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Bolivia aplica una pausa ecológica tras la devastación de los bosques

Vista de las fuentes de calor durante un vuelo sobre las áreas donde los incendios forestales han destruido hectáreas de bosque, en la provincia de Charagua, Bolivia, el 27 de agosto de 2019.
Vista de las fuentes de calor durante un vuelo sobre las áreas donde los incendios forestales han destruido hectáreas de bosque, en la provincia de Charagua, Bolivia, el 27 de agosto de 2019. David Mercado / Reuters

La pausa aplicada a las tierras del oriente boliviano llega más de 20 días después de haberse desatado una de las peores tragedias ambientales de Bolivia. El fuego consumió un número indeterminado de especies de fauna y flora.

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El presidente Evo Morales declaró el martes 27 la pausa ecológica para quitar la presión sobre las superficies que habían sido objeto de los "chaqueos" o quemas de parcelas para tener nuevas áreas de cultivo y que afectaron a más de un millón de hectáreas en una zona que posee muchos parques nacionales y reservas ecológicas de nivel internacional.

No obstante, dos días antes, el gobernador del departamento de Santa Cruz (este), el opositor Rubén Costas, ya había declarado para la misma región una pausa ambiental prohibiendo los "chaqueos" y los nuevos asentamientos humanos promovidos por el Gobierno.

La oposición ha cuestionado a Morales precisamente por haber legalizado esas quemas para limpiar los terrenos destinados a nuevos cultivos y por otorgar tierras en el oriente a los campesinos de otras regiones que no conocen las dinámicas del uso de suelos de esa zona.

Informe desde Roboré: Evo Morales declara "pausa ecológica"

El anuncio por separado de la decisión departamental y gubernamental es una muestra más de una evidente falta de coordinación para planificar las acciones contra el desastre, pues el Gobierno y la gobernación han estado actuando cada uno por su lado y reuniéndose con sus propios equipos incluso en poblaciones pequeñas como Roboré, cercada por incendios.

En principio, el Gobierno de Morales era contrario a responsabilizar a los campesinos del fuego causado explicando que era la forma en que siempre habían limpiado sus terrenos y ha sostenido que los incendios en esa zona son recurrentes sobre todo por culpa de la sequía.

En otro punto de divergencia, Costas ha pedido con insistencia al Gobierno que se declare zona de desastre nacional a las áreas de la Amazonía y la Chiquitania dañadas para recibir más ayuda externa, mientras que el Gobierno considera que no es necesario llegar a esa situación, aunque se ha abierto a recibir ayuda internacional.

Uniformado con un traje azul, Morales participó el martes en persona en las actividades de mitigación de incendios con un rociador de agua en la zona de Concepción.

En tanto que el expresidente Carlos Mesa, el candidato opositor que va segundo en las encuestas de cara a las elecciones del próximo 20 de octubre, ha acusado a Morales de ser el culpable de los incendios y ha señalado que la pausa ecológica es una medida paliativa porque no resuelve el hecho de que el fuego sigue avanzando.

"Aquí hay un culpable de esta situación dramática para el país y ese culpable se llama Evo Morales", dijo Mesa.

En algunas ciudades de Bolivia se han producido manifestaciones organizadas por ecologistas y opositores para cuestionar las políticas agrícolas de Morales.

Raúl Rojas: "Es el peor desastre ecológico que he visto en mi carrera"

El biólogo Raúl Rojas, que trabaja para la Gobernación de Santa Cruz y gestiona cerca de Roboré un albergue de animales silvestres rescatados de los incendios, afirmó a France 24 que el impacto de la tragedia en la biodiversidad y el medio ambiente es algo que no tiene precedente en sus quince años de experiencia.

"Es el peor desastre ecológico que he visto en mi carrera", dijo Rojas que este martes ha realizado un rastrillaje de los bosques en los que se ha encontrado decenas de cadáveres de animales, varios de los cuales ha recogido para estudiar cómo murieron bajo las llamas y el humo.

El experto prefiere no hacer evaluaciones anticipadas sobre el número de especies perdidas o en peligro, aunque subraya que “es inmenso y evidente” el daño a la flora y la fauna.

En los medios, circulan imágenes de animales muertos, entre ellos ejemplares del "chancho tropero" y el "corechi" o "Tatú bola", especies endémicas en el lugar.

La zona afectada por los incendios incluye territorios protegidos como los parques Otuquis, Ñembi Guasú y el Pantanal y siguen las amenazas contra las reservas especiales o santuarios de la biodiversidad como el parque Noel Kempff Mercado, que de ser alcanzado por el fuego elevaría aún más los niveles de la catástrofe que vive esa región, según Rojas.

Las autoridades de Santa Cruz consideran aún incalculables los efectos que tendrán los incendios para la biodiversidad y hay biólogos que pronostican la necesidad de dos siglos de recuperación y rehabilitación para llegar al nivel en que se encontraban los bosques hace veinte días.

Cooperación internacional empieza a llegar a la Amazonía boliviana

La ayuda internacional para Bolivia ha comenzado a llegar con la participación de los organismos internacionales como el Banco de Desarrollo de América Latina-CAF, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Naciones Unidas con aportes que en conjunto llegarían a 650.000 dólares.

Además, Perú prestará a Bolivia dos helicópteros contra incendios.

El G-7 también se ha hecho eco de la preocupación sobre la crisis en la Amazonía y ha anunciado un fondo de 20 millones de dólares para los países afectados, un aporte que Morales ha pedido ver en el contexto de la "responsabilidad compartida" para enfrentar el cambio climático.

El vicepresidente del país, Álvaro García Linera, ha destacado en las últimas horas que las acciones contra los incendios se están haciendo con el esfuerzo económico boliviano y puso como ejemplo el costo de las operaciones del avión cisterna "Supertanker" que llegaría a un millón de dólares.

El último reporte del presidente Morales señala que el número de focos de calor en la región se han reducido de más de 8.000 a poco más de 1.000, aunque la cifra ha variado en función de la aparición de nuevos incendios debido a los fuertes vientos.

Además, la Fundación para la Naturaleza (FAM) informó que usando imágenes satelitales se ha establecido que durante el 2019 se ha cuantificado 1,8 millones de hectáreas quemadas, de las que más de un millón corresponden a Santa Cruz y el resto al departamento del Beni (norte).

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