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Al menos 31 muertos por una estampida durante la festividad del Ashura en Irak

Los peregrinos chiítas se reúnen durante la fiesta religiosa de Ashura en la ciudad sagrada de Kerbala, minutos antes de las estampidas.
Los peregrinos chiítas se reúnen durante la fiesta religiosa de Ashura en la ciudad sagrada de Kerbala, minutos antes de las estampidas. Thaier Al-Sudani / Reuters

La estampida se produjo en la ciudad de Karbala durante las celebraciones de esta festividad chií, que recuerda el asesinato del nieto de Mahoma, hecho que dividió a chiíes y sunníes en el año 680 d.C.

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Una estampida terminó con la vida de al menos 31 fieles durante la festividad chiita de Ashura este 10 de septiembre. Además, se estima que más de 100 personas resultaron heridas, por lo que no se descarta que la cifra de fallecidos aumente en las próximas horas.

Esta festividad congrega a más peregrinos que La Meca y las estampidas y aglomeraciones son muy habituales. De momento se desconoce qué ocasionó la estampida.

Mujeres y hombres de todo el mundo chií se dirigen a esta ciudad, que apenas supera los 700.000 habitantes. Para esta rama del islam es obligatorio realizar esta ruta al menos una vez en la vida. La mayoría de visitantes proceden de otras ciudades de Irak y, sobre todo de Irán, el país con mayor número de seguidores chiitas en el mundo.

La llegada del décimo día del mes de Muharram, el primero del calendario islámico, es una fecha señalada para los seguidores del profeta Mahoma, y en especial de la chiita. Millones de personas se dirigen durante el 9 y el 10 de septiembre a la ciudad iraquí de Karbala para recordar el asesinato del nieto de Mahoma, Hussein. Su muerte se produjo en esta ciudad en torno al 680 d.C., a manos del califa Muawiya y supuso la ruptura total del mundo musulmán.

Karbala se convierte estos días en una ciudad de peregrinaje, donde hasta 20 millones de personas llegan cada año desde sus ciudades de origen. A la llegada al templo de Hussein, los hombres se flagelan y golpean el pecho en muestra de solidaridad con el martirio que sufrió Hussein antes de su muerte. Mientras, las mujeres se dedican a llorar de forma masiva su muerte.

Una de las escenas más impactantes de esta festividad se produce cuando los hombres se producen cortes en la frente y el cuero cabelludo y se cubren de sangre hasta su llegada al templo. Algunos líderes chiitas han manifestado que esto no produce una buena imagen de los chiitas y aconsejan que en su lugar se done sangre, pero la práctica sigue siendo muy extendida.

Dentro del mundo chiita está muy aceptada la valoración del sacrificio y el sufrimiento. A pesar de su importancia para la minoría chiita, esta festividad pierde protagonismo para los sunnitas. Ellos no conmemoran esta muerte, pero realizan un ayuno voluntario en honor al día que Noé salió del arca y para celebrar el día que Dios salvó a Moisés de los egipcios dejándolo atravesar el mar Rojo.

Ashura: la festividad que recuerda el día que el mundo musulmán se dividió

El Ashura tiene un valor histórico muy elevado y el hecho de que sea más importante para los chiitas que para los sunnitas no es casual. El mundo musulmán actualmente está dividido entre el 90% de seguidores de la rama suní y el 10% de la rama chií. Ambos creen en Alá y en Mahoma como profeta, pero guardan severas diferencias en sus rituales, doctrinas, leyes y organización.

Los chiitas sostienen desde la muerte del profeta Mahoma que su sucesor debió ser su yerno, Alí, y así se produjo. Lo que sucedió es que el descontento con este nuevo gobernante fue tan elevado que tras una serie de años violentos y guerras civiles fue asesinado y su lugar fue tomado por el califa Muawiyah, a quienes los sunitas reconocen y los chiitas no.

Los hijos de Alí, Hussein y Hassan, trataron de recuperar el poder que les correspondía por ser descendientes directos de Mahoma, y en su intentona, Hassan fue envenenado y Hussein derrotado en batalla, y torturado junto a sus hombres, en la ciudad iraquí de Karbala. Por este hecho se celebra esta festividad.

Esta fractura, que se prolonga por casi 1500 años, sigue marcando la religión y la política dentro del mundo musulmán y se puede ejemplificar en la tensión y las malas relaciones que existen hoy en día entre Arabia Saudita –máximo exponente del sunismo conservador- e Irán, el máximo exponente del chiismo conservador.

Tradicionalmente se consideró al sunismo como la rama más estricta del islam, pero la aparición de la República Islámica de Irán, que posee un fuerte carácter conservador y financia movimientos chiitas en países donde esta rama es minoritaria, cambió esta concepción.

Una peregrinación que se restableció recientemente

Esta peregrinación estuvo prohibida durante décadas para los seguidores chiitas de Irán e Irak por cuestiones políticas. Hasta la caída de Saddam Hussein en 2003, la religión estuvo totalmente marginada en este país de Medio Oriente, porque el partido del poder, de la rama Baaz, era de corriente socialista. Por lo tanto, priorizaba la acción del estado a la de la religión.

Además, los iraníes que quisieran viajar a esta ciudad, se encontraban con que la frontera entre ambos países estuvo cerrada durante décadas tras la guerra entre las fuerzas iraquíes y las iraníes que se produjo en los años 80. Por ello es una tradición que estuvo mucho tiempo relativamente paralizada y que en los últimos años ha incrementado el número de asistentes.

Aun así, los peligros fueron constantes, en especial a partir de 2014, con la llegada del autodenominado grupo Estado Islámico. El Estado Islámico tenía entre sus principales objetivo la eliminación de todos los chiitas, a los que consideraban infieles.

Con AP y Reuters

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