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Muere a los 95 años, Robert Mugabe, el autoritario expresidente de Zimbabwe

El expresidente zimbabuense, Robert Mugabe, es fotografiado durante la Cumbre de la Comunidad de Desarrollo del África Meridional (SADC) en Johannesburgo, Sudáfrica, el 17 de agosto de 2008.
El expresidente zimbabuense, Robert Mugabe, es fotografiado durante la Cumbre de la Comunidad de Desarrollo del África Meridional (SADC) en Johannesburgo, Sudáfrica, el 17 de agosto de 2008. Mike Hutchings / Reuters

Mugabe falleció a los 95 años, en un hospital de Singapur. El controvertido expresidente pasó de ser el líder de la liberación de Zimbabwe a gobernarlo con puño de hierro por 37 años. Su legado como su figura, despierta amores y odios.

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El longevo líder que dirigió Zimbabwe desde 1980 hasta 2017, murió este viernes 6 de septiembre a los 95 años, en un hospital de Singapur donde recibía tratamiento médico. Fue una de las figuras más polémicas en la historia de África, un gigante de la lucha de liberación de la región contra el colonialismo, cuyo gobierno finalmente cayó en desgracia cuando fue derrocado por su propio ejército en 2017.

Mugabe estaba rodeado de su familia al momendo del fallecimiento, según un medio local. El actual presidente, Emmerson Mnangagwa, comunicó la muerte del exmandatario en su cuenta de Twitter. "Es con gran tristeza que anuncio la muerte del padre fundador y ex presidente de Zimbabwe, el mayor Robert Mugabe", aseguró.

Londres emitió un comunicado oficial tras su muerte en el que señala que "hay emociones mezcladas en Zimbabwe por el fallecimiento de Robert Mugabe. Expresamos nuestras condolencias a aquellos que lloran su muerte. Sin embargo, los zimbabwenses sufrieron por un largo tiempo como resultado del gobierno autócrata de Mugabe. Esperamos que en esta nueva era, Zimbabwe pueda continuar estableciendo un más democrático y próspero camino".

Su legado se apuntala sobre un manto de cuestionamientos por la arbitraria manera en que gobernó: eliminando a sus opositores y acumulando riquezas mientras descendía al país a la pobreza, la hiperinflación y la violencia.

Mugabe: de un héroe libertador a villano en el poder

Antes de volverse loco por el poder, excéntrico y derrochador, Robert Mugabe fue un preparado maestro. Nació en 1924 en la entonces colonia británica de Rodhesia del Sur, que, tras su independencia, sería bautizada como Zimbabwe . Fue criado en el seno de una familia católica y educado en una escuela jesuita. En su juventud se formó como profesor y estuvo fuera del país hasta 1960, cuando entró en política para luchar contra la dominación blanca que se extendía a lo largo y ancho del continente.

Primero se unió al Partido Nacional Democrático (NDP), pero su espíritu se fue radicalizando mientras estallaban las protestas racistas. Tres años después pasó al partido rival Unión Nacional Africana de Zimbabwe - Frente Patriótico (ZANU-PF). Y fue enviado a prisión donde estuvo diez años por rebelión contra el régimen racista de Ian Smith. Allí continúo apoyando la resistencia negra que luchaba contra la opresión blanca. Para entonces el maestro Mugabe, con siete carreras universitarias, se convirtió en un todo un emblema de la revolución de los convulsionados años 60.

Mugabe salió de prisión en 1975 y en 1980 se concretó la independencia de Zimbabwe, que cobró la vida de cerca de 30.000 personas. Muertes por las que ni él, ni sus comandantes asumieron responsabilidad. Para entonces se convirtió en toda una celebridad, un símbolo de la lucha contra la segregación en un momento en que su vecino Sudáfrica, luchaba bajo sangre y fuego contra el Apartheid.

Foto de archivo de Robert Mugabe que falleció a los 95 años.
Foto de archivo de Robert Mugabe que falleció a los 95 años. Foto de archivo de Mugabe / Captura de pantalla

A partir de ese momento, Mugabe demostró que estaba dispuesto a hacer todo lo posible para mantener su control en el país. Entre 1982 y 1985, miles de disidentes fueron asesinados cuando Mugabe aplastó implacablemente a la resistencia armada que luchaba contra él. Sus tropas fueron acusadas de cometer horrendas atrocidades.

Además, en 1987 reformó la constitución para hacerse con todos los poderes en el país. Mugabe no solo traicionó a su pueblo, sino que en los siguientes 37 años se transformó de héroe a villano, como los autócratas que expulsó del poder en la época del colonialismo.

