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Detrás de los incendios en la Amazonía hay deforestación y muchos crímenes ambientales

Talar una sola hectárea de bosque cuesta entre 200 y 480 dólares.
Talar una sola hectárea de bosque cuesta entre 200 y 480 dólares. France 24

Más allá de las quemas de los productores rurales, que a veces se salen de control, quedó al descubierto la figura de los grileiros, ladrones de tierras que invaden las reservas y luego venden zonas enteras con documentos falsos.

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En medio de la peor crisis ambiental de la Amazonía de la última década, muchos productores rurales de la región han achacado la causa de los incendios a los fuegos controlados, un sistema tradicional usado por los pequeños agricultores sin recursos para renovar los pastos y conseguir áreas más amplias de plantío. Sin embargo, expertos, políticos locales y juristas, como el fiscal general del Estado de Rondonia, coinciden en que los crímenes medioambientales como el corte ilegal de madera y la venta fraudulenta de las tierras son la verdadera causa de tamaña destrucción.

Los datos de órganos oficiales como el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) y el Instituto de Investigación Medioambiental sobre la Amazonia (IPAM) revelan una estrecha relación entre incendios y deforestación. De hecho, los 10 municipios amazónicos con más focos son también los que registraron las peores tasas de destrucción de la selva.

"Yo culpo más a los grileiros que comandan invasiones y venden las tierras para empresarios que tienen dinero y encomiendan grandes deforestaciones, algo que no suele hacer la gente de aquí", asegura Antônio Roque Longo, alcalde de Apuí, la ciudad del sur de Amazonas que encabezó la estadística de los incendios.

"Por detrás hay personas que invierten mucho dinero en la deforestación"

Los grileiros son los ladrones de tierras que invaden las reservas indígenas y los parques naturales para hacerse con la madera noble y ponerla en el mercado negro. Después, queman los lotes de tierra y los revenden con documentación falsa o incluso sin papeles.

"La mayor parte de la deforestación es fruto de la actividad de organizaciones criminales. Son actividades estructuradas de deforestación que demandan un gran volumen de recursos y un gran volumen de valores invertidos para el avance de la deforestación", explica Daniel Azevedo Lobo, fiscal general del Estado de Rondonia.

Investigaciones oficiales revelan que talar una sola hectárea de selva cuesta entre 200 y 480 dólares. También es necesario formar equipos de decenas y a veces incluso centenares de grileiros. "Por detrás hay personas que invierten mucho dinero en la deforestación. Entre ellos hay madereros, fazendeiros locales que buscan ampliar sus áreas y sus dominios, e inversores en general, que ganan dinero con el avance de las áreas deforestadas", señala el fiscal general de Rondonia.

La solución a tanto destrozo pasaría por aumentar la inversión en fiscalización e inteligencia, para mejorar la investigación conjunta de Policía, Fiscalía y órganos ambientales federales. Sin embargo, los recortes presupuestarios están mermando la capacidad operativa de los órganos de control ambiental como el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables (Ibama) y el Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio), lo que se traduce en más deforestación y en más incendios.

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