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G7: Macron invita de sorpresa al jefe de la diplomacia iraní para reforzar el diálogo en medio de las tensiones

Los líderes del G7 y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, se reúnen por primera vez en una sesión de la Cumbre del G7, en Biarritz, Francia, el 25 de agosto de 2019.
Los líderes del G7 y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, se reúnen por primera vez en una sesión de la Cumbre del G7, en Biarritz, Francia, el 25 de agosto de 2019. Jeff J Mitchell / Reuters

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohamed Javad Zarif, irrumpió en Biarritz y se reunió con el presidente francés Emmanuel Macron. Con las tensiones en el golfo pérsico en el corazón de la agenda del G7, ¿Qué efecto produjo esta visita?

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Iba a ser a todas luces una cumbre compleja y Macron lo sabía. También conocía de antemano que el tema de Irán suscita amplias discrepancias entre los líderes de las siete potencias presentes, en particular, con Donald Trump. Por ello, para impulsar las conversaciones sobre Teherán, invitó al canciller Zarif para una visita rápida en Biarritz.

Según la página web de rastreo de vuelos Flight Radar el avión oficial iraní en el que venía el diplomático aterrizó en la ciudad costera del sur de Francia poco después de las 14:00 hora local. El jefe de la diplomacia iraní estuvo tres horas en territorio francés antes de volar de vuelta a su país. Primero se reunió con su homólogo francés, Jean-Yves Le Drian, y luego mantuvo un corto encuentro con Macron antes de abandonar la cumbre.

Un funcionario francés aseguró que Zarif conversó con Le Drian para evaluar qué condiciones podrían conducir a desescalar las tensiones entre Teherán y Washington, una de los principales objetivos de Macron en este G7. Los líderes europeos han intentado reducir la confrontación entre Irán y Estados Unidos desde que Trump retiró a su país del acuerdo nuclear internacional de 2015 y volvió a imponer sanciones a la economía de la República Islámica.

Tras estas breves reuniones, Zarif publicó en su cuenta de Twitter dos fotos que acompañó con un mensaje: “el camino es difícil, pero vale la pena intentarlo". Pero un diplomático francés aseguró que "las discusiones que se mantuvieron entre el presidente y el canciller iraní fueron positivas y continuarán". Los encuentros estuvieron acompañados por representantes de Alemania y Reino Unido.

Todavía es un misterio si Estados Unidos aprobó o no está sorpresiva estrategia que trazó el presidente francés y que despertó suspicacias. De hecho, existen contradicciones sobre si Trump conocía de antemano que el canciller iraní estaría en Biarritz. Un funcionario de la Casa Blanca dijo a ‘Reuters’ que la invitación de Francia a Javad Zarif fue "una sorpresa". Pero según señaló “Le Monde”, el palacio del Elíseo ya había avisado a Estados Unidos sobre su presencia. Ante las especulaciones, Trump tan solo se limitó a espetar unas lacónicas palabras sobre el tema: “sin comentarios”. Pero otro diplomático francés que habló a ‘AFP’, dijo que “Trabajamos en plena transparencia con Estados Unidos y con nuestros socios europeos”.

Las tensiones en el Golfo Pérsico: un tema que mide el pulso a las siete potencias

Desde que retiró a Washington del acuerdo nuclear el año pasado, Trump ha impulsado una política de máxima presión para tratar de forzar a Irán a una nueva negociación que incluiría su programa de misiles balísticos y actividades regionales. Pero desde entonces la escalada de tensiones en el Golfo Pérsico han crecido. Por ello Macron quiso hacer de este G7 un punto de quiebre para encontrar una solución a las fricciones entre Washington y Teherán, estabilizar la región e intentar rescatar el tratado.

Pero a pesar de que el presidente francés pasó dos horas con Trump durante un almuerzo el sábado 24 de agosto y los líderes del G7: (Alemania, Reino Unido, Italia, Japón, Reino Unido, EE. UU. Y Canadá) discutieron detenidamente sobre Irán por la noche, Trump no cedió ante su postura. Un diplomático europeo familiarizado con las discusiones dijo que los líderes no habían logrado convencerlo en la cena.

El presidente francés, Emmanuel Macron, reacciona cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y la canciller alemana, Angela Merkel, se dan la mano durante la cumbre del G7 en Biarritz, Francia, el 25 de agosto de 2019.
El presidente francés, Emmanuel Macron, reacciona cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y la canciller alemana, Angela Merkel, se dan la mano durante la cumbre del G7 en Biarritz, Francia, el 25 de agosto de 2019. Carlos Barria / Reuters

Pero Merkel fue tajante en su determinación de buscar una salida al espinoso tema de Irán. "Al final, la pregunta es: ¿podemos tener éxito en encontrar una manera de evitar una mayor escalada? Porque si no sucede nada, tendremos que temer que Irán renuncie aún más a sus compromisos (de acuerdo nuclear) en septiembre. O podemos manejarlo un desarrollo inverso en el que Irán se adhiere a las obligaciones del JCPOA más, paso a paso, conversaciones adicionales con Irán ".

Macron, ya se había reunido con Zarif en París el viernes. Discutieron propuestas para reducir las tensiones, incluida la flexibilización de algunas sanciones de Estados Unidos o proporcionar a Irán un mecanismo de reparación económica para compensar los ingresos petroleros perdidos por las sanciones de Estados Unidos. Pero el mandatario estadounidense dijo que, si bien apreciaba los acercamientos entre París y Teherán, él iba a optar por mantener sus propias iniciativas.

Las confusiones diplomáticas del G7 previo a la llegada de Zarif

Antes de la llegada del canciller iraní, el tema de Irán causó varias confusiones entre París y Washington durante la jornada a cuenta del supuesto papel como mediador que Macron había pretendido atribuirse.

La Presidencia francesa anunció por la mañana del 25 de agosto, el segundo día de la cumbre, que el G7 había encomendado a Macron "hablar y dirigir un mensaje" a Irán. Pero minutos después, Trump contradijo a los asesores galos y negó que París hubiese recibido esa misión.

Al final, fue el mismo Macron quien tuvo que comparecer para deshacer el enredo y reconocer que el G7, el foro que reúne a los siete países más industrializados del mundo, "no otorga mandatos formales".

A pesar de la resistencia de Trump a ceder en sus posturas frente a Irán, no se ha mostrado renuente a conversar con ningún líder con el que haya mantenido tensiones. No lo hizo con el norcoreano Kim Jong-un y tampoco ha manifestado hacerlo con el presidente iraní Hasan Rohani. De hecho, el secretario del Tesoro estadunidense, Steven Mnuchin, aseguró en la cumbre que “el presidente ha dicho en el pasado que, en la medida en que Irán quiera sentarse y negociar, no pondría precondiciones a estas negociaciones”.

Con EFE, AFP y Reuters

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