Una vida de lujos en contraste con un país sumido en la pobreza

Una vez atornillado en el poder, Mugabe empezó a manejar la economía del país para satisfacer sus excéntricas necesidades. De conocimiento público eran las lujosas fiestas de cumpleaños que celebraba para él y su esposa Grace, 40 años menor que él. Su mala gestión y el despilfarro pronto empezaron a ver sus efectos reflejados en las finanzas de Zimbabwe .

En 2000 se jugó una carta populista al implementar una controvertida reforma agraria dirigida a grandes granjas en propiedad de blancos, que representaban alrededor del 80 % de la tierra en Zimbabwe. Mugabe prometió redistribuir la tierra entre los negros pobres, pero en cambio los productivos lotes de tierra fueron entregadas a sus allegados que ayudaron a cimentar su dominio y a deteriorar la producción del país.

El presidente Robert Mugabe y su nueva esposa Grace abandonan la Iglesia Católica de Kutama en Zimbabwe el 17 de agosto de 1996 después de intercambiar sus votos matrimoniales.
El presidente Robert Mugabe y su nueva esposa Grace abandonan la Iglesia Católica de Kutama en Zimbabwe el 17 de agosto de 1996 después de intercambiar sus votos matrimoniales. Howard Burditt / Reuters

Como resultado, se fue fraguando una tormenta perfecta. Una economía poco operativa, un sector agrícola incipiente y primario, una baja de la producción y las exportaciones. El país se vio afectado por la escasez de alimentos y el desempleo aumentó al 80 %. A medida que la crisis se profundizó, Zimbabwe registró el nivel más alto de inflación del mundo en 2008 que alcanzó 11 millones %. En 2009, un informe publicado por Save the Children descubrió que 10 millones de los 13 millones de habitantes del país vivían en la pobreza y, según la ONU, 1,5 millones de zimbabwenses necesitaban ayuda alimentaria en 2011.

“Él estropeó su propio legado. Durante 20 años, estableció algo que era un modelo y luego lo desarmó para mantener su posición y la de su partido", dijo Andrew Meldrum, excorresponsal del periódico Observer en Zimbabwe, a France 24, que ahora escribe para diario estadounidense ‘Global Post’. Sus fuertes comentarios sobre Londres y la homosexualidad, también acrecentaban su controvertida imagen.

Uno de los pocos logros que alcanzó fue en materia educativa. En 2011, Zimbabwe tenía la tasa de alfabetización más alta de África con un 90 % de la población capaz de leer.

La caída que el poderoso Mugabe se allanó

Después de décadas de gobernar a su antojo, el entonces Secretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan, le solicitó abandonar el poder, pero Mugabe solo accedió a compartirlo con el opositor Morgan Tsvangirai en 2009. Tsvangirai, sin embargo, bajo la sombra de Mugabe, nunca pudo gobernar libremente.

En 2013 Mugabe, fue reelegido, pero en noviembre de 2017, se asestó un golpe que vaticinaría su caída. Decidió destituir al vicepresidente, Emmerson Mnangagwa, quien se convertiría en su sucesor. Ese fue el punto de inflexión. La presión popular creció, el ejército lo retuvo en su domicilio durante una semana hasta que finalmente dimitió.

El presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, bromea con el primer ministro Morgan Tsvangirai después de firmar la nueva constitución de Zimbabwe en la capital, Harare, el 22 de mayo de 2013.
El presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, bromea con el primer ministro Morgan Tsvangirai después de firmar la nueva constitución de Zimbabwe en la capital, Harare, el 22 de mayo de 2013. Philimon Bulawayo / Reuters

En 2018 Mnangagwa salió electo presidente y puso fin a 37 complejos años en el país. Pero el legado de Mugabe es tan amable como repudiable dependiendo del espectro político que hable, pese a los vejámenes documentados que realizo el fallecido presidente. En 2010, el ahora presidente se refirió a su predecesor en estos términos: "debes entender que este hombre tiene una doble personalidad, desde héroe hasta ser el villano. No puedo defender lo que hizo en los últimos diez años en términos de violencia, pero también hizo una contribución positiva a nuestro país. Era un líder de liberación nacional".

Pero Rose Benton, que dirige el grupo de oposición Zimbabwe Vigil en Londres, aseguró a France 24, que "Su legado es horrible, que la violencia y los abusos contra los derechos humanos han sido horrendos". Un figura divisiva y polarizante de principio a fin.

Con Reuters

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