Cambio Climático

A la sombra de Jair Bolsonaro, Donald Trump multiplica sus ataques al medio ambiente

La administración Trump dio a conocer cuatro reformas en agosto con graves consecuencias para el clima.
La administración Trump dio a conocer cuatro reformas en agosto con graves consecuencias para el clima. Christian Hartmann, Reuters

En agosto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue muy activo a la hora de promocionar los intereses económicos por encima de las preocupaciones ambientales.

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En los últimos días, el ocupante de la Casa Blanca ha intensificado las iniciativas para desbaratar medidas vigentes en Estados Unidos para combatir las emisiones de gases de efecto invernadero. El último logro de la administración Trump a este aspecto fue proponer, el jueves 29 de agosto, la abolición de las normas para combatir las fugas de metano a la atmósfera. Esto a pesar de que se considera que este gas es uno de los principales causantes del calentamiento global junto con el dióxido de carbono.

Pero Donald Trump no se limitó a esta medida, que incluso sorprendió a las grandes petroleras. También quiere poner fin a la protección del mayor bosque nacional de Estados Unidos, facilitar la explotación económica de las áreas que contienen especies protegidas y reducir el alcance de la Ley de Contaminación del Agua. Todo esto ha ocurrido en menos de un mes.

Más metano en el aire

La decisión de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) de proponer acabar con una regulación en 2016 para controlar las fugas de metano a la atmósfera causó una protesta casi generalizada. La medida, que se remonta a la época de Obama, fue objeto de un amplio consenso. Los principales grupos petroleros, aunque principalmente afectados por esta regulación, habían acogido con satisfacción esta iniciativa del predecesor de Donald Trump.

El metano es un gas, particularmente presente en los yacimientos petrolíferos, que puede escapar al aire durante la extracción del precioso hidrocarburo. Una vez en la atmósfera, captura el calor del sol y contribuye así al calentamiento global. Tiene la ventaja sobre el dióxido de carbono de permanecer en el aire por un período de tiempo mucho más corto (unos diez años en comparación con más de un siglo para el CO2), pero su efecto de calentamiento es casi 80 veces mayor, según la propia EPA.

Además, el metano capturado puede convertirse en gas natural y luego revenderse. Un argumento económico que "convenció a Shells, Exxon y otros para que apoyaran la regulación en 2016", señala la revista Time.

Pero hay que tener los medios económicos para reciclar el metano. Algo que no es el caso de cientos de pequeñas compañías petroleras estadounidenses. Es, supuestamente, por ellos que la administración Trump decidió dar marcha atrás, aseguró la EPA. Según la agencia, esta decisión les ahorraría unos 19 millones de dólares al año.

El Bosque Nacional Tongass en peligro

El bosque nacional más grande de Estados Unidos, que cubre 69.000 kilómetros cuadrados en Alaska, es considerado el pulmón de la nación. Como tal, la tala de árboles ha sido prohibida en gran medida durante los últimos 20 años. Pero Donald Trump le pidió a su ministro de Agricultura, Sonny Perdue, que pusiera fin a esta protección, informó el Washington Post el 27 de agosto.

Una decisión que pasó desapercibida mientras los medios de comunicación se enfocaron en los incendios que estaban consumiendo la selva amazónica. Sin embargo, si la explotación forestal se reanuda en Alaska, las consecuencias podrían tener un impacto en el clima global. El Bosque Nacional de Tongass es el bosque más grande del mundo y contribuye a la captura de grandes cantidades de dióxido de carbono. Sin él, este gas podría escapar al aire, contribuyendo al aumento de las temperaturas, particularmente sobre el Océano Ártico, lo que podría acelerar el proceso de derretimiento del hielo.

Animales en peligro

El gobierno de Estados Unidos decidió el 12 de agosto facilitar el procedimiento para retirar animales de la lista de especies amenazadas, que está establecida por ley.

La Ley de Especies en Peligro de Extinción, aprobada en 1972, evitó que Estados Unidos perdiera símbolos de la vida silvestre estadounidense como el caimán de Luisiana y el oso pardo.

¿Qué tiene que ver esto con la lucha contra el calentamiento global? Esta reforma es una bendición para el sector minero: está prohibido degradar el hábitat de las especies amenazadas. Si algunos animales desaparecen de la lista, partes enteras del territorio estadounidense volverán a ser explotadas económicamente. Para las organizaciones ambientalistas, es de esperar que se produzca un aumento en el número de nuevos proyectos mineros si se adopta esta reforma.

¿Oleoductos en lugar de agua limpia?

La Agencia de Protección Ambiental propuso a principios de agosto modificar la Ley de Agua Limpia. Una centralización de poderes que iría en detrimento de los Estados. Y ahí es donde reside el problema para las organizaciones ecologistas. Desde el comienzo de la presidencia de Donald Trump, varios proyectos de oleoductos se han encontrado con la oposición de las autoridades locales que están utilizando la Ley de Agua Limpia para tratar de evitar que los oleoductos crucen sus estados.

Pero para la administración Trump, estos oleoductos son esenciales para apoyar la actividad de los grupos petroleros y gasíferos estadounidenses, dice el Wall Street Journal. Y la buena salud económica de estas empresas altamente contaminantes, que supuestamente deben garantizar la independencia energética de Estados Unidos, es una de las principales prioridades del presidente estadounidense.

Este artículo fue traducido de France 24 en francés.

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