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El 25 de agosto de 1944, tras una semana de combates, París es liberada

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París (FRANCE) (AFP)

En agosto de 1944, sin esperar a que llegaran los aliados, París se subleva tras cuatro años de ocupación alemana. El 25, tras una semana de huelgas, barricadas y combates callejeros, la capital recibe a De Gaulle que proclama por fin: "París liberada".

"París estaba preparada para un gran levantamiento", contó más tarde Alexandre Parodi, delegado en Francia del general Charles de Gaulle.

El 17 de agosto, los aliados liberan Chartres y Orléans. Cada vez parece más evidente que el estadounidense Dwight D. Eisenhower, que los dirige, ha decidido rodear París en lugar de reconquistarla. Los franceses le obligarán a hacerlo.

Entre las dos tendencias --comunistas y gaullistas-- que dividen a las Fuerzas Francesas de Interior (FFI), el reto estriba en cuál será la más rápida.

Los representantes del general de Gaulle --Jacques Chaban-Delbas y Alexandre Parodi-- intentan, en un primer momento, sofocar la impaciencia de los parisinos. Pero el 18 de agosto, el coronel comunista Henri Rol-Tanguy, jefe de las FFI de Île-de-France, la región parisina, proclama la movilización general.

El 19, sin esperar una orden del gobierno provisional instalado en Argel, Parodi hace un llamado, junto a la resistencia parisina, a la insurrección: "¡Franceses, todos a luchar!". Los ferrocarriles y los metros entran en huelga y la policía deja de trabajar. Por pequeños grupos, los efectivos de Rol-Tanguy atacan a soldados y vehículos alemanes aislados, y otros ocupan alcaldías, comisarías y oficinas de correos en manos del enemigo.

- La Gestapo quema sus archivos -

Es el comienzo de una semana enloquecida. En el bando alemán, 16.000 hombres, 80 tanques y unos 60 cañones están, desde el 7 de agosto, bajo el mando del general Dietrich von Choltitz, instalado en el Hôtel Meurice, en la calle Rivoli.

Los combates callejeros, a veces sangrientos, se van extendiendo. Se ve a mujeres, niños y párrocos colaborando en la formación de barricadas improvisadas en las calles de la capital, construidas con vehículos incendiados, tapas de alcantarilla o incluso urinarios públicos arrancados. Desorganizados, los alemanes van siendo confinados poco a poco por las FFI en algunos puntos de la ciudad.

En la calle de Saussaies, la Gestapo, que había implantado allí su oficina central, "quema a toda prisa sus archivos, que no acaban siendo más que pequeños montones humeantes en la vereda", escribe el corresponsal de la AFP.

Incansable, el cónsul general de Suecia, Raoul Nordling, convence al general Von Choltitz para que acepte un alto el fuego de tres cuartos de hora el 19 de agosto por la noche, reinstaurado un día después. Esta tregua permitirá a la resistencia organizarse y apoderarse del Ayuntamiento de la capital.

- Jolgorio cuando llegan los tanques -

El 22 de agosto, Eisenhower cede y el general Philippe Leclerc, que comanda la 2ª División Blindada, recibe por fin la orden de marchar por París. El 23, la 2ª División Blindada va rumbo a Chartres y Rambouillet (al suroeste de París), respaldada por la 4ª División de Infantería estadounidense.

Al día siguiente por la noche, una multitud rebosante de alegría recibe en el Ayuntamiento de París a un destacamento blindado comandado por el capitán Raymond Dronne. Los tanques llevan escritos topónimos de ciudades españolas y van pilotados por republicanos antifranquistas de la 9ª Compañía, la "Nueve". Llegados para participar en la liberación de Francia, los españoles de la Nueve, muchos de ellos anarquistas, eran 146 cuando desembarcaron en Normandía pero menos de veinte al final de la guerra.

El viernes 25 de agosto por la mañana, los tanques Sherman de Leclerc entran en París en tres columnas por el sur y el oeste, acompañados de las FFI. "¡Llegan los franceses! ¡Aquí están! Bajan por el bulevar de los Inválidos", gritan los parisinos citados por la AFP. "La muchedumbre avanza lentamente, a lo largo de las paredes, aprovechando cada rincón, cada puerta de cochera, y sigue ansiosa el desarrollo del ataque", recoge la nota.

A mediodía, la bandera francesa ondea en la Torre Eiffel, presidida durante más de 1.500 días por una cruz gamada. Poco a poco, los rumores de la batalla se van apagando. Los alemanes azorados, aterrorizados, van saliendo de todas partes, con las manos sobre la cabeza, y se encaminan entre insultos, escupitajos y golpes, hacia el cautiverio.

- Von Choltitz capitula -

En el Hôtel Meurice, Von Choltitz, que había rechazado la orden de Hitler de transformar París en "un campo de ruinas", se rinde poco después de las 14H30. Una hora más tarde, firma con Leclerc el acta de capitulación.

El general de Gaulle, llegado desde Rambouillet, se dirige hasta el Ayuntamiento, donde rechaza, frente al Consejo Nacional de Resistencia (CNR), proclamar una República que, para él, "nunca ha dejado de existir".

Rinde homenaje a "¡París ultrajada! ¡París destrozada! ¡París martirizada! ¡Pero París liberada!", antes de saludar a la multitud que se congrega en la plaza.

En total, la "batalla de París" le costó la vida a casi 1.000 miembros de las FFI, 130 soldados de la 2ª División Blindada y unos 600 civiles, así como a más de 3.000 soldados alemanes.

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