Acuerdo con talibanes debe asegurar que Afganistán no acoja extremistas, dice general EEUU

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Washington (AFP)

El acuerdo que negocian Estados Unidos y los talibanes sobre la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán debe garantizar que ese país no se convierta en "un santuario" para los extremistas, dijo el miércoles un general de alto rango de Estados Unidos.

Ambas partes se reunieron en Doha para dar los últimos toques a un acuerdo histórico que llevaría a los talibanes a conceder varias garantías de seguridad a cambio de una fuerte reducción de los aproximadamente 13.000 soldados estadounidenses estacionados en el país.

"Estamos cerca de un acuerdo. Esperamos traer pronto buenas noticias para nuestra nación musulmana que busca la libertad", tuiteó a su vez el portavoz talibán Zabihullah Mujahid.

En Washington, el general Joseph Dunford, jefe del Estado Mayor Conjunto y oficial de mayor grado de Estados Unidos, dijo a los periodistas que aún no estaba usando la palabra "retirada" para describir el acuerdo.

"No estoy usando la palabra 'retirada' por ahora, digo que vamos a asegurarnos de que Afganistán no sea un santuario, y vamos a tratar de hacer un esfuerzo para llevar paz y estabilidad a Afganistán", afirmó en una rueda de prensa en el Pentágono.

El secretario de Defensa, Mark Esper, que acompañaba a Dunford, reafirmó que un acuerdo con los talibanes debe garantizar que Afganistán "ya no sea un refugio seguro para que los terroristas ataquen a Estados Unidos".

Las tropas estadounidenses fueron enviadas por primera vez a Afganistán después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos llevados a cabo por Al-Qaeda, organización que fue protegida por el antiguo régimen talibán.

Washington pretende actualmente poner fin a su participación militar, algo que negocia desde al menos 2018 con los talibanes.

Cualquier acuerdo va a estar "basado en condiciones", dijo Dunford, y agregó que era prematuro hablar sobre cómo sería una fuerza antiterrorista estadounidense en Afganistán.

- Gobierno afgano marginado -

Los líderes insurgentes se reunieron en un lugar no revelado de la frontera entre Afganistán y Pakistán para revisar el acuerdo propuesto, dijo a la AFP un alto comandante talibán en Pakistán.

"Todos los miembros de Shura (consulta) han recibido el borrador y lo están leyendo cuidadosamente, pero no se ha dado ninguna señal de avance al equipo de negociación talibán en Doha", agregó. "Puede tomar uno o dos días, ya que los líderes talibanes deben confiar en todos los comandantes".

El gobierno afgano del presidente Ashraf Ghani quedó en gran medida al margen de las negociaciones.

Pretendiendo minimizar el hecho, el portavoz gubernamental Sediq Sediqqi dijo que el enviado especial estadounidense para Afganistán, Zalmay Jalilzad, llegará a Kabul en "uno o dos" días para informar a Ghani sobre el acuerdo.

- "Puntos faltantes" -

Nacido en Afganistán, Jalilzad, que habla fluidamente el pashto y el dari, ha encabezado la mayor parte del tiempo las negociaciones por la parte estadounidense.

Los últimos meses los ha pasado viajando entre capitales mundiales en un intento por obtener apoyo para un acuerdo con los intransigentes islamistas conocidos por sus interpretaciones extremas de la ley islámica.

El portavoz talibán Suhail Shaheen dijo a la prensa el martes en Doha que podría esperarse un acuerdo "tan pronto como se finalicen los puntos restantes", mientras los negociadores discutían detalles del borrador.

Entretanto, Amnistía Internacional pidió a Estados Unidos y a los talibanes que también consideren los derechos humanos.

"Cualquier acuerdo de paz no debe ignorar las voces (de los afganos), las voces de las víctimas", dijo a periodistas en Kabul Omar Waraich, subdirector para Asia meridional de Amnistía.

"No deben ignorar sus llamados a la justicia y la rendición de cuentas por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y otras violaciones graves de los derechos humanos", destacó.

Los talibanes son conocidos por haber cometido numerosas exacciones durante el conflicto, pero las tropas gubernamentales apoyadas por Estados Unidos también han sido acusadas de violaciones a los derechos humanos.