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El hijo del comandante afgano Masud impulsa un movimiento para confrontarse a los talibanes

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Kabul (AFP)

Hasta ahora alejado de la política, Ahmad Masud, el único descendiente masculino del mítico comandante Masud, decidió retomar el camino "dejado" por su padre e impulsar un movimiento de unidad entre partidos en Afganistán para confrontarse a los talibanes.

El 5 de septiembre en el valle del Panshir, cuna de la familia Masud y "símbolo de la resistencia" durante la invasión soviética (1979-89) y bajo el régimen talibán (1996-2001), Ahmad Masud espera reunir a "diferentes grupos y partidos" para evitar "un nuevo caos en el país, un retorno a los momentos más sombríos".

Pretende unir a los partidarios de su difunto padre y construir una coalición para oponerse a los talibanes en el plano político, pero también en el militar si es necesario.

"Que Dios me guarde de ello, pero no solo yo sino centenares de miles de jóvenes están dispuestos a tomar las armas", asegura Ahmad Masud durante una entrevista con la AFP.

El movimiento impulsado por Masud hijo quiere ser el heredero del Frente Unido Islámico, también conocido como Alianza del Norte, que su padre, el famoso guerrillero Ahmad Shah Masud, impulsó y dirigió hasta su asesinato en 2001, dos días antes de los atentados de Al Qaeda el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington.

El Frente Unido era una agrupación de varias milicias muyahidines que combatieron a las tropas soviéticas, pero también se confrontaron entre ellas y a los talibanes después de su llegada al poder en 1996.

Tras haberse exiliado en Londres, donde estuvo estudiando durante siete años, Ahmad Masud dirige desde su regreso a Afganistán en 2016 una fundación que lleva el nombre de su padre y que impulsa programas educativos, sociales, económicos y culturales.

Pero actualmente "mi objetivo es continuar lo que (mi padre) no pudo terminar", afirma Ahmad, de 30 años, entrevistado por la AFP en una casa de su familia en Kabul.

- Rearme de milicias -

El momento para impulsar su movimiento no ha sido elegido al azar dado que Estados Unidos se encuentra cerca de cerrar un acuerdo con los talibanes sobre la retirada de tropas estadounidenses de Afganistán a cambio de garantías en materia de contraterrorismo.

"La mayoría de afganos están preocupados por las consecuencias de este proceso, se sienten ignorados", afirma el joven dirigente, que vuelve a tener una barba larga y lleva un pakol, un tradicional gorro de lana, como su padre.

"No se trata de un proceso dirigido por los afganos, sino que tiene lugar entre Estados Unidos y los talibanes. ¿Dónde están los afganos?", lamenta.

Ahmad Masud, el hijo mayor del guerrillero y que también tiene cinco hermanas, advierte que una retirada precipitada de las tropas estadounidenses puede favorecer un desmoronamiento de las fuerzas de seguridad afganas.

"Por desgracia, el gobierno no está preparado para continuar la lucha contra los talibanes", afirma Masud, quien asegura que varias milicias, especialmente en el valle del Panshir, se están rearmando ante una eventual retirada estadounidense.

- "Nadie puede ser como él" -

Según Masud hijo, que se formó en la academia militar británica de Sandhurst, el posible acuerdo entre EEUU y los talibanes no afronta el origen de las "guerras en Afganistán": la brutalidad de un sistema político en que solo importa la conquista del poder central.

"Si no nos comprometemos en un proceso que descentralice el poder en Afganistán, no resolveremos nada", recuerda.

Según él, este acuerdo "tendrá un regusto de victoria para los talibanes que pensarán: hemos combatido y hemos ganado". Además, cree que "legitimará" a este grupo fundamentalista islámico, lo que "dará esperanza a otros grupos terroristas en el mundo".

Ahmad Masud, que tiene un gran parecido físico con su padre, asegura que solo quiere actuar en defensa de "los intereses de Afganistán".

"Estamos aquí para continuar lo que nuestros antecesores y las generaciones pasadas nos dejaron", añade.

No obstante, las comparaciones con el icónico comandante resultan inevitables, sobre todo en un país en el que escasean los líderes carismáticos y figuras de consenso y en que el poder suele transmitirse de padres a hijos.

"Fue un personaje único en la historia de Afganistán y no creo que nadie pueda ser como él", afirma.

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