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El Debate

¿Qué le espera a Guatemala sin la Cicig?

El 3 de septiembre de 2019 fue disuelta la Comisión Internacional Contra la Impunidad (Cicig) en Guatemala luego de que un año antes el presidente del país, Jimmy Morales, anunciara la no renovación del acuerdo alcanzado en el año 2006. En esta edición de El Debate analizamos junto a los invitados las razones que acentuaron la decisión y los efectos de esta.

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La Comisión Internacional Contra la Impunidad (Cicig) se estableció en Guatemala como una consecuencia del acuerdo de paz alcanzado entre el Estado y la guerrilla Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca en los años 90, pero su funcionamiento comenzó en la nación centroamericana en 2006, luego de un acuerdo entre el Gobierno y Naciones Unidas.

En 12 años de trabajo, esta comisión se enfocó en disminuir la corrupción en ese país. De hecho, tres expresidentes de la nación fueron aprehendidos por estar relacionados con presuntos actos de corrupción.

"Es un retroceso en un país como Guatemala que viene de un proceso conflictivo en los años 1990 y que sus instituciones no están lo suficientemente fuertes (…) La salida de la comisión es una consecuencia lógica cuando hay una captura del Estado", dijo Jazmín Balaguer, politóloga e investigadora.

Para muchos, la importancia de la Cicig en la nación centroamericana responde a una necesidad de poder ofrecer organismos de control dentro del Estado, cuando no se cuentan con poderes independientes para evitar los delitos.

"Aquí (en Guatemala) los elementos de control de la institucionalidad, la Justicia y demás han sido manejados por un tablero en las manos de pocas personas (…) Precisamente cuando la Cicig empieza a desmontar ese tablero, se empieza a desmontar la impunidad y empieza a señalar con nombre y apellido a los actores (y ahí) empezaron los problemas", dijo Renzo Lautaro, analista y consultor político.

Para otros, el organismo dependiente de la ONU estableció en el país una lucha ideológica en la que se atacó a los partidarios de la derecha en contraposición de la ideología de izquierda.

"Iván Velásquez (comisionado y líder de la Cicig) llegó con un sesgo de izquierda como activista político y le dio rienda suelta a su actuación al darse cuenta que no había pesos y contrapesos y empezó a perseguir a los de derecha", dijo el diputado del Partido Avanzada Nacional, Fernando Linares.

El último informe de la Cicig en terreno enumeró las preocupaciones que quedan tras su retirada y calificó al país centroamericano como un "Estado capturado".

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