Saltar al contenido principal

La Cadena Báltica que sigue inspirando la revolución pacífica

Gente participando en la Cadena Báltica en Riga, Letonia. 23 de agosto de 1989.
Gente participando en la Cadena Báltica en Riga, Letonia. 23 de agosto de 1989. Ints Kalnins / Reuters

En este mes se cumplen 30 años de la cadena humana que atravesó Lituania, Letonia y Estonia en 1989, como una forma de protesta pacífica para liberarse de la invasión soviética. Dos años después, el mundo vería caer al gran bloque comunista ruso.

Anuncios

Hace tres décadas, los habitantes de Vilna, Riga y Talín se tomaron de las manos. Uno a uno se fueron uniendo y en pocas horas, una cadena humana de más de 600 kilómetros atravesaba las tres capitales bálticas.

De esta forma, Lituania, Letonia y Estonia le dijeron al mundo que querían liberarse de la influencia soviética. El 23 de agosto de 1989 sería, gracias al apretón de manos de más de un millón de personas, el principio del fin de la Unión Soviética.

Esta fecha coincidió con los 50 años de la firma del Pacto Ribbentrop-Mólotov (23 de agosto de 1939), un tratado de no agresión entre la Alemania nazi y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), en el que se preparó secretamente la repartición de los países de Europa del este entre Adolf Hitler y Iósif Stalin y la ocupación de los países bálticos por la URSS.

Así las cosas, Estonia, Finlandia, Letonia, una parte de Polonia, la región de Besarabia (que incluía Moldavia y parte de Ucrania) serían dominados por los soviéticos, así como una parte de Lituania, que la URSS intercambió más tarde por una parte de Polonia.

La Cadena Báltica, para el cambio y la independencia

Conmemoraciones de todo tipo fueron organizadas en las capitales de Lituania, Letonia y Estonia. Conciertos, exposiciones y concursos poéticos amenizaron el 23 de agosto de 2019, una fecha que los habitantes de estos tres países tienen en la memoria y que representa un salto a la independencia.

Un acto conmemorativo en el Monumento a la Libertad de Letonia fue organizado en el centro de Riga, y en el que participó el primer ministro estonio, Jüri Ratas, el letón Krisjanis Karins y el lituano Saulius Skvernelis. Fue en este lugar donde se gestaron las primeras manifestaciones contra la URSS, en 1987.

Para el presidente lituano, Gitanas Nauseda, la Cadena Báltica es, hoy en día, “una inspiración para otros países”. Su homóloga estonia, Kersti Kaljulaid, aseguró que lo sucedido el 23 de agosto de 1989 fue “uno de los llamados pacíficos más importantes para la libertad en la historia mundial”. En cambio, para el mandatario letón, Egils Levits, fue un gesto innovador en la política “y que nadie había intentado antes”.

La cadena humana que atravesó las tres repúblicas socialistas pedía cambios y libertad ideológica. Hoy en día, cuando un habitante de alguno de estos países habla sobre las épocas soviéticas, no es sorprendente escuchar que frutas, como un banano, costaban una fortuna en las tiendas. Los que podían lo compraban solamente para mostrarlo a sus vecinos.

Otras cadenas humanas en el mundo

Desde marzo de este año, miles de habitantes de la excolonia británica de Hong Kong se manifiestan por la salida de la jefa Ejecutiva, Carrie Lam, y también contra el proyecto de ley de extradición para juzgar a sospechosos en China continental.

En junio de este año, las protestas empezaron a convertirse en enfrentamientos con la policía, sin embargo, la manifestación del 23 de agosto fue pacífica. Cientos de hongkoneses se tomaron de las manos y caminaron tranquilamente por varias calles de la ciudad.

“La Cadena Báltica fue una inspiración para muchos militantes en el mundo en pro de la libertad. Esto demuestra la fuerza de la solidaridad y de los movimientos sociales no violentos”, dijo el activista hongkonés, Joshua Wong, a la agencia AFP.

La Cadena Báltica ha inspirado a otros movimientos sociales en el mundo. En febrero de 2004, más de un millón de taiwaneses unieron sus manos para manifestar contra la amenaza militar china. Y en septiembre de 2013, 1,6 millones de catalanes formaron en España una cadena humana de 400 kilómetros para reclamar la independencia de Cataluña.

Con AFP, Reuters y medios

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.