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Bolivia reduce la coca y admite que su precio lo marca el narcotráfico

La coca se vende legalmente en Bolivia solo en dos mercados establecidos en La Paz y Cochabamba.
La coca se vende legalmente en Bolivia solo en dos mercados establecidos en La Paz y Cochabamba. Mery Vaca / France 24

Bolivia logró reducir los cultivos de hojas de coca en un 6 % hasta situar la nueva superficie en 23.100 hectáreas y admitió que el precio del producto está marcado por el narcotráfico que usa las plantas para producir la cocaína.

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El representante de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) en Bolivia, Thierry Rostan, explicó este 22 de agosto la reducción en la presentación del informe Monitoreo de Cultivos de Coca del 2018 en un acto al que asistió el presidente Evo Morales.

El gobernante, que mantiene el liderazgo del sector cocalero de la zona del Chapare (centro), destacó que la hoja de coca en su estado natural es "alimento, pero también medicamento", aunque enseguida reconoció que el narcotráfico incide en sus precios.

"Lamento mucho ese mercado ilegal de la cocaína, sigue ese mercado ilegal regulando el precio de la coca", admitió Morales ante un grupo de diplomáticos y dirigentes campesinos.

Según la UNODC, los cultivos se redujeron de 24.500 a 23.100 hectáreas entre el 2017 y el 2018, volviendo al nivel en que estaban en 2016.

No obstante, las plantaciones siguen por encima del tope máximo de 22.000 hectáreas fijado en la ley General de la Coca de 2017, cuando Morales subió ese límite legal desde las 12.000 hectáreas en que se encontraban desde el 1998 aunque el mismo no se respetaba.

La coca es la base de la producción de la cocaína, pero en Bolivia tiene un uso legal para la masticación de la hoja o "acullicu", en las infusiones contra el "mal de altura" y en algunos productos minoritarios como pomadas, harinas y energizantes.

La coca es considerada en la Constitución, promulgada por el mismo Morales en 2009, como "patrimonio cultural, recurso renovable de la biodiversidad de Bolivia, y como factor de cohesión social", y es defendida por los indígenas bolivianos como "hoja sagrada".

En Foco: El Chapare, zona cocalera de Bolivia y bastión político de Evo Morales

La tendencia ascendente de los precios de la coca

La coca se vende legalmente solo en dos mercados establecidos en La Paz y Cochabamba (centro), en los que alcanzó en 2018 un promedio anual de 12,8 dólares y 9,5 dólares por kilo, respectivamente.

Los 12,8 dólares reflejan un aumento del 29 % frente al promedio del 2017.

Según el informe de la UNODC, los precios siguieron una tendencia ascendente entre enero y diciembre de 2018 hasta llegar a picos de 15,8 dólares por kilo en La Paz y 11,7 dólares en Cochabamba.

La producción estimada de la coca en Bolivia se sitúa entre un mínimo de 33.371 y un máximo de 41.551 toneladas métricas, dependiendo del rendimiento.

Sin embargo, poco más de la mitad se comercia en los mercados legalmente habilitados.

Si la coca se vendiera solo en mercado legales, el valor de la producción estaría entre 375 y 461 millones de dólares, revela, entre otras cifras, el informe de Naciones Unidas.

La importancia de la coca en el Producto Interior Bruto (PIB) del país estaría en un rango entre el 0,9 % y el 1,2 %, mientras que en el PIB del sector agrícola la cifra se situaría entre el 8,2 % y el 10 %, respectivamente, según cálculos del organismo internacional.

Viendo la evolución histórica de los precios, durante la gestión de Morales en la última década, el promedio de los precios se ha duplicado desde los 6,1 dólares y 5,5 dólares en que se vendía un kilo de coca La Paz y Cochabamba, respectivamente, en 2008.

Evo Morales: "Estados Unidos fomenta el narcotráfico"

Morales también expresó su preocupación debido a que la reducción de coca no es valorada por EE.UU., que en un reciente informe volvió a descertificar la lucha antidroga de Bolivia.

"El país que tiene poca producción de coca, descertificado. Al país que tiene más cultivos de coca, se certifica. ¿Cómo se entiende eso?", cuestionó Morales en el acto.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, asiste al acto de presentación del informe sobre la reducción de los cultivos de coca.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, asiste al acto de presentación del informe sobre la reducción de los cultivos de coca. Cortesía Agencia Boliviana de Información

El mandatario boliviano aludía así al hecho de que la UNODC informó a principios de mes que Colombia registró el año pasado un total de 169.000 hectáreas de coca, 2.000 menos que las de 2017, y a que Washington sí reconoció la lucha antidroga de ese país.

También lamentó que las naciones desarrolladas no sean capaces de frenar el consumo de drogas, ni el dinero de narcotraficantes y afirmó "en algunos países, Estados Unidos fomenta el narcotráfico" y con ese pretexto después instala bases militares.

El otro país andino que tiene plantaciones de coca y producción de cocaína es Perú, cuyo nivel de siembra se ubicó en 2017 en 49.900 hectáreas.

En el mismo acto, el mandatario llamó la atención con la frase de "la coca ya no es patria o muerte", en referencia a que los cultivos ahora son sustituidos por el palmito o la banana.

Instó a los campesinos a respetar los límites legales de las plantaciones y no expandirse hacia los parques nacionales naturales como ha ocurrido en seis de las 22 áreas protegidas del país.

"No puede haber libre cultivo de coca, pero tampoco cero coca", resumió Morales.

La fuerza antidroga decomisó el año pasado 18 toneladas de cocaína, media tonelada más que en 2017.

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