduana sobre el 98% de los productos comercializados entre las dos zonas, ha causado una fuerte controversia entre los parlamentarios franceses. Algunos consideran que no permite controlar efectivamente los productos importados y que generará competencia desleal para los agricultores.

Los sindicatos agrícolas y los grupos ecologistas siguen presionando al Gobierno para que revoque este controvertido acuerdo.

Ataques a oficinas del partido político mayoritario francés

El 14 de agosto, Gilles Le Gendre, presidente del grupo La República en Marcha (LREM) en la Asamblea Nacional, denunció la degradación de la oficina del partido, así amenazas contra algunos de sus diputados. Una treintena de incidentes de este tipo han sido registrados, según el representante electo de LREM, quien denunció una "escalada extremadamente peligrosa" de estos hechos.

Varios diputados de LREM, como Mireille Clapot y Carole Grandjean, fueron también víctimas de represalias por su voto a favor del CETA. Graffitis y carteles adornan ahora sus oficinas...

Cuando France 24 le preguntó, Jean-René Cazeneuve, diputado de LREM del Gers, también dijo que había sido atacado: "Mi permanencia fue cubierta con una lona por los agricultores. Me dejaron un mensaje de insulto. Es una respuesta clara a mi voto por el CETA".

En un tuit, no ocultó su ira: "A todos los agricultores que están en contra del CETA, les digo: "¡Mañana, detengamos todo el comercio con Canadá!” Y veremos qué pasa".

El diputado deplora el aumento de los intentos de intimidación: "Hay mucha desinformación en torno al CETA. Eso puede llevar a este tipo de desbordamiento que amenaza a la democracia. Yo hago pedagogía, enseño a mis agricultores que el acuerdo les permitirá exportar más y que Canadá es un aliado con el que podemos tener un diálogo razonado e inteligente".

A pesar de los esfuerzos de los representantes electos de LREM, los franceses siguen siendo en su mayoría escépticos sobre la cuestión del CETA. Según una encuesta de Ifop realizada en julio para el periódico 'Fakir', el 66% de los encuestados rechazan el contenido del acuerdo. Este último podría conducir a la importación en Francia de productos como la carne de animales alimentados con harinas animales o el salmón modificado genéticamente.

Un enconado debate político, incluso dentro de la mayoría

El voto del CETA en la Asamblea Nacional ha generado inquietudes entre la clase política. Mientras muchos diputados de la oposición rechazaron enérgicamente el texto, varios miembros de la mayoría presidencial también expresaron dudas y críticas.

Durante la votación, nueve diputados de LREM se opusieron al texto. Constituye un récord para el partido gobernante, que hasta ahora había tenido la costumbre de votar los textos al unísono. Se abstuvieron unos 50 representantes electos de la mayoría.

Jean-René Cazeneuve lamenta estas divisiones: "Considero que tenemos derecho a expresar todas las críticas posibles en la fase previa, el debate debe ser lo más abierto posible. Pero una vez que se determina la posición, votar en contra debilita a la mayoría".

Sin embargo, el diputado de LREM considera que los verdaderos culpables por el rompecabezas del CETA son el Partido Socialista y los Republicanos: "Se han comportado de una manera lamentable. Negociaron este tratado y ahora nos disparan por cálculos políticos, sobre todo la derecha, que va en contra de sus convicciones al rechazar el acuerdo".

En una tribuna publicada en julio, 25 diputados explicaron su oposición al CETA, afirmando en particular que el tratado no permite "ningún control o verificación sobre la presencia de hormonas de crecimiento" en la carne importada de Canadá.

Un contexto desfavorable al desarrollo sereno del CETA

Negociado a escala europea, el CETA fue muy complicado de implementar. Fueron necesarios siete años de debates entre la Unión Europea y Canadá. Pero finalmente, la votación en la Asamblea Nacional tuvo lugar en un contexto desfavorable, justo después de la larga crisis de los 'Chalecos amarillos' y durante una toma de conciencia ecológica.

Aprobada a pesar de las advertencias del exministro de Medio Ambiente Nicolas Hulot y del discurso de la joven activista Greta Thunberg -que vino el mismo día de la votación a cuestionar la Asamblea sobre la emergencia climática-, el voto provocó una avalancha de críticas contra la mayoría.

"Considerar que el comercio mundial es hoy una fuente de futuro, con el cambio climático y las limitaciones medioambientales que se nos imponen, es una aberración", afirma Denis Perreau, secretario nacional encargado de la ganadería del sindicato agrícola Confederación campesina.

"Trabajo en Borgoña, donde tengo un rebaño, y allá nos enfrentamos a una situación de sequía por tercer año consecutivo. Hay que acabar con este tipo de acuerdos porque son perjudiciales para el medio ambiente y amenazan a los pequeños productores", dijo.

Por su parte, Jean-René Cazeneuve considera que hay que avanzar y convencer: "El coraje político no consiste en retroceder en función de la coyuntura, sino en avanzar y resistir las presiones. La transición ecológica hará que todas las decisiones sean muy complejas, hay problemas de empleo amenazados que deben tenerse en cuenta. Hay que encontrar un equilibrio justo".

Flexibilidad para cancelar el acuerdo

Aplicado parcialmente desde el 21 de septiembre de 2017, el CETA está sin embargo lejos de ser definitivamente adoptado. El tratado no sólo debe ser aprobado por el Senado en otoño, sino que debe obtener la ratificación de todos los países europeos para ser aplicado plenamente.

Mientras tanto, la lucha continúa para los activistas anti-CETA, como Denis Perreau: "Creemos que el texto no pasará por el Senado a causa de la oposición de los Republicanos y que volverá ante la Asamblea. Nuestra estrategia en la Confederación Campesina, será reunirnos con la mayoría de los abstencionistas para convencerlos de que voten en contra y así bloquear el texto. Tenemos esperanza".

En el ámbito europeo, nada está definido. Un gran número de países, entre ellos Austria, España, Finlandia, Portugal y el Reino Unido, ya han ratificado el acuerdo, pero con una sola oposición, el texto, en su forma actual, podría ser rechazado a escala europea.

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.