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Juan Ignacio Londero, al diván antes de enfrentar a Djokovic

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Nueva York (AFP)

Juan Ignacio Londero entra a la cancha pensando que será perdedor, lo dice con humildad, para no creerse más... aunque en el encuentro contra Novac Djokovic sea verdad.

Con todo, si hay algo que destacar de este tenista argentino de 26 años es su evolución dentro de la cancha, que asegura es principalmente mental.

Muy rápido el hasta hace poco jugador desconocido entró en las ligas mayores del deporte y este año ya enfrentó a Rafael Nadal, en octavos de final de Roland Garros, y a Roger Federer en el Masters 1000 de Cincinatti.

Avanzó a la segunda ronda del US Open al vencer el estadounidense Sam Querrey y el miércoles enfrenta al campeón defensor, completando los juegos contra el 'Big 3', una muestra del nuevo nivel en el que se mueve.

"Voy a entrar a jugar, a disfrutar el partido", dijo a periodistas tras su victoria contra Querrey.

"Por suerte jugué con Nadal en una cancha grande, por suerte jugué con Federer dos semanas atrás, tengo la oportunidad de jugar con un jugador así, son todos diferentes: uno (Nadal) es una máquina de intensidad, de cabeza, de meter pelota, de romperte por todos lados; otro (Federer) te hace aces que no los ves, a veces que te juega winners de todos lados y éste (Djokovic), no sé, no sé que hace, lo hace todo bien", resumió.

Lo que llevará a la cancha ante 'Nole' es el resultado de un trabajo psicológico que no le permitirá rendirse, que lo forzará a dar la batalla hasta el final.

"Uno cuando esta trabajando con revoluciones altas, no es fácil estar tranquilo", recordó.

"Empecé a poner huevos, si juego games que me hacen cuatro aces me lo banco (acepto y sigo), si cometo cuatro dobles faltas me las banco", señaló. "Fue hacerme hombre dentro de la cancha y soportar todos los momentos difíciles", que en este nivel no son pocos.

- "Regalo de la vida" -

Djokovic, el número uno del mundo, que defiende el título en Flushing Meadows, se impuso al español Roberto Carballés por 6-4, 6-1 y 6-4.

Y advirtió: "me estoy preparando para la batalla" para volver a ganar, y Londero está en el medio.

"No me cambia nada haber jugado con Nadal, jugar ahora con Djokovic, sigo siendo la misma persona que he sido siempre", señaló el argentino.

En un año, Londero pasó de estar en los 300 del ranking a los 50 y de vivir "el lado pobre del tenis". Ahora ve el otro lado.

Una deuda que tiene consigo mismo, es el inglés.

Tras su victoria en Nueva York pudo solo balbucear algunas palabras.

"Feliz por el juego hoy", llegó a decir tras advertir que hablaba "very bad".

"Me cuesta muchísimo, hago Skype con una profe de inglés y en Argentina hago todos los días una hora... ya me toca porque parezco un inculto. Ojalá que el año que viene pueda responder unas preguntas en inglés", expresó.

Y aunque no quiere ilusionarse, espera algún día representar a Argentina en la Copa Davis.

"Si llego a tener una oportunidad de jugar será un regalo de la vida", dijo. "Hay unos grandes capitanes que tienen muchísima experiencia y sabrán elegir lo mejor para el momento".

"Hay muchos jugadores que tienen nivel para estar jugando acá, la cosa es que bancarse esos momentos que te digo"... El tema es mental.

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