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Falleció Francisco Toledo, artista mexicano que reivindicó la cultura zapoteca

Imagen de archivo del 18 de julio de 2008 del artista mexicano Francisco Toledo trabajando en 'La Lagartera', una escultura de 24,5 metros hecha de hierro y yeso que se exhibe en Monterrey, México.
Imagen de archivo del 18 de julio de 2008 del artista mexicano Francisco Toledo trabajando en 'La Lagartera', una escultura de 24,5 metros hecha de hierro y yeso que se exhibe en Monterrey, México. Tomas Bravo / Archivo Reuters

El polifacético artista murió este jueves 5 de septiembre a los 79 años. Su trabajo estuvo estrechamente ligado a Oaxaca, su Estado natal.

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El trabajo de Francisco Toledo ilustraba micos, insectos, esqueletos y otros íconos de la cultura zapoteca en distintos formatos. Su aproximación a la pintura, la escultura y los grabados, entre otras técnicas, lo distanciaron de los muralistas en la década de los 60. Mientras estos reivindicaban las luchas políticas y sociales del siglo XX, él trabajaba a partir de las raíces indígenas del pueblo zapoteca.

Su visión llevó la cultura de Oaxaca, en particular, a distintos rincones del mundo y por eso las autoridades mexicanas no tardaron en reaccionar a la noticia. En la noche del jueves, el presidente mexicano transmitió un sentir generalizado: “el arte está de luto”.

Toledo, un talento que se empezó a notar en su infancia

Francisco Benjamín López Toledo nació el 17 de julio de 1940 en Juchitán, Oaxaca. Fue el cuarto de siete hijos de la pareja formada por Francisco López y Natalia Toledo y dio muestras de genialidad artística desde su primera infancia. Al constatar sus habilidades artísticas, su padre las alentó al permitirle pintar las paredes de su casa para saciar la ola creativa de su hijo.

Con 17 años, Toledo llegó a la Ciudad de México para tomar un taller de grabado en la Escuela de Diseños y Artesanías del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Dos años más tarde realizaría sus primeras exposiciones en México y en Fort Worth, Texas (EE. UU.). En 1960 obtuvo una beca (1960-1965) para estudiar en París, donde consolidó su carrera al trabajar con el pintor británico Stanley Hayter.

A su regreso, Toledo enfocó sus esfuerzos en desplegar la cultura de Oaxaca a través de su obra. En medio de sus estancias en Nueva York, Estados Unidos; Barcelona, España; Minatitlán, Yucatán o Cuernavaca, Morelos (México) el artista llevó su obra a distintos museos del mundo. Además de los principales museos de Arte de México, la obra de Toledo ha sido expuesta en el Nippon Gallery de Tokio, en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía en España, en el White Chapel de Londres y en el Sofía Imbert de Caracas, entre otros.

Francisco Toledo fue un artista con mensaje político

Además de fundar instituciones como el Patronato Pro Defensa y Conservación del Patrimonio Natural y Cultural del Estado de Oaxaca (Pro-Oax) y el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), Toledo trabajó activamente para recopilar y proteger el patrimonio mexicano. Gracias a una de sus denuncias se recuperaron una serie de obras de arte que se exponen en la residencia presidencial de México.

Una mujer observa la obra Murciélago del pintor mexicano Francisco Toledo dentro del recorrido de la exposición "De lo perdido, lo que aparezca. 33 visiones de la pintura en México" el 28 de agosto de 2019 en Ciudad de México
Una mujer observa la obra Murciélago del pintor mexicano Francisco Toledo dentro del recorrido de la exposición "De lo perdido, lo que aparezca. 33 visiones de la pintura en México" el 28 de agosto de 2019 en Ciudad de México Sashenka Gutierrez / EFE

El de enero del 2015, Toledo donó a México el IAGO y el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, donde acumulaba más de 50 años de creación, alrededor de 125.000 objetos, según las autoridades culturales del Gobierno mexicano.

En los últimos años, se destacó por su oposición al cultivo de transgénicos y la construcción del Centro de Convenciones de Oaxaca en el Fortín, un lugar considerado el pulmón de Oaxaca y su respaldo a las familias de los 43 estudiantes de la Escuela Normal (de magisterio) de Ayotzinapa.

Entre los reconocimientos que recibió destacan el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1998, el Premio Príncipe Claus en 2000 y el Premio Right Livelihood en 2005, también conocido como el “Nobel alternativo”, “por su entrega y la de su arte a la protección y enaltecimiento de la herencia, medio ambiente y la vida comunitaria de su nativa Oaxaca”.

Con EFE y Reuters

